Por Fernando Fuentes“No basta con invocar la ética”: Las claves de “Magnifica humanitas”, la primera encíclica de León XIV donde alerta sobre la IA
Dado que la inteligencia artificial no puede "ser considerada moralmente neutra", conviene "desarmarla" para "impedir que domine al ser humano", sostiene el pontífice, que insiste en la necesidad de un código ético común sobre la IA, así como en el papel crucial de la educación para aprender a dominar sus riesgos.

Con motivo del 135° aniversario de la promulgación de la Rerum novarum del Papa León XIII, el actual jefe de la Iglesia Católica, León XIV, publicó este lunes su primera encíclica social, “Magnifica humanitas” (Magnífica humanidad), donde aboga por una regulación “sólida” de la inteligencia artificial (IA) y que sus desarrolladores prioricen el bien común antes que el lucro.
En su discurso ante los participantes reunidos el lunes en el Salón del Sínodo para la presentación de la encíclica -entre ellos Christopher Olah, el cofundador de la startup estadounidense Anthropic-, el Papa describió la actual revolución tecnológica como un “punto de inflexión trascendental”, comparable a la profunda transformación que enfrentó el Papa León XIII durante la Revolución Industrial.
“La inteligencia artificial ya influye en muchos ámbitos de nuestra vida y afecta a las decisiones que configuran la convivencia humana”, afirmó, señalando que también está “cambiando drásticamente la forma en que se libra la guerra”.
Dividida en cinco capítulos, “Magnifica humanitas” tiene una premisa subyacente: la tecnología no es “una fuerza antagónica a la humanidad”, ni es “intrínsecamente mala”. Sin embargo, “la tecnología nunca es neutral, porque adquiere las características de quienes la diseñan, financian, regulan y utilizan”, apunta según Vatican News.
Por lo tanto, el Papa León XIV hace un llamado a las personas para que construyan “para el bien común” y “sigan siendo humanas”, siguiendo una mentalidad valiente de responsabilidad compartida y comunión, para que el mundo “llegue a reconocer el corazón humano como el lugar donde Dios desea habitar”.
Estableciendo un paralelismo directo con la histórica encíclica Rerum novarum de 1891 del Papa León XIII, el Papa León XIV afirmó que la Iglesia de hoy también está llamada a interpretar las “novedades” de la época a la luz del Evangelio y la dignidad de la persona humana.
Explicó que “Magnifica humanitas” surgió de una profunda reflexión sobre científicos, ingenieros, educadores, líderes políticos y familias preocupadas por el futuro de las generaciones más jóvenes. Asimismo, afirmó haber escuchado “voces muy inquietantes” respecto a los sistemas de armas autónomas y los algoritmos capaces de negar el acceso a la atención médica, el empleo o la seguridad basándose en datos injustos y sesgados.
Dado que la IA no puede “ser considerada moralmente neutra”, conviene “desarmarla” para “impedir que domine al ser humano”, sostiene el pontífice, que insiste en la necesidad de un código ético común sobre la IA, así como en el papel crucial de la educación para aprender a dominar sus riesgos.
El texto de León XIV insta a pasar de las palabras a los hechos. “No basta con invocar la ética en abstracto; se requieren marcos legales sólidos, supervisión independiente, usuarios informados y un sistema político que no eluda su responsabilidad”, escribió el Papa, antes de añadir: “Una IA más moral no es suficiente si esa moralidad la determinan unos pocos”.
Hoy en día, “el control de las plataformas, de las infraestructuras, de los datos y de la potencia de cálculo no pertenece a los Estados, sino a grandes actores económicos y tecnológicos” que “fijan las condiciones de acceso, las reglas de visibilidad y las posibilidades de participación”, lamenta.
Según las Naciones Unidas, la IA podría alcanzar hasta 4,8 billones de dólares de aquí a 2033, multiplicándose por 25 en una década, al tiempo que concentra sus beneficios en manos de un número limitado de actores. En 2025, la ONU alertaba sobre un “vacío peligroso” en materia de regulación.
El Papa estadounidense arremete también contra “las nuevas formas de esclavitud” surgidas para extraer los recursos necesarios para el uso de la inteligencia artificial (IA) y llama a “soluciones tecnológicas más sostenibles para reducir el impacto en el medio ambiente”.
“En ciertas regiones del mundo, adolescentes y niños trabajan en condiciones peligrosas triturando materiales de los que se extraen las tierras raras. Cuerpos marcados, mutilados, desgastados para que el flujo de cálculo no se interrumpa”, denuncia.
Al abordar la crisis del multilateralismo, el jefe de la Iglesia Católica renueva su condena del uso de la IA en el ámbito militar. “Ningún algoritmo puede hacer moralmente aceptable la guerra”, escribe.
Sin citar ningún nombre, reafirma “la superación de la teoría de la ‘guerra justa’, con demasiada frecuencia invocada para justificar cualquier guerra”, concepto defendido en particular por la administración estadounidense de Donald Trump, lamentando que “la humanidad (esté) deslizándose hacia una cultura violenta del poder” que normaliza la guerra como un “instrumento de política internacional”.
En abril, el Papa había suscitado críticas de la Casa Blanca tras afirmar que “Dios no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra”, en el contexto de tensiones relacionadas con el conflicto con Irán.
“Seguir siendo profundamente humanos”
En un editorial en Vatican News, el director editorial del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, el periodista italiano Andrea Tornielli, analiza los puntos más importantes de “Magnifica humanitas”. “En la era de la inteligencia artificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por las enormes concentraciones de poder tecnológico fuera de todo control y por nuevas formas de deshumanización, el Papa León nos recuerda el ‘deber urgente’ de seguir siendo profundamente humanos”, sostiene.
“’Magnifica humanitas’ no es ante todo un texto analítico sobre la inteligencia artificial, no entra en los detalles de procesos que están en continua evolución. Es más bien una ‘summa’, que aplica los principios de la Doctrina social a nuestro tiempo, que es el tiempo de la IA, consolidando y actualizando los puntos cardinales del magisterio”, plantea Tornielli.
Y agrega: “Es un texto que pone fin también al malentendido de quienes, confiando en la absoluta libertad de los mercados y de las nuevas tecnologías, tienden a desestimar como enseñanza discutible el magisterio papal sobre la exigencia de un gobierno humano compartido de la IA, sobre la ecología integral, sobre las estructuras económicas que se convierten en ‘estructuras de pecado’, sobre el no a la guerra”.
En sus capítulos más contundentes, la encíclica papal denuncia que la IA había contribuido a acelerar la “normalización de la guerra” al insensibilizar a la gente ante su costo. Sin mencionar conflictos específicos, habló de “imperialismos opuestos, entre potencias que desean preservar su supremacía y aquellas que aspiran a arrebatársela”.
León XIV, crítico de las guerras en Irán, Gaza y Ucrania, exigió transparencia y rendición de cuentas a los desarrolladores de IA para que se conozca siempre la cadena de mando y responsabilidad por los ataques lanzados con esta tecnología. El pontífice declaró “obsoleta” la teoría de la “guerra justa” de la Iglesia Católica, que establece criterios específicos para justificar el uso de la fuerza, ya que los avances tecnológicos han cambiado la forma de entender los conflictos.
“El punto más esencial de esta encíclica es que, a medida que la tecnología avanza rápidamente, la persona humana debe permanecer en el centro del debate. No se trata de un documento pesimista; el Papa afirma que hay motivos para la esperanza y también para la cautela. León XIV no pretende ofrecer soluciones políticas sobre las regulaciones necesarias, sino iniciar un diálogo entre los gigantes tecnológicos y la Iglesia para que esta última pueda alzar su voz en defensa de la dignidad humana en medio del desarrollo de la inteligencia artificial”, explicó a La Tercera Christopher White, autor del libro “El Papa León XIV: Dentro del Cónclave y el Amanecer de un Nuevo Papado” (2025) y director asociado de la Iniciativa sobre Pensamiento Social Católico y Vida Pública de la Universidad de Georgetown.
En la misma línea, Kim Daniels, directora de la Iniciativa sobre Pensamiento Social Católico y Vida Pública de la Universidad de Georgetown, comentó a este medio que “el punto más importante es el que el Papa León XIV sitúa en el centro: toda persona posee una dignidad humana fundamental que no depende de lo que ‘logre o produzca’, ni de su eficiencia o eficacia. Este es un enfoque de la inteligencia artificial centrado en las personas, y constituye una contribución muy necesaria a los debates sobre el futuro de la IA”.
“La dignidad del trabajo también es crucial. Lo que hacemos define quiénes somos, y la tecnología que degrada o reemplaza el trabajo humano no representa progreso. La IA debe empoderar y complementar a los trabajadores, no desprofesionalizarlos ni vigilarlos”, apunta Daniels. “Esta es una visión positiva y esperanzadora. La Iglesia Católica no se opone a la tecnología; reconoce que nos encontramos en un momento de transformación que ofrece muchas oportunidades potenciales, si las abordamos adecuadamente. El Papa nos insta a situar la dignidad de la persona humana en el centro de cada decisión que tomemos”, agrega.
Brian Boyd, enlace con las religiones en Estados Unidos de la organización sin ánimo de lucro Future of Life Institute, interpretó la invitación del cofundador de Anthropic, Christopher Olah, al evento en el Vaticano como algo similar a una audiencia papal con un jefe de Estado: no como un respaldo.
Para el experto, “se trata más bien de un reconocimiento de que esta es una empresa extremadamente poderosa que actualmente está ganando la carrera por reemplazar a los trabajadores humanos”.
Al respecto, Christopher White dijo que la presencia de uno de los cofundadores de Anthropic en el Vaticano este lunes “es una señal de que uno de los principales actores está abierto a las palabras del Papa sobre la IA, incluso cuando hay desacuerdo”. “Fue profundo e histórico escuchar a alguien de ese nivel decir que el mundo de las grandes tecnológicas necesita a alguien, como el Papa, que no se guíe únicamente por las ganancias o la política, sino que ofrezca principios morales en un momento en que son urgentemente necesarios”, indicó.
“La presencia de Chris Olah en el lanzamiento en el Vaticano fue significativa, y sus palabras aún más. Reconoció que las empresas de IA se enfrentan a presiones que pueden limitar su capacidad para actuar correctamente, y subrayó la necesidad de voces como la de la Iglesia Católica en este diálogo”, señaló Kim Daniels a La Tercera. Para la académica de Georgetown, quien fue integrante del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano desde 2016 hasta 2026, “el diálogo entre la Iglesia y quienes desarrollan sistemas de IA lleva tiempo en marcha. ‘Magnifica humanitas’ representa un importante avance en ese diálogo”.
Expertos de la industria tecnológica, el mundo académico y la iglesia católica afirman que la encíclica “Magnifica humanitas” probablemente se convertirá en un referente en el debate sobre la IA, como una referencia para políticos, investigadores y ciudadanos.
Taylor Black, ejecutivo de IA de Microsoft y director del Instituto de IA de la Universidad Católica de América, aseguró que el pronunciamiento del Papa “invita a las personas que están a la vanguardia de estas herramientas y que pueden ver las cosas increíbles que son capaces de hacer, a plantearse preguntas sobre su propio ‘¿Qué significa ser humano?”.
De igual forma, Paolo Carozza, profesor de derecho en la facultad de Derecho de Notre Dame y presidente del consejo de supervisión de Meta, se declaró “convencido de que este será un documento decisivo para nuestra era” y definió el texto como “profundo y profético”.
“El Papa León XIII ofrece una voz clara, completa y coherente que nos insta a asumir la responsabilidad de construir un mundo en el que la tecnología sirva a los seres humanos en lugar de degradarlos”, añadió, según consigna France 24.
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