Política

La mano carioca en la candidatura de Bachelet que arrincona a Kast

El Presidente de Brasil, Lula da Silva, se ha involucrado personalmente en la promoción de la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU y ya ha dejado en claro que seguirán respaldándola hasta el final, independiente de la decisión que tome el futuro gobierno de Kast.

El presidente Lula en su última visita a Chile asistió a la casa del Presidente Boric a un asado, pero antes de ir pidió expresamente que sumarán al encuentro a su amiga Michelle Bachelet.

“Nuestro apoyo a la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU es hasta el final, pase lo que pase”. La voz del embajador de Brasil en Argentina, Julio Glinternick Bitelli, sonó clara y rotunda en el comedor de la residencia del representante de Chile ante la Casa Rosada, José Antonio Viera-Gallo, durante un desayuno que ambos, junto a la embajadora de México en Buenos Aires, Lilia Rossbach, organizaron el viernes 13 de febrero para promover el nombre de la exmandataria chilena para la Secretaría General de la ONU.

Durante el desayuno, al que asistieron 17 embajadores de países de Euroasia, Medio Oriente y África acreditados en Argentina y que, en calidad de concurrentes se encargan de la relación con Chile -entre ellos Congo, que forma parte en este periodo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas-, Viera-Gallo aprovechó de despedirse personalmente de sus colegas (deja la misión diplomática el 9 de marzo próximo) y de informarles sobre los actos previstos para el próximo cambio de mando en Chile, reiterando las invitaciones para que asistan a la ceremonia.

Pero el tema principal de la conversación giró en torno a la candidatura de Bachelet a la ONU y su visión del rol que debería tener el principal organismo multilateral. Fue entonces que el diplomático brasileño tomó la palabra para dejar en claro que su país apoyaría la campaña de la expresidenta chilena hasta el final.

Pese a que no se especuló sobre la decisión que tomará tras el 11 de marzo el gobierno entrante de José Antonio Kast, el mensaje que transmitió Glinternick ayudó a diluir entre sus pares las dudas que ha generado en muchos países la dilación del presidente electo chileno a respaldar o no la candidatura de Bachelet.

No fue el único. La representante de México ante Argentina, Lilia Rossbach, respaldó las palabras de su par brasileño e hizo una fuerte defensa de la figura y la trayectoria de la dos veces exjefa de Estado chilena. La exdiplomática de Morena -el partido de izquierda que gobierna México- habría dicho, además, que su país bajó la candidatura de la exministra Alicia Bárcenas justamente para respaldar a Bachelet, según varios diplomáticos que asistieron a ese desayuno.

El evento ocurrido en la casa de Viera-Gallo desató una fuerte molestia en la Cancillería argentina, la que reclamó que se estuviera haciendo campaña por Bachelet en su territorio, pese a que el gobierno de Milei tiene su propio candidato -el embajador Rafael Grossi- a la ONU.

Pero más allá de ese pequeño impasse, la reunión sirvió para explicitar la determinación del gobierno del presidente brasileño, Lula da Silva, de seguir adelante y sostener la campaña de Bachelet a la ONU aun en caso de que el gobierno de Kast la deje caer. Una decisión que también ha ratificado el gobierno de México, liderado por Claudia Sheinbaum, aun cuando su vecindad con Estados Unidos, señalan expertos en temas internacionales, le deja a ella menos margen de acción que la que tiene el mandatario brasileño.

Lula se activa

Es primera vez que una candidatura a la Secretaría General de la ONU es presentada de manera conjunta por más de un país, y en el caso de Bachelet el respaldo de Brasil y México no es menor. Se trata de las mayores dos potencias latinoamericanas, en un momento en que se intenta ordenar a la región en torno a una figura del continente para suceder a Antonio Guterres. La Cancillería brasileña, además, goza de gran prestigio por su profesionalismo, lo que se suma al peso de Brasil, no sólo en América Latina, sino también por sus vínculos políticos y comerciales con los países del Brics y en zonas donde Chile tiene menor llegada, como África y Asia.

Y no se trata sólo de gestos declarativos.

El martes 17, los embajadores de Chile, Brasil y México en Etiopía entregaron en forma conjunta la presentación oficial de la candidatura de Bachelet a la Secretaría de la Unión Africana, una organización continental con sede en la ciudad de Adis-Abeba, que busca coordinar políticamente a sus 55 estados miembros.

En África, Chile tiene sólo siete misiones diplomáticas, una cifra muy baja en comparación a las 34 que dispone actualmente Brasil en ese continente. Por lo mismo, el gobierno de Lula ya se comprometió a hacerse cargo de la organización y logística de la gira que hará Bachelet a África, en una fecha aún por definir, pero que, según fuentes diplomáticas chilenas, sería antes de junio.

Lula, además, mandató directamente a la misión diplomática de Brasil ante la ONU que acompañen personalmente a Bachelet en las reuniones bilaterales que sostendrá la exmandataria chilena en su próxima visita a Nueva York, con ocasión del 70° periodo de sesiones de la Comisión de la Condición de la Mujer (CSW, por sus siglas en inglés), organismo dependiente de Naciones Unidas, y que se extenderá desde el 9 al 19 de marzo, lo que imposibilita que ella asista a la asunción de mando de Kast.

En diciembre pasado, previo a la inscripción formal de la candidatura de Bachelet, la embajada chilena ante la ONU ya había hablado por separado con los embajadores de los 15 países con asiento en el Consejo de Seguridad, organismo que tiene un rol clave en la designación del secretario general de la ONU. Pero ahora la idea es escalar directamente a autoridades de más alto rango. Por eso, el trabajo de Brasil, México y Chile se centró en agendar el mayor número de reuniones con ministros y cancilleres de los países que integran el Consejo de Seguridad que han confirmado su presencia en la cumbre anual sobre la condición de la mujer. También, de manera conjunta, los tres países han estado articulando una serie de encuentros de Bachelet con think tanks y organizaciones civiles relevantes para la ONU.

Pero no sólo eso. Lula, directamente, ha asumido un rol clave como promotor de la candidatura de Bachelet ante dignatarios de otros países, especialmente en el ámbito de los Brics, el foro político que incluye a Rusia, China, India, Sudáfrica, Irán, Arabia Saudita, Egipto, Etiopía, Emiratos Árabes e Indonesia. Un misceláneo grupo de países que congregan el 49% de la población mundial.

05/08/2024 DECLARACION CONJUNTA LULA DA SILVA Y GABRIEL BORIC MARIO TELLEZ / LA TERCERA MARIO TELLEZ

El miércoles 18, Lula viajó a India con la intención de fortalecer la alianza estratégica entre el gigante asiático con el mayor país de Sudamérica, y asistió a la cumbre sobre el impacto de la inteligencia artificial. Pero en las conversaciones que sostuvo, tanto con el gobernante indio, Droupadi Murmu, como también con los líderes de Francia (Emmanuel Macron), de Sri Lanka (Anura Kumara Dissanayake) y de Croacia (Andrej Plenkovic), el mandatario brasileño se explayó sobre la necesidad de fortalecer el multilateralismo, el respeto al derecho internacional y de restablecer la urgencia de un mundo basado en reglas claras para todos. Ocasión en la que expuso las razones por las que apoyaba la llegada de Bachelet a la Secretaría General de las Naciones Unidas y pidió el respaldo a la exmandataria chilena.

Pocos días antes, el 5 de febrero, el gobierno brasileño ya había hecho lo mismo ante autoridades del gobierno de la Federación Rusa. En la declaración conjunta suscrita ese día por Mijaíl Mishustin, presidente del gobierno de la Federación de Rusia, y el vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, concordaron en que le correspondía en esta ocasión a un representante de América Latina y el Caribe asumir la Secretaría General de la ONU en reemplazo del portugués António Guterres. “En este sentido, Rusia tomó nota del anuncio de la candidatura de la Sra. Michelle Bachelet, nominada conjuntamente por Brasil, Chile y México”, señala la declaración firmada por el dignatario ruso.

Sube el precio

Los pasos que han dado Lula y la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, en favor de Bachelet han puesto en un complejo escenario al futuro presidente de Chile, el republicano José Antonio Kast, y elevaron el costo que tendría para su gobierno, ya no sólo a nivel interno, sino también en el plano internacional, el no respaldar la candidatura de la exmandataria.

El jueves 19, tras regresar de sus vacaciones en el lago Llanquihue, Kast dejó en evidencia la encrucijada en la quedó tras la inédita decisión de Chile, Brasil y México de poner a Bachelet como la candidata de los tres países.

El presidente electo no sólo reconoció que había sido sorprendido con la presentación conjunta que hicieron estos tres países. “De los tres países, uno entra en un cambio de gobierno (Chile) y otro en un proceso electoral (Brasil). Me gustaría entender el detalle de los antecedentes que tuvieron en consideración tanto la presidenta de México, como el de Brasil“, dijo Kast.

También hizo una invitación pública a Lula y a Sheinbaum a asistir a la ceremonia de cambio de mando en Chile, ocasión que aprovecharían para hablar sobre la viabilidad de la candidatura de Bachelet antes de que él tome una decisión.

Fue el propio Lula quien le preguntó a Kast su opinión sobre la candidatura de Bachelet a la ONU cuando ambos se reunieron en Panamá el martes 26 de enero. Pero el presidente electo chileno no quiso pronunciarse. Sólo reiteró que tomaría una decisión más adelante, cuando ya hubiera tomado posesión del cargo.

Fuentes diplomáticas consultadas para este artículo afirman que, tras ese encuentro, el gobierno brasileño se contactó con sus pares de Chile y México. “Nos deja sin margen de maniobra”, fue el diagnóstico compartido por los tres gobiernos.

Boric ya había anticipado en una entrevista al programa Tolerancia 0 que antes del término de su mandato él oficializaría la candidatura de Bachelet. Pero no fue sino hasta después de la cita entre Lula y Kast en Panamá que tomaron la decisión de acelerar los pasos y que la presentación se hiciera el lunes 2 de febrero de manera conjunta por los tres países. “Lula fue clave para que se hiciera esto. No es usual que haya un compromiso presidencial tan grande con candidaturas de este nivel”, afirman fuentes diplomáticas.

Santiago, 02 de Febrero 2026. Presidente Gabriel Boric junto con los embajadores de Mexico y Brasil, anuncia la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaria General de las Naciones Unidas. Diego Martin/Aton Chile Diego Martin

Los tres países venían desde hace meses trabajando en articular una apuesta común en torno a la ONU, incluso antes de que Bachelet admitiera que aceptaba ser candidata.

El 5 de abril pasado, mucho antes de que Bachelet se decidiera, Lula dio un paso que sería vital para impulsar la candidatura de una latinoamericana al principal organismo mundial, algo en lo que ya estaba trabajando Chile. “Fue un gesto de enorme generosidad de su parte”, afirman diplomáticos chilenos.

El mandatario brasileño viajó ese día a Tegucigalpa, a la reunión de la Celac en la que Honduras traspasó la presidencia protempore del ente que agrupa a los países latinoamericanos y del Caribe a Colombia. No era un encuentro de presidentes, sino de subsecretarios y embajadores, pero Lula vio en esta reunión una oportunidad para hacer un llamado a la región a consensuar una mirada que fortaleciera el multilateralismo. Un concepto que, dijo, “se debilita cada vez que guardamos silencio ante las amenazas a la soberanía de los países de la región”. Lula convenció a Sheinbaum para que también fuera a esa cumbre.

El discurso de Lula en la apertura de ese encuentro regional, sin mencionar directamente a Bachelet, fue un emplazamiento a los países para respaldar a una candidata latinoamericana a la ONU. “La Celac puede contribuir a restaurar la credibilidad de la ONU eligiendo a la primera mujer secretaria general de la organización”, dijo el mandatario brasileño.

Lula siempre tuvo la mente puesta en Bachelet, señalan fuentes del gobierno chileno. Ambos tienen una gran afinidad política, la que se ha transformado en una relación de amistad y sincero aprecio mutuo. Como presidentes les tocó enfrentar juntos graves problemas en la región, ayudar a la estabilización política en Bolivia y de otros países del Cono Sur, y fueron pilares en el esfuerzo por convertir a Unasur en un organismo que pudiera articular a los países de Sudamérica.

Cuando Lula estuvo preso, debido a un proceso por corrupción, Bachelet firmó una carta de apoyo al entonces exmandatario brasileño y manifestó su intención de visitarlo en la cárcel. El escándalo político que se armó en Chile y las críticas de dirigentes y parlamentarios de derecha le impidieron concretar esa visita, pero Bachelet fue de todas maneras a Río de Janeiro en julio de 2018 y allá dio una conferencia en la que mostró una pancarta y una polera con el rostro del exmandatario brasileño y la frase “La esperanza va a vencer al miedo una vez más”.

Era una vuelta de mano. Lula, cuatro años antes, había venido a Chile, a días de la segunda vuelta presidencial chilena, para dar su apoyo a la entonces candidata de la Nueva Mayoría.

Más allá de la amistad y la cercanía política, el respaldo de Lula a la carrera de Bachelet por la ONU también es una jugada estratégica.

Bachelet sigue siendo una de las candidatas con mayores posibilidades de alcanzar la Secretaría General de la ONU.

Hasta ahora sólo dos candidatos han formalizado sus aspiraciones: Bachelet y el argentino Rafael Grossi, quien desde 2019 se ha desempeñado como director del Organismo Internacional de Energía Atómica. Pero hay otros nombres, entre ellos el de la costarricense Rebeca Grynspam, que ya se han lanzado al ruedo, aun cuando ningún país ha formalizado su candidatura.

Los últimos días, sin embargo, no han sido buenos para las aspiraciones de Grossi. La semana pasada, el canciller argentino, Pablo Quirno, viajó a Munich a la Conferencia de Seguridad. Entre sus misiones estaba conseguir una bilateral con la jefa de la diplomacia británica, Yvette Cooper, para preparar una gira del Presidente Milei a Gran Bretaña y promover la candidatura de Grossi. Pero la titular del Foreign Office le cerró la puerta y no quiso recibirlo.

A esto se suma el poco compromiso que ha mostrado Milei en promocionar a Grossi durante sus conversaciones con otros presidentes. Por el contrario, Milei ha seguido criticando a la ONU, algo que no ha sido bien visto por países medianos y pequeños que prefieren revitalizar un mundo regido por reglas y no supeditado a las decisiones de las grandes potencias.

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