Por Juan Andrés QuezadaLa apuesta para apuntalar a Mara Sedini
La disruptiva llegada de Kast, su poca experiencia política y el fantasma de Camila Vallejo han complicado la instalación de la ministra vocera. El presidente, su Segundo Piso y su círculo cercano harán todo lo que esté a su alcance para revertir la situación y ya exploran distintos planes.

Mara Sedini cumplió el miércoles 41 años, en medio de una tensa atmósfera a su alrededor, marcada por un difícil debut como ministra vocera del gobierno del Presidente José Antonio Kast.
“Aquí estamos, firme”, respondió la periodista, actriz y cantante a las personas que ese día lograron saludarla por teléfono y, de paso, enviarle ánimo y fuerza. El resto debió conformarse con un corazón de agradecimiento a sus saludos en WhatsApp.
Pero ni la deliciosa torta de caluga con que esa mañana la recibió su equipo, liderado por su jefe de gabinete, Esteban Montaner, ni algunos regalos muy especiales que le hicieron algunas ministras y las flores que llegaron ese día a su despacho lograron apaciguar una tensa jornada de trabajo, que estuvo marcada por un nuevo error cometido en su vocería.
La ministra dijo esa tarde que el exfrentista Galvarino Apablaza fue condenado por el crimen de Jaime Guzmán, pese a que no existe sentencia. Horas después, los noticiarios la mostraron -en directo- saliendo de la misa en conmemoración por los 35 años del asesinato del fundador de la UDI, eludiendo los micrófonos de un mar de reporteros que le preguntaban si corregiría su error -lo cual hizo al día siguiente en una publicación en X-.
Su apresurada salida de la Catedral Metropolitana se sumaba a una imagen muy parecida del día anterior, donde la ministra aparecía subiendo a paso rápido las añosas escaleras de piedra de La Moneda -que conducen a las oficinas de la Secom- y esquivando a un grupo de reporteros que le consultaban por el requerimiento que le había hecho Contraloría tras instalar la idea de un “Estado en quiebra”.
Ambas escenas viralizadas en redes sociales evidenciaron una falta de expertise de la secretaria de Estado para desenvolverse con soltura en este tipo de situaciones. De paso, echaban por tierra los esfuerzos de su equipo por frenar -y revertir- esa sensación de inseguridad que ya la había hecho bajar en las encuestas.
El influyente Segundo Piso de Kast había optado por evitar nuevos riesgos y por dos días -lunes y martes de esta semana- ordenó a los ministros, y no a la vocera, salir a enfrentar crisis de contingencia, como el asesinato de una inspectora en Calama, a manos de un estudiante de cuarto medio.
Pero no se consiguió el efecto esperado. Al revés, el silencio que Sedini mantuvo por esos días produjo una ola rumores en redes sociales sobre su permanencia en el gabinete.
En La Moneda descartan en forma tajante la posibilidad de un cambio en la vocería y afirman que es una “locura”, siquiera, pensar hoy en esa posibilidad.
“No es una sorpresa que la vocería es uno de los cargos más expuestos al escrutinio público en cualquier gobierno y que la del Presidente Kast iba a ser más compleja que otras anteriores”, señala una alta fuente de Palacio. Ello, reconocen, por la dura oposición que ellos ejercieron en la administración anterior del expresidente Gabriel Boric.
Dentro del diseño estaba planificado, además, que en esta primera etapa los “golpes” los reciban pocos ministros, como una forma de no desgastar al resto, entre ellos, la vocera.
También señalan que el “brazo comunicacional” en la campaña fue exitoso y que sus adversarios “por ahí buscarían quebrarlos”.
Eso no implica, precisan, que el propio Kast, su equipo de asesores y el círculo cercano a Sedini harán todo lo que esté a su alcance para revertir el actual escenario adverso, por lo que ya se exploran distintas alternativas, reordenamientos y refuerzos.

El apoyo de Adriasola y Wulf
No es la primera vez que una vocera se encuentra en problemas. La llegada de Ena von Baer como portavoz del primer gobierno de Sebastián Piñera, en marzo de 2010, también fue muy acontecida. La diferencia es que en esa oportunidad la ministra de la UDI contaba con un poderoso padrino político, el entonces senador Jovino Novoa, quien falleció en 2021.
Por ello, en Palacio optaron por reforzar el respaldo político -y público- a la titular de la Segegob, partiendo por el propio Kast, el equipo de comunicaciones y contenido de la Presidencia, que lidera el abogado Cristián Valenzuela y quien, en el papel, es el principal asesor de Sedini.
Hace algunas semanas, Valenzuela asumió públicamente el error de instalar el concepto “Estado en quiebra”, lo cual fue una señal de que la vocera se encuentra blindada.
En La Moneda, Sedini se relaciona permanentemente con Valenzuela y y el director de la Secom, Felipe “Yeti” Costabal. Sus más cercanos en política son su subsecretario, José Francisco Lagos (32), a quien confiará, entre otros temas, las negociaciones en torno al futuro de Televisión Nacional, y la directora de la División de Organizaciones Sociales, Katerine Montealegre (33).
Al interior del gabinete ha estrechado relaciones con la subsecretaria de la Segpres, Constanza Castillo, y la ministra de Desarrollo Social, María Jesús Wulf, dos aliadas claves en el plan para apuntalar a la vocera.
Sin embargo, hasta ahora no ha logrado construir una relación de mayor confianza y complicidad con sus pares de Interior, Claudio Alvarado (UDI), y de la Segpres, José García Ruminot (RN), ambos con una extensa experiencia política y parlamentaria.
Desde ambos ministerios señalan que, a diferencia de varios secretarios de Estado que han buscado “ayuda” y “consejos” en ellos, Sedini ha mantenido un diálogo más bien profesional y formal.
Con Kast, sin embargo, Sedini mantiene una estrecha relación, quien ha salido a respaldarla públicamente ya en dos oportunidades.
“Tenemos aquí a la persona que da las buenas noticias, nuestra vocera Mara Sedini. Te doy las gracias, Mara, por todo el trabajo acucioso que estás realizando. Somos un equipo que busca que Chile vuelva a ser un lugar atractivo para invertir, con reglas claras, seguridad y vocación de desarrollo”, afirmó el presidente el viernes 27 de marzo, en plena crisis por el alza de los combustibles.
El mandatario valora especialmente el que ella se haya sumado a su campaña en septiembre del año pasado, en momentos en que sus adversarios cuestionaban la ausencia de mujeres en su equipo. Y su compromiso en la campaña.
También ha ido fortaleciendo su relación con la primera dama, Pía Adriasola, quien valora mucho la decisión de vida de Sedini de ser familia de acogida desde 2022.
La semana pasada ambas participaron en una actividad de la Fundación San José, por el el Día del Niño que está por Nacer y la Adopción.

Contener fuego amigo
Cercanos a Sedini señalan que la ministra se ha mostrado fuerte ante las críticas opositoras, a las cuales -explican- estaba acostumbrada desde que irrumpió en política tras el estallido social de octubre de 2019, con una postura muy desafiante a los sectores de izquierda más radicales, con quienes muchas veces se enfrentó en el programa Sin Filtros.
Pero lo que más la ha afectado han sido los cuestionamientos que provienen del propio oficialismo.
El 22 de marzo, el diputado Diego Schalper (RN) pidió a Sedini ser “más vehemente” para enfrentar los múltiples flancos abiertos del gobierno. El miércoles, la presidenta del Senado, Paulina Núñez -también RN- advirtió en el podcast Cómo te lo explico que hay un claro problema “en el relato” del gobierno, pero que no es de exclusiva responsabilidad de Sedini.
De ahí que en estas semanas la portavoz haya buscado apoyo en los partidos a través de los actuales diputados, con quienes compartió micrófono en Radio Agricultura durante los cuatro del gobierno del presidente Gabriel Boric. Ha conversado -entre otros- con Francisco Orrego (RN), con los UDI Ricardo Neumann, Constanza Hube y Eduardo Cretton, y con Javiera Rodríguez, del Partido Republicano.
También ha recurrido a sus excompañeros en la Fundación Para el Progreso, (FPP), el think tank ligado a la derecha donde hizo sus primeras armas en política, entre ellos, el abogado y cientista político Axel Kaiser.
La expanelista radial también ha buscado consejos y apoyo en los exvoceros de Piñera Karla Rubilar y Jaime Bellolio, con quienes ha seguido conversando.

Mayor rodaje y autonomía
En el entorno de Kast reconocen que las mismas plataformas digitales en las que Sedini lució sus habilidades comunicacionales durante la campaña presidencial hoy se transformaron en su principal enemigo, por lo que se buscará, por distintos caminos, que ella evite cometer nuevos errores y recuperar su credibilidad -el principal capital de una portavoz de cualquier gobierno-.
Se buscarán fórmulas para que la periodista no cargue con todo el peso de la disruptiva llegada del líder del Partido Republicano al gobierno y la terapia de shock impuesta por el titular de Hacienda, Jorge Quiroz, reflejada en la decisión de no seguir subvencionando el alza internacional del precio de los combustibles.
En el oficialismo confían que el tiempo juegue a favor de Sedini.
“Llevamos tres semanas de gobierno y un trabajo tan difícil como ser vocera requiere de un proceso de ajuste. Encontrar el tono y la tecla adecuada en la vocería requiere tiempo”, advierte una alta fuente de gobierno.
En la misma línea, otra autoridad hace una analogía futbolística. “Cualquier entrenador sabe que todo futbolista, por muy bueno que sea para la pelota, al llegar a un nuevo equipo requiere de un tiempo de adaptación y de minutos en la cancha, donde hay que apuntalarlo”.
Se le ha aconsejado sumar rodaje en regiones y hacer vocerías desde allá, con mucho menos riesgos, para ir recuperando la confianza que, para muchos, Sedini ha ido perdiendo, producto de sus errores.
Un cercano a la ministra advierte que Sedini no se ha sentido cómoda con el diseño político comunicacional del Segundo Piso, que la tiene muy “encapsulada”.
“Su espontaneidad, personalidad, ‘choreza’ -en el buen sentido de la palabra- son los grandes atributos que la hicieron conocida, y en estas primeras semanas de gobierno hemos visto a una Mara muy contenida por un sistema de control muy centralizado”, señala.
Aunque nadie del entorno de Kast y el Partido Republicano lo planteó, para muchos la decisión de poner a una mujer joven y con fuerte personalidad buscó emular a la exvocera Camila Vallejo.
Desde la oposición no se demoraron en compararlas.
“Se pretendió igualar a la actual vocera con su antecesora, siendo que Camila Vallejo, cuando llegó a La Moneda, había sido dos periodos diputada elegida con primeras mayorías, había salido en la portada de la revista Time como una de las futuras líderes jóvenes y había liderado el, probablemente, movimiento estudiantil más grande en la historia de Chile. Es decir, tenía un carrete descomunal y no era sólo una imagen buena para poner en televisión”, señaló esta semana el histórico dirigente socialista Ricardo Solari en el programa de YouTube Descabelladas.
Sin querer o no, Sedini ha pronunciado esta semana una frase habitual de Vallejo: “Hay que ponerle el pecho a las balas”.
Su diseño de vocería, sin embargo, no será estático, es decir, no va a establecer un día de vocería como Vallejo (lunes), sino que hablará cuando tenga “algo que contar”.
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