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Los verdaderos problemas en nuestro país

Ha sido lamentable que la mayor parte de la capacidad y energía de prácticamente la totalidad del mundo político, se haya concentrado en explicar las fuentes de financiamiento de las pre campañas y las campañas electorales; más lamentable aún, que existe bastante evidencia de que en la casi totalidad de los casos, las platas se usaron para gastos de campañas y no para enriquecimiento personal.

Esto último no ha sido comprendido así por la opinión pública, en buena medida por la forma en que especialmente los propios parlamentarios han planteado el tema. Frente a una situación en la cual estamos enfrentando un contexto económico efectivamente estrecho, con menos recursos que los presupuestados para ejecutar políticas públicas, el tiempo que se ha dedicado al tema antes descrito, el financiamiento de la política o las boletas ideológicamente falsas, francamente ya es excesivo.

Deberíamos enfrentar los problemas que verdaderamente nos afligen, y que han tenido una atención insuficiente por parte de nuestro sistema político.

En este sentido, resulta destacable el planteamiento del Gobierno, ratificado por la Presidenta Michelle Bachelet, en términos de reconocer que dada la fuerte restricción de recursos es necesario definir prioridades, es decir, señalar qué se privilegiará y lo que no es posible abordar ahora, siendo este último punto el más difícil de enfrentar.

Por supuesto, debería existir un diagnóstico sobre la urgencia e importancia de los objetivos que se desea perseguir, junto con la efectiva capacidad de lograrlos, lo que además de recursos requiere de capacidad de gestión.

Uno de los puntos de partida, que es una de las bases del programa del propio Gobierno, es la desigualdad. Analizando sobre qué temas se ha puesto énfasis para reducir sobre la enorme brecha que existe en nuestro país, tres temas a considerar:

Elevar la calidad y cobertura de la educación preescolar y escolar debería ser un objetivo prioritario. Las desigualdades se manifiestan en forma importante en el cuidado y estímulos de los niños, desde los primeros meses de vida, y son muy difíciles de revertir. Esto hace indispensable reforzar las salas cuna, los jardines infantiles y los cursos anteriores a la educación básica. Igual situación se repite con la calidad de todo el período escolar, siendo por tanto urgente dar importancia a la educación media técnico-profesional.

El envejecimiento y la caída en la natalidad suponen desafíos desde la previsión social y la salud, especialmente pensando en aquellos que cuentan con menos recursos. La calidad, las funciones y los recursos involucrados en los servicios de salud son fundamentales.

La seguridad y la prevención de la delincuencia tienen también un alto sentido social, porque afectan más a los económicamente más vulnerables.

Estos desafíos requieren de un Estado fuerte y musculoso, no uno grande y débil, porque esa falta de fuerza hace que sea incapaz de impulsar los cambios sociales junto al crecimiento económico, elementos ambos que hoy se hacen necesarios.

El más acotado de todos los recursos, que tiene un límite absoluto, es el tiempo, lo que es una completa obviedad, sin embargo, no siempre se considera. Es evidente que, si nuestros políticos están dedicados por largas horas al tema del financiamiento de las campañas, no pueden enfocarse en los problemas de verdad.

*El autor es rector Universidad San Sebastián.

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