Los mejores rescatistas del mundo
<p>En un año inaugurado a punta de tragedias naturales -listado al cual ingresó Chile con el terremoto del sábado 27-, la prestigiosa revista inglesa Monocle dedicó su portada de marzo a investigar dónde están los equipos de rescate más eficientes del planeta, cómo funcionan y de qué modo usan tecnología entre los escombros para rescatar heridos en vez de lamentar muertos.</p>
Sí, puede sonar tragicómico. Pero no por eso la pregunta deja de ser necesaria, incluso útil: ¿Qué lugar del planeta elegiría para esperar una catástrofe? O mejor: si tuviera que escoger un país que fuera a su rescate, ¿cuál sería? En un 2010 marcado por los terremotos, el equipo de la revista londinense Monocle se hizo estas preguntas, consultó con especialistas y creyó dar con la respuesta. Claro que el resultado no sólo arrojó a un puñado de equipos de rescate muy bien calificados, sino que también sacó a la luz una decena de adelantos tecnológicos que tras un primer vistazo podrían parecer gadgets simpáticos, pero que en realidad marcan el límite entre un rescate rápido y exitoso y un despiadado conteo de muertos.
Israel en el top
Para saber cuál era el equipo mejor preparado del mundo para enfrentarse a un desastre, el secreto de Monocle fue juntar a varios escuadrones de rescate y contrastar sus experiencias tanto en escenarios bélicos como frente a desastres naturales. Incluso en actos terroristas. El resultado dejó a cuatro países en la delantera: Israel, Japón, Suiza y Estados Unidos, que se destacaron por la rapidez de sus respuestas y la complejidad de las operaciones, sobre todo en lugares urbanos y altamente poblados.
Israel, en el primer lugar de la tabla de posiciones, está muy por sobre el resto cuando se trata de reaccionar en escenarios urbanos. Las calles de Tel Aviv o Haifa saben de atentados, pero para Monocle los rescatistas israelitas son los mejores porque también preparan al mundo para enfrentar catástrofes. En otras palabras, ellos piensan en catástrofes porque, lamentablemente, están listos para recibirlas.
Por ejemplo, cuentan con un avión -las 24 horas del día, todo el año- en la losa del Aeropuerto Internacional Ben Gurion, a 15 kilómetros de Tel Aviv, equipado con taladros de alta potencia, equipos diseñados para cortar concreto, sierras hidráulicas y casi cualquier instrumento necesario para salvar vidas. Basta apretar un botón y el avión estará listo para despegar. Israel, además, cuenta con un numeroso equipo de voluntarios que se entrenan durante un año y que frente a cualquier necesidad dejan sus trabajos y parten a ayudar. En compensación, el Estado les paga los días no trabajados con el mismo sueldo que ganan en sus empleos. No por nada Israel fue uno de los primeros países en llegar a Haití y en montar un hospital capaz de recibir a 500 pacientes simultáneamente. Allí no sólo se atendía a enfermos sino que incluía una guardería infantil, una farmacia, una maternidad y un departamento dedicado únicamente a tomar radiografías.
Pero el secreto, viendo de cerca la experiencia israelí, no parece ser la capacidad de reacción, sino lo que sucede, precisamente, cuando no hay ninguna emergencia a la que asistir. En el Centro Médico de Rambam, según la revista inglesa, se entrena constantemente a equipos de la OTAN durante tres días para aprender a responder rápidamente a emergencias. Los cursos cuestan 35.000 euros para grupos de hasta 30 personas y en ellos se encuentran diariamente estadounidenses, finlandeses o croatas. Lo mismo sucede prácticamente en todos los grandes hospitales israelitas. El Centro Médico Sheba, por ejemplo, cuenta con un Departamento de Simulación Médica en donde es común encontrarse con actores fingiendo un ataque con armas químicas y con médicos enseñando qué hacer. Los visitantes, incluso, pueden practicar con robots que simulan estar heridos y toda la operación queda grabada en un video para después estudiarla y sacar conclusiones.
Eric Frykberg, jefe de cirugía de la Universidad de Florida, en Estados Unidos, que ha viajado para entrenarse en Rambam, resume a Monocle esa experiencia: "Yo veo a 450 pacientes al mes y puedo hacer un buen trabajo. Puedo atender 3 ó 4 durante una agitada noche de sábado, pero imagine qué pasa cuando 450 tocan tu puerta al mismo tiempo". Y esa respuesta, por cierto, es la que transforma a Israel en el país mejor preparado para responder a prácticamente cualquier ataque.
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