País en penumbra

SEÑOR DIRECTOR
No es nada fácil decirlo, pero resumo en tres ideas el título.
Primero, el barco común en el que habitamos no parece haber encontrado una ruta de navegación coherente que avance a mejor destino. Los timoneles han variado de curso y probado distintos vientos sin saber perseverar en la misión compartida más larga.
Segundo, el barco no logra -a pesar de esfuerzos múltiples- construir una quilla fuerte y sólida, tal que mitigue los bamboleos recurrentes del riesgo.
Tercero, la marinería general -ciudadanos a bordo- adopta la más de las veces actitudes fatalistas o comodonas. Y es así cómo nos hacemos dependientes del tironeo de turno, según fuera el cantar de los más vociferantes.
Hoy, el riesgo adicional que transformaría la penumbra en noche, es que los líderes que compiten para la cabina de mando se observan algo prescindentes de la realidad específica que les tocará enfrentar: tanto en la seguridad social, como en lo económico macro.
Del cúmulo de deficiencias, la peor de todas es la indiferencia escapista.
Eduardo Aninat Ureta
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