Por Constanza PalmaIdentidad y refugio en el canto: la historia del Coro Queer Chile
Lo que comenzó como la inquietud de crear un coro sin reglas binarias ni exclusiones técnicas terminó convirtiéndose en una comunidad de 51 integrantes que combina exigencia artística, identidad política y un espacio seguro para la diversidad. Esta es la historia de cómo el Coro Queer Chile transformó la música coral en un acto de libertad.

Benyamil Giacaman y Axel Holm se conocieron en la universidad, donde ambos estudiaron la carrera de interpretación superior con mención en canto lírico, sin embargo, compartían algo más que estudios: una pasión por la música coral. Un día, viendo Sex and the City 2, Benyamil se quedó pegado con una escena que hoy marca el comienzo de la historia del Coro Queer Chile; un coro de hombres gay cantando en una boda. Ahí se preguntó ‘¿por qué en Chile no existe algo así?’
El mundo coral, pensaba, estaba lleno de personas del colectivo, pero atrapados en reglas antiguas: hombres de pantalón, mujeres de vestido, sopranos femeninas, tenores masculinos. Todo binario, rígido e incómodo. “Debiese existir este espacio”, pensó Benyamil.
Lo conversó con su amiga Camila Arce, y empezaron a imaginarlo. Después invitó a Axel. Al principio la propuesta era que cantara, pero cuando los posibles directores musicales se cayeron, Axel, quien había realizado un diplomado en dirección coral, se atrevió: “Ya, vamos, me lanzo”, dijo.

No tenían experiencia armando proyectos. No sabían cómo gestionar un grupo y había nerviosismo sobre cuántas personas querrían unirse a esta instancia. Partieron siendo 12 personas, hoy son 51 miembros del coro.
El crecimiento fue orgánico. Al comienzo publicaron una convocatoria para personas que tuviesen alguna experiencia coral previa, pero comenzaron a llegar mensajes de personas que nunca habían cantado, pero querían estar. Entonces abrieron una segunda audición. Desde el inicio entendieron que el coro no podía construirse desde la exclusión técnica.
De ahí en adelante comenzó un camino de aprendizaje en conjunto, donde Benyamil y Axel comparten sus conocimientos con los miembros del coro e intentan que los resultados reflejen el mayor profesionalismo posible: “Es una especie de escuela. Es una instancia muy formativa, tanto para elles, como para nosotros”, dice Benyamil.

Un espacio de confianza y libertad
Para los fundadores del Coro Queer Chile, el lenguaje es un punto crucial en la identidad y confianza del grupo: “Cuando partimos, inmediatamente nuestro enfoque fue cambiar el lenguaje. No podíamos perpetuar un lenguaje binario y segregado si queríamos ser realmente un coro LGBT”, relata Benyamil.
Tradicionalmente en los coros, se suele asociar un género a las distintas voces, es por eso que decidieron cambiar eso. En vez de “las sopranos” o “los tenores”, comenzaron a referirse solo a “sopranos” y “tenores”, sin artículos, sin género. “Quitándole el artículo permite que les chiques se sientan más cómodes con la clasificación. Les ayuda a cantar libremente con la voz que tienen”, explica Axel.

Así, lo que empezó como un proyecto musical empezó a mover otras cosas. Personas que nunca se habían maquillado comenzaron a hacerlo, otras dejaron de esconder su ropa e incluso miembros del coro se atrevieron a transicionar de género. El cambio no se trataba de “verse más queer”, sino de acercarse a la propia esencia.
“Hay personas que viven en un mundo muy hetero, tal vez por la pega o la familia, y cuando llegan al coro hay una transformación súper marcada”, explica Axel, quien ve este espacio como un lugar donde personas de la comunidad LGBTQ+ pueden verse reflejadas en otros que viven historias parecidas, encontrando un espacio de comprensión, contención y apoyo.
Definir una identidad sonora
El repertorio también fue evolucionando. Durante los primeros meses probaron música académica y obras tradicionales del canon coral. Sin embargo, en 2023 decidieron inclinarse por arreglos corales de música popular con fuerte resonancia para el colectivo LGBTQ+. El punto de inflexión fue “Dancing Queen” de ABBA, que funcionó como primer gran éxito interno y ayudó a definir una línea artística.
Sin embargo, una de las canciones más significativas del repertorio para Benyamil es “Somewhere Over the Rainbow”: “El mensaje que tiene es muy lindo. Es algo que refleja mucho al colectivo y al coro, como que más allá del arcoíris hay un lugar para nosotros. Siempre que lo cantamos emociona mucho porque lamentablemente no todas las personas tienen un espacio donde llegar, y nosotros lo tenemos”.

El criterio es claro: interpretar obras de artistas queer, canciones con temática vinculada a la diversidad o piezas que se hayan transformado en símbolos culturales para el colectivo.
También tomaron decisiones políticas explícitas, como no incluir repertorio religioso. “Nosotres como agrupación creemos que las iglesias han jugado un papel importante en la discriminación de la diversidad y disidencias”, explica Benyamil.
Esa coherencia artística, sumada a un trabajo técnico exigente, les permitió consolidar un sonido propio y aumentar su presencia en escenarios culturales. En 2025 se presentaron en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), uno de los hitos que mencionan como confirmación del crecimiento del proyecto.
Sostener el espíritu
El coro se financia mediante conciertos pagados, actividades autogestionadas y fondos comunes. No hay sueldos para la dirección ni mensualidades obligatorias para los integrantes. Con este sistema lograron costear viajes como el realizado a Villarrica y preparan su participación en un encuentro de coros LGBTQ+ en Montevideo. “Aún así, aunque no tengamos sueldo por ello, es el mejor trabajo que tenemos”, dice Axel.
Cuando se les pregunta por el futuro, no hablan de expandirse indefinidamente ni de duplicar su tamaño. Al contrario, consideran que el número actual es manejable y permite preservar la cercanía. Sin embargo, si se permiten soñar en grande, aseguran que les gustaría que existiera un Coro Queer en cada una de las regiones del país.

Si algo los sorprende, es la dimensión que alcanzó una idea nacida frente a una pantalla. Lo que comenzó como la inquietud de crear un coro donde nadie tuviera que explicarse, terminó convirtiéndose en una comunidad estable, con identidad propia y presencia en la escena cultural chilena. “Para mí el Coro Queer Chile es un sueño que no sabía que tenía. Estoy dirigiendo algo que es mágico y ni me lo había propuesto”, dice Axel
Tanto para Benyamil como para Axel, el principal anhelo es mantener el espíritu que dio origen al proyecto: un espacio musical de alta exigencia artística, pero atravesado por el afecto, el respeto y la libertad de ser ellos mismos.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Plan Digital + LT Beneficios por 3 meses
Infórmate mejor y accede a beneficios exclusivos$6.990/mes SUSCRÍBETE











