Conclusiones sobre la pasarela otoño-invierno 2011
Las colecciones otoño-invierno 2011 nos mostraron una silueta que tiende, en su mayoría, a la verticalidad. Las bastas se alargan llegando incluso al suelo, y de los abrigos y chaquetas desaparece el entallado. Junto al gris, que aparece como el color más importante, una inusual paleta marcará la pauta.
Aún no es posible erradicar de nuestro inconsciente la fascinación por saber qué es lo que viene, qué es lo que se usa o usará. Por más que insistamos sobre lo anticuado que resulta hablar de tendencias como una idea fija y dictadora en que sólo caben algunas piezas y formas, hay una tendencia que se resiste a morir y es aquella que da cuenta de nuestra necesidad obsesiva de encontrarlas. Todos necesitamos directrices. Un camino claro de qué ponernos, cómo comportarnos frente a la tenida por vestir, qué comprarse para no errarle. Las reglas no son claras porque en la moda actual todo es posible. Todas las siluetas existen al mismo tiempo. Como ya lo hemos dicho, lo único que verdaderamente cambia, cuando algo cambia en la moda, es la silueta. Podrá ser muy relevante en este momento el pantalón ancho, pero no por eso deja de ser importante el pitillo. Podremos ver una exaltación de colores inusuales, y no por eso veremos desaparecer el negro o el beige de las pasarelas. Todo está allí y todo es correcto. Eso sí, podemos reconocer un asentamiento más generalizado del camino minimalista, trazado desde hace años ya por Maison Martín Margiela, Céline, Chloé, Jill Sander, entre otros.
Silueta vertical y colores inverosímiles
La silueta mostrada en las colecciones otoño-invierno 2011 da cuenta de una radicalización hacia una extrema verticalidad. La forma que la ropa le da al cuerpo es la de una imagen súper ceñida. Es una silueta larga y angosta, en que las bastas tienden a caer al suelo y cuya linealidad es sólo interrumpida por las curvas que en ocasiones aportan chaquetas, abrigos o vestidos con forma de capullo o ¨cocoon shape¨. El corte en chaquetas
y abrigos tiende a ser amplio y recto, de una marcada forma cuadrada. Una especie de oversize, pero construido
en la talla de uno, y no cuatro tallas más grandes.
El traje pantalón y el traje pollera, en todas sus versiones, fueron las ideas más exploradas. En cuanto a los colores, los más inverosímiles cobraron vida y aparecieron como luciérnagas en una de las temporadas en que más se ha utilizado el pantone dispuesto por la naturaleza y por las anilinas más singulares del mercado. Llama la atención la aparición masiva del terracota, así como los naranja, amarillo y turquesas. El gris se instaló como el tono fundamental de la temporada y los estilistas fueron vehementes en el armado de tenidas utilizando el gris sobre gris. Y del acaso más repetido color en las colecciones otoño-invierno 2011, que apareciera en prácticamente cada desfile, su nombre no lo sabemos. Sólo podemos describirlo como una especie de zanahoria radioactiva, entre rojo, fucsia y naranja en llamas. Una temporada en que los diseñadores sí pensaron en la mujer y crearon para ellas looks para vestirse, más que bizarras tenidas para lucir su talento.
Poder sobre las piernas
El pantalón, la más deseada de todas las prendas que la modernidad nos ha legado, es también el ítem más difícil de construir para los modistos y, por lo mismo, el más difícil de encontrar para las consumidoras. Quizás esa misma dificultad hace que, cuando una mujer encuentra el suyo, el que le sienta bien, esa relación de amor y dependencia puede durar mucho más que una vida.
Para Sarah Mower, la columnisata experta en moda del Telegraph.co.uk, hubo algo brillantemente simbólico en la aparición de la modelo más exitosa de los 70, Lauren Hutton, desfilando un traje pantalón blanco en el lanzamiento de la esperada primera colección femenina de Tom Ford en Nueva York (septiembre 2010). Para Mower, Hutton –quien hoy tiene 67 años–, personificó la primera ola de mujeres norteamericanas que usaban pantalones a comienzo de los 70. Esa ola está viviendo su retorno como un gran tsunami, luego de mucho tiempo en que el pantalón vivió eclipsado por los vestidos.
Como sea que nos gusten –rectos, anchos, largos, al tobillo, skins, boot cut–, ahí estarán para recordarnos que no hay un aliado mejor por su comodidad, versatilidad, robustez y poder. Porque los pantalones, al igual que los abrigos, son de todos los capítulos de la moda, lejos, los más poderosos.
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