Trenes para Chile

SEÑOR DIRECTOR:
Recientemente regresamos en tren desde Talca a Santiago. El servicio excelente, el tren bonito; todo funciona. La ilusión de un país con trenes es nacional. No obstante, la ilusión se quiebra al bajar. El arribo a la Estación Central es del terror. Cuando íbamos a abandonar el edificio para tomar un taxi por calle Exposición, un guardia nos detuvo y pidió que no saliéramos porque nos podían “secuestrar”. Dos mujeres tuvimos que esperar y ver con horror el estado del barrio.
¿De qué sirve el proyecto “Trenes para Chile” si no se puede acceder libremente a la principal estación del país?
Claudia Miralles
Gerente de Comunicaciones Estratégicas Imaginaccion
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