Opinión

Tribunal Constitucional: un bien necesario

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SEÑOR DIRECTOR

El origen histórico del Tribunal Constitucional tiene su antecedente en la I Guerra Mundial y las atrocidades que vivió el mundo de aquella época. Así, el ente fue concebido para velar por la constitucionalidad de las leyes y por el respeto de los derechos fundamentales de las personas frente al Estado.

En Chile, hasta el año 1925, la constitucionalidad de la ley estaba en manos del Congreso Nacional y luego fue la Corte Suprema el organismo encargado de conocer la acción inaplicabilidad por inconstitucionalidad de la ley. En 1970 se crea el Tribunal Constitucional y con la reforma a la Constitución en 2005 se configuran sus actuales atribuciones.

Señalar que el TC es un órgano antidemocrático o una “tercera cámara” es una crítica un tanto injusta, desconociendo la inmensa labor que realiza y las razones que se tuvieron a la vista para su creación. Los análisis no deben estar guiados por un caso en particular, que a veces puede o no coincidir con el pensamiento de la mayoría o un grupo determinado.

Sin duda es necesario reformar el TC, por ejemplo, en cuanto a la forma de designación y requisitos de sus miembros y mecanismos que aseguren que no invada las atribuciones de los demás poderes del Estado, pero cumpliendo sin reparos su mandato: el respeto de la Constitución. La necesidad de estos cambios no debe quitarle legitimidad a su existencia.

Alejandro Gómez Sotomayor

Académico Facultad de Derecho y Gobierno U. San Sebastián

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