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Siete goles en cuatro partidos: las claves del renacer de Javier Correa que encumbra a Colo Colo en la Liga de Primera

El ariete fue el héroe de la remontada alba ante la UC en el Claro Arena. Anotó un doblete para sellar un triunfo que eleva al Cacique a lo más alto del torneo. A punta de trabajo, el argentino dio vuelta un complejo inicio de temporada y hoy se consolida como goleador del puntero.

Javier Correa junto a Fernando Ortiz en el triunfo de Colo Colo sobre la UC. Foto: Photosport.

Iban 41 minutos en el Claro Arena y Colo Colo lo pasaba muy mal. Si bien Universidad Católica había sacado el pie del acelerador, producto de la desconcentración que le produjo la compleja situación médica que sufrió un hincha cruzado en la tribuna Alberto Fouillioux, el Cacique no se encontraba ni hilaba jugadas. Era un fantasma. El puntero del fútbol chileno tenía un encuentro bajísimo. Hasta que apareció uno que había sido fuertemente criticado por su propia afición, debido a sus problemas físicos e impericia: Javier Correa. Con un doblete, el delantero argentino se transformó en figura y comandó la remontada en una gran actuación personal.

El atacante se inventó un golazo para silenciar al recinto precordillerano, literalmente de la nada. Recibió cargado a la izquierda, cerca de la línea de fondo. Eludió a Daniel González para ingresar al área y sacó un remate que se incrustó en el ángulo. Fue un tanto de otro partido, que golpeó a la UC y le dio un nuevo aire al Cacique.

Cuatro minutos después, recibió una habilitación de Leandro Hernández y definió de gran manera ante la salida de Bernedo. Con calma y categoría marcó el segundo. El transandino abandonó el campo en el complemento debido a problemas musculares, pero su trabajo ya estaba hecho. Sus dos goles fueron suficientes para sellar una victoria que encumbró y distanció aún más a Colo Colo en la cima de la Liga de Primera.

Tras el encuentro, todos los focos se fueron con él, aunque todo fue empañado por una gresca entre los planteles. Correa se encargó de enviar un potente mensaje para los cruzados: “Ellos cuando nos ganaron, festejaron y nosotros no dijimos nada. Es parte del folclore del fútbol y hay que aguantársela. Cuando te toca perder, ahí se ven los verdaderos hombres. Se la tienen que aguantar”, aseguró.

También valoró la victoria, pero enfatizó en que aún queda trabajo para cumplir los objetivos: “Hay que estar tranquilos, hay que seguir trabajando. En diciembre veremos los frutos que se han cosechado durante el año”, indicó.

Un camino extenso

Ese mismo trabajo que resalta es el que lo ha llevado a revertir un escenario que al principio de la temporada parecía borroso. Correa comenzó el año con un rendimiento bajo, lejos de lo esperado. Sus problemas físicos tampoco ayudaron y las lesiones se hicieron habituales. Su contexto, sumado al gran momento de Maximiliano Romero, lo fue sacando de la titularidad, una realidad que no había experimentado desde que llegó al Cacique a mediados de 2024.

No obstante, el argentino no se quedó. O decidió no hacerlo. A punta de trabajo recuperó su mejor versión y se reencontró con lo más importante para un nueve: los goles.

Todo comenzó a cambiar el 26 de abril tras la victoria ante Universidad de Concepción, por 2-1. Ese día fue el autor del agónico tanto que le dio el triunfo al Cacique, en los descuentos. “Me lesioné mucho... la remé de atrás, hace un mes que vengo arrastrando lesiones. No fue fácil, pero tengo unos huevos gigantes para llevarme todo por delante”, declaró en ese entonces.

Era consciente de su trabajo, pero también de un factor más personal. Justamente, ese mismo mes llegó una noticia que cambió su vida: nació su tercer hijo. Coincidencia o no, el retoño vino acompañado del renacer futbolístico del ariete.

Anotó dos goles en la victoria sobre Coquimbo Unido en la Liga de Primera, día en el que celebró junto a su hijo mayor, Bautista, quien fue pasabalones: “No sé si es un renacer en Colo Colo. Trabajo duro para esto y cuando me tocaron los momentos malos, me enfoqué en mi familia y en tratar de ayudar a la gente”, aseguró.

Después continuó una asistencia ante Deportes Concepción en la Copa de la Liga y volvió a anotar un doblete ante Ñublense, en el campeonato nacional. Los goles le valieron para ganarse nuevamente la titularidad, por sobre Romero.

Los números lo respaldan. Ha anotado siete goles en sus últimos cuatro encuentros de la Liga de Primera. Esto se grafica aún más si se tiene en consideración que lo hizo en apenas 215 minutos. Es decir, desde ese entonces, ha marcado un tanto cada media hora, una cifra realmente impresionante.

La remontada fue de Correa

Ante Católica demostró su jerarquía. Su actuación no solo marcó el partido, lo sentenció. Necesitó de apenas 14 goles para anotar un doblete que terminó siendo trascendental.

El conjunto cruzado estaba siendo muchísimo mejor que el Cacique e incluso parecía quedarse corto con el 1-0, obra de un autogol de Vidal. La ofensiva de la UC desperdició una serie de oportunidades para estirar la ventaja, algo que les terminó pasando la cuenta.

Correa, de la nada, sacó un gol digno de un clásico. Ahí todo cambió. Después vino el segundo, con una precisa definición, que no le dejó opción a Vicente Bernedo. Su posterior lesión y salida no le pesaron al Cacique, que supo sostener lo realizado por el argentino. Eso sí, encendió las alarmas en Fernando Ortiz, que logró recuperar a su goleador. "Javi está en un muy buen momento, ojalá no sea nada lo que sucedió. Esperemos que esté bien”, declaró el estratega tras el encuentro. El ariete es, ahora, su pieza clave.

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