Deuda en el uso de datos




SEÑOR DIRECTOR

En la columna “Deudas” de Daniel Matamala publicada este domingo, hay imprecisiones que es importante corregir.

El autor dice que los jubilados son un grupo especialmente vulnerable a la deuda, ya que son empujados a endeudarse por sus bajas pensiones. No es así. El 2017, la relación deuda ingreso de hogares encabezados por un jubilado es un tercio de la del resto de los hogares.

Además esgrime que los hogares se endeudan en vez de que el Estado lo haga, ya que la deuda de Chile es de 29% del PIB, mientras que la deuda de los hogares es 75% de su ingreso. Confunde PIB con ingreso del Estado, ya que la relación de deuda e ingreso del Estado supera el 130%. Es cierto que esa cifra es baja en comparación a otros países, pero el autor omitió que también lo es la deuda de los hogares al compararla con ellos, cercana a la mitad del promedio OCDE.

Por último, el autor sostiene que la alta deuda está impulsada por marketing o las necesidades de sobrevivencia de las personas, de las que los prestamistas se aprovechan. Esa afirmación no se respalda con los datos. En la última encuesta financiera de hogares se puede ver que, para cada edad, los hogares más endeudados son los de alto ingreso. Además, los niveles de deuda siguen un patrón claramente relacionado con la edad del jefe del hogar, donde la deuda crece hasta sus 45 años, y luego comienza a decrecer fuertemente. Este patrón ha sido ampliamente explicado por la teoría económica y está relacionado con la discordancia entre ingreso y gastos que se producen a distintas edades.

Es importante que se discutan distintas hipótesis que expliquen la angustiosa deuda de los hogares, pero la rigurosidad en el análisis de los datos es fundamental para explicar la realidad y llegar a conclusiones que ayuden al país.

Francisco Cabezón

Estudiante doctorado Princeton University

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