¿Los tatuajes pueden dañar la salud? Esto dicen los estudios
Cada vez más personas se tatúan y, si bien es una práctica considerada segura, también han surgido dudas sobre qué pasa en el cuerpo después y cómo podría afectar con los años.

Aunque actualmente forman parte de la cultura popular, los tatuajes siguen planteando preguntas relevantes sobre sus efectos en el organismo.
Un artículo publicado en The Conversation, escrito por la profesora de Microbiología Médica de la Universidad de Westminster, Manal Mohammed, advierte que, si bien en general se consideran seguros, la evidencia científica reciente abre interrogantes sobre su impacto a largo plazo.
“Debajo de la piel, los pigmentos del tatuaje interactúan con el sistema inmunológico de maneras que los científicos apenas comienzan a comprender”, explica la académica.

Los componentes de la tinta
Las tintas utilizadas en los tatuajes son mezclas químicas complejas que incluyen pigmentos, conservantes y otras sustancias.
Muchos de estos componentes no fueron diseñados originalmente para ser inyectados en el cuerpo humano.
De hecho, “muchos de los pigmentos que se utilizan actualmente se desarrollaron originalmente para aplicaciones industriales, como la pintura de automóviles, los plásticos y el tóner de impresoras”, dice Mohammed.
Entre los elementos presentes en estas tintas se han detectado trazas de metales pesados como níquel, cromo, cobalto e incluso plomo, que pueden provocar reacciones alérgicas o aumentar la sensibilidad del sistema inmunitario.
Además, algunos pigmentos contienen compuestos orgánicos que, bajo ciertas condiciones, podrían descomponerse en sustancias potencialmente tóxicas o cancerígenas.
Uno de los aspectos que más inquieta a los investigadores es que la tinta no se queda solo en la piel.
Estudios citados por Mohammed muestran que las partículas pueden migrar a través del sistema linfático y acumularse en los ganglios linfáticos.
“Aún no se conocen con certeza los efectos a largo plazo de la acumulación de tinta en estos tejidos”, advierte, lo que genera preocupación por la exposición prolongada a estas sustancias.
Un estudio reciente también sugiere que los pigmentos “pueden influir en la actividad inmunitaria, provocar inflamación y reducir la eficacia de ciertas vacunas”.
En particular, se observó una respuesta reducida frente a la vacuna contra el COVID-19 en zonas con tatuajes, aunque esto no implica que las vacunas sean inseguras.
Sin embargo, hasta ahora no existen pruebas concluyentes que vinculen directamente los tatuajes con el cáncer en humanos.
“Muchos tipos de cáncer tardan décadas en desarrollarse, lo que dificulta el estudio directo de estos riesgos”, explica la experta, subrayando que la popularidad relativamente reciente de los tatuajes también limita la evidencia disponible.

Los riesgos más comunes
Los riesgos más documentados siguen siendo otros. Las reacciones alérgicas e inflamatorias son las más comunes, especialmente en tintas de colores como el rojo.
Estas pueden manifestarse incluso años después, con síntomas como picazón persistente, hinchazón o la formación de granulomas.
A esto se suma el riesgo de infecciones, como ocurre con cualquier procedimiento que perfora la piel.
Una higiene deficiente puede derivar en problemas causados por bacterias como Staphylococcus aureus o incluso en enfermedades más graves como hepatitis B y C.
Pese a todo, Mohammed enfatiza que “para la mayoría de las personas, los tatuajes no causan problemas de salud graves, pero no están exentos de riesgos”.
En ese sentido, advierte que la principal preocupación es la exposición acumulativa: “A medida que los tatuajes se vuelven más grandes, más numerosos y más coloridos, la carga química total aumenta”.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE















