Opinión

Un hito para la República

Hace pocos días se inauguró la nueva Plaza Baquedano, ese lugar cargado de símbolos que fue destruido hasta la vergüenza durante del estallido. Y es que las ciudades son a veces así, aves fénix que renacen de las cenizas y que, con el impulso correcto, dan nueva vida a nodos arrasados por las guerras, catástrofes o vandalismos. Pero este no es solamente un proyecto urbano; es también la recuperación de un espacio para la vida de la República.

La transformación es completa.:15 mil m2 de espacio peatonal, con el doble de árboles que antes. La rotonda, que generaba un espacio central de difícil acceso, fue reemplazada por una espacio verde y peatonal que da continuidad a los parques al oriente y al poniente, manteniendo de igual manera la forma de óvalo que recuerda su historia. Desarrollada por la oficina Lyon, Bosch y Martic, soluciona con destreza un denso entramando de geometrías y circulaciones, ofreciendo ahora una imagen limpia, clara, amable. Cuando vuelva el general Baquedano, la tarea de reparación y de justicia quedará completa.

Pero eso no es todo, este nodo se nutre además con la inauguración reciente del vecino CEAC de la U. de Chile, con su excelente programación. Y si eso fuera poco, comenzaron las obras de la segunda etapa del GAM, paralizada desde 2018, que incluirá una enorme sala de espectáculos artísticos con escenario móvil. Si todo anda como está previsto, este lugar extraordinario, a pasos de Baquedano, de una dimensión completamente distinta a lo que conocemos, debería inaugurarse en dos años más. A esto hay que sumarle los programas de los equipamientos culturales del Barrio Santa Lucía (Teatro Municipal, Biblioteca, GAM), con renovada energía. Aun no es todo: el teleférico Pio Nono, a escasas cuadras hacia el norte, está actualmente en marcha blanca. Hará atractiva la llegada al Parquemet desde la ciudad y Plaza Baquedano, acercando esos grandes hitos de la urbe. Es más, la transformación de Baquedano no puede verse como un hecho aislado, porque forma parte de una propuesta para la Nueva Alameda con cambios en su perfil y en varios de sus hitos. Estamos siendo testigos del renacimiento de un espacio clave, ni más ni menos.

Las ciudades son así, se reconstruyen, vuelven a surgir. No es fácil ni rápido, pero ocurre. Pasó en Chicago después del incendio, en San Francisco luego del terremoto, en Berlín tras los bombardeos, en Medellín después de la violencia desatada. Después de años de ver Baquedano deteriorado, vemos la capacidad de la arquitectura y el diseño urbano para dar nuevos aires, para sanar (al menos en parte) las heridas, para hacer que personas, instituciones e inversiones vuelvan al centro. Y para resucitar este espacio clave para la vida de la República.

¿Qué falta? Abordar el río, sus tajamares y riberas, el Puente Pío Nono, el Parque Gómez Rojas y su decrépita feria artesanal frente a la Facultad de Derecho de la U. de Chile, donde se ubicará la estación de la línea 7. Aún hay tareas por hacer, no perdamos el impulso.

Por Ricardo Abuauad, decano Campus Creativo UNAB y profesor UC

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