¿Algo bueno para la salud traerá la pandemia?

Si antes del coronavirus era importante elevar la utilización de pabellones quirúrgicos y gestionar mejor las listas de espera, después de la pandemia será urgente.




La pandemia del Covid-19 ha significado altos costos económicos, pero sobre todo costos en vidas. Enfrentar la crisis sanitaria ha requerido importantes reasignaciones de los recursos hospitalarios -de personal, de equipos, de camas intensivas- para atender los casos Covid 19.

Entre las consecuencias de tal cambio en prioridades, está la reducción significativa -tal vez en la mitad- de la cantidad de cirugías Auge (o GES) y no Auge. Ello implica que terminada la pandemia, habrá un aumento significativo en el ya abultado volumen de cirugías garantizadas, Auge, retrasadas y lista de espera. A título de ejemplo, estimamos que un mes de pandemia sin actividad quirúrgica electiva significa cerca de 20.000 cirugías que se suman mensualmente a la lista.

La buena noticia: se puede atender este importante volumen de cirugías electivas (una vez transcurrida la pandemia) sin nuevos hospitales, de implementar las recomendaciones del Informe de la Comisión Nacional de Productividad sobre eficiencia de pabellones y gestión de listas de espera. Este estudio fue solicitado por la Presidenta Bachelet y luego ratificado por el Presidente Piñera. Sus 26 recomendaciones fueron presentadas al Presidente justo antes de la pandemia a inicios de enero.

Para incrementar cirugías se propone “crear un 2º hospital dentro del 1º”: 1) extender el horario de cirugías programadas de 8 a 20 horas y no como hoy de 8 a 17 horas, y de ser necesario extenderlo al sábado, y 2) asegurar continuidad en su utilización como se hace en los mejores centros hospitalarios internacionales, implementando 3 turnos traslapados (por ejemplo, 0730 a 1230, 12 a17 y 1630 a 2030) para comenzar cirugías a las 8 y no como en la actualidad a las 08.40, y terminar a las 20 horas y no a las 15.15 como hoy! y, por ser turnos traslapados, se gana la hora de almuerzo. Estas medidas permitirían elevar las cirugías Auge y no Auge en 70% (325.000) al año con un aumento en costo muy inferior, de 36% (del orden de US$500 millones). Todo esto hará necesario elevar la oferta de horas médicas en pabellón, partiendo por dos grupos de médicos altamente subaprovechados en la actualidad: los que están devolviendo su beca de especialidad y los que ya cumplieron su período de turno de urgencia.

En cuanto a la gestión de la lista de espera, la principal recomendación es priorizar cirugías electivas a base del diagnóstico y gravedad sanitaria del paciente (hoy solo se considera tiempo de espera). Esto permitiría ofrecer una atención más justa (similares plazos para similares pacientes) y, a su vez, más eficiente, ya que se daría atención en un tiempo prudente acorde al perfil del paciente. Así, para la priorización se propone establecer plazos máximos de atención según diagnóstico y gravedad, buena práctica observada en los mejores centros hospitalarios internacionales, así como en algunos hospitales de nuestro propio sistema público. Si bien, a diferencia de las cirugías Auge, dichos plazos no tendrían asociado una garantía explícita, una gestión guiada por dichos objetivos sanitarios tendría los beneficios indicados, tanto para el paciente como para los hospitales.

Si antes del coronavirus era importante elevar la utilización de pabellones quirúrgicos y gestionar mejor las listas de espera, después de la pandemia será urgente. Tal vez una consecuencia positiva de esta crisis sanitaria sea que nos impele a reformar el sistema en la dirección indicada.

-Los autores son el vicepresidente y economista senior de la Comisión Nacional de Productividad

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