Godelius, la empresa chilena que está en el corazón de la nueva robótica

Luego de 20 años en la industria TI y de telecomunicaciones, Fernando Bracco olía en el aire una revolución similar a las puntocom de los ‘90. Pero esta vez, con aroma a Inteligencia Artificial e Industria 4.0.


No parece una startup, pero tiene historia y espíritu de startup. Eso sí, con un camino menos sinuoso. Godelius comenzó a fines de 2011, cuando Fernando Bracco, un ingeniero uruguayo que había trabajado cerca de 20 años en grandes compañías de tecnología y telecomunicaciones, decide darle un giro a su vida. Siguió en el mundo TI, pero ahora con su emprendimiento. “Sentí que ese año estaba sucediendo lo mismo que a mediados de los ‘90 con las puntocom y la llegada de internet. Pero ahora con la denominada Cuarta Revolución Industrial, donde conceptos como IoT, Inteligencia Artificial y robótica prometían revolucionar la próxima era. Fue ahí donde tomé la decisión junto a un grupo de amigos de formar Godelius”, comenta Bracco.

El objetivo de esta empresa -cuyo nombre le rinde honor a Kurt Gödel, uno de los matemáticos contemporáneos más importantes- es crear soluciones para operar de forma remota, actividades y procesos que se hacen localmente. Bajo ese concepto, la decisión de partir en nuestro país y con la industria minera no es casual, tomando en cuenta que es la billetera de Chile. Y desde un principio, la idea era hacerlo con un socio de peso. Con menos de un año funcionando, lograron que el Grupo Sigdo Koppers invirtiera comprando el 75% de Godelius. Con estos recursos frescos, el paso del nacimiento a la adolescencia fue muy rápido. “Pero no hay que engañarse”, aclara Bracco, y agrega: “Funcionamos de forma independiente y nuestro nivel de innovación y horizontalidad nos hace muy ágiles. Sin embargo, aún me parece increíble que Sigdo Koppers haya apostado por nosotros con tan sólo… ¡una idea!”.

Punto de equilibrio

Uno de los primeros hitos ocurrió el mismo 2012, cuando se ganaron un proyecto con Codelco, donde implementaron en Chuquicamata la primera rotopala y apilador de minerales telecomandado del mundo. Eso les abrió un campo a esta industria y a otras similares rápidamente. “Logramos en poco tiempo nuestro breakeven, lo que nos ha dado más holgura para hacer cosas nuevas”, afirma Bracco.

Hoy tienen una serie de servicios y máquinas de todo tipo. Incluso, algunas están ubicadas en el corazón del barrio financiero de Santiago en la comuna de Las Condes, en un edificio a una cuadra de la Escuela Militar. Aquí muestran a posibles clientes lo que saben hacer mejor. Entre las salas de reuniones aparece “Godelius X”, un robot todoterreno, que hace recordar al rover “Courisity” que la NASA envió al planeta Marte. “Esta nueva robótica involucra elementos del corazón de la Revolución Industrial 4.0, como abundante sensorización, redes de alta velocidad, baja latencia y robótica no estructurada. La robótica forma parte de nuestra vida hace décadas, pero ahora se desarrolla en base a la IA, lo que hace viable operaciones donde antes no lo eran”, afirma el gerente general de Godelius.

Crecimiento

Un año después de la rotopala de Chuqui, aparecieron varios proyectos importantes de teleoperación. Por ejemplo, en 2013, junto a Codelco y Enaex, implementaron un sistema para hacer viable la tronadura a distancia, lo que tuvo una gran repercusión porque implicó un desarrollo robótico muy complejo que hicieron en conjunto con el Stanford Research Institute y la Universidad de Stanford. También han creado sistemas de bloqueos eléctricos para Antofagasta Minerals y otros de interacción remota para BHP BIlliton. Además de desarrollos vinculados con sistemas de IA en aplicaciones metalúrgicas.

Actualmente, el equipo cuenta con 35 personas, donde la profesión dominante es ingeniería, con especializaciones en telecomunicaciones, electrónica, mecatrónica y mecánica, dada la naturaleza de lo que hacen. “Pero aquí no es tan importante el segundo apellido de la especialización, sino una vocación para zambullirse en temas completamente nuevos”, señala Bracco.

Godelius proyecta cerrar este año con una facturación superior a US$4 millones, cifra que se ha ido duplicando año a año. La mayoría de los proyectos están en Chile, pero también tienen varios en el extranjero, debido a la presencia de sus mismos clientes fuera de las fronteras. Poseen instalaciones en Tailandia, Perú, India y EEUU, por nombrar algunos países. Y si bien sólo tienen oficinas en Chile, Bracco adelanta que están en pleno proceso de comenzar su internacionalización formal. Su core está en la minería (80% de su actividad), pero también incluyen proyectos en otras industrias y ya están explorando áreas como la astroingeniería (manejo de telescopios ópticos a distancia), industria del salmón, el mundo agropecuario y el submarino.

A primera vista esta sofisticación robótica parece de países desarrollados, pero Bracco se apura a aclarar que en Chile es absolutamente viable. “Si hay algo que caracteriza a estas grandes transformaciones es que hay una especie de reset de oportunidades. Es cierto que lugares como Silicon Valley o Londres se asocian a HUBs tecnológicos, pero con la Industria 4.0 se están dando características similares a las del nacimiento de esos lugares. En este sentido, la cancha está repleta de oportunidades parejas”, dice el fundador de Godelius.

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