Opinión

Calentando motores

Calentando motores Nehuen Rovediello/Aton Chile NEHUEN ROVEDIELLO/ATON CHILE

Ha transcurrido otro año y la economía chilena sigue semiestancada. Hay, sin embargo, algunas potentes señales que sugieren que a futuro las cosas pueden cambiar significativamente.

La baja tasa de crecimiento económico no es solo un problema chileno. En América Latina, la mayoría de las economías tuvieron, durante 2025, bajas tasas de crecimiento. Las dos mayores de la región (Brasil y México), prácticamente no crecieron en lo económico, y entre las otras grandes, Argentina lo hizo alrededor del 4% anual, pero partiendo de una base baja (LAECO, diciembre de 2025). Las economías de la región con tasas de crecimiento de alrededor del 4% o más son más bien pequeñas y se pueden contar con los dedos de una mano (Costa Rica, Paraguay, República Dominicana). E, incluso, varias economías con tasas de crecimiento negativas; entre estas, el caso de Venezuela es paradigmático.

A diferencia de la mayoría de las otras economías de la región, el año recién pasado se revelaron o produjeron en Chile una serie de cambios que están generando la esperanza fundada de que la economía del país pueda volver a crecer a tasas mayores, más cercanas al 4% (comparado con el algo más que el 2% de los últimos años).

El cambio más importante que se ha producido en ese sentido en lo que a nosotros nos concierne en esta columna es la actitud de la población frente al crecimiento económico. En efecto, un alto porcentaje de la población, no politizado, ha aprendido, por experiencia propia, que el Estado tiende a ser ineficiente y que, a mayor crecimiento económico, más generosos tienden a ser los programas sociales. Por ello, entre otras razones, han estado dispuestos a darle una oportunidad a un régimen como el de José Antonio Kast, propicio al crecimiento económico y partidario, para lograrlo, de una economía de mercado en que el Estado juega un rol clave, pero subsidiario.

El mismo gobierno del Presidente Gabriel Boric -que unos pocos años atrás tenía entre sus filas a un grupo no insignificante de partidarios del decrecimiento- parece haber cambiado de parecer y, entre otras cosas, ha impulsado legislación para reducir la “permisología” y, junto con ello, incentivar el emprendimiento. Es más, el cambio de clima que se ha producido en el país ha impactado, entre otras cosas, a la inversión, que ha estado aumentando significativamente, y a los valores en la Bolsa de Comercio de Santiago, que en el año recién pasado subieron más que un impresionante 50 por ciento.

Los motores que impulsan el crecimiento en Chile se están calentando y se sabe lo que hay que hacer para acelerar a esos propulsores e iniciar la ardua tarea para lograr un nuevo ciclo de alto crecimiento económico en el país, que nos permita vencer la trampa de los países de ingreso medio. Manos a la obra.

Por Rolf Lüders, economista

Más sobre:economía chilenaJosé Antonio Kast

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