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Por qué los paños de cocina viejos secan mejor que los nuevos, según la ciencia

Aunque parezca una simple manía doméstica, la preferencia por los paños gastados no es solo una percepción y tiene explicación.

Por qué los paños de cocina viejos secan mejor que los nuevos, según la ciencia. Foto: Pexels

Hay una situación que se repite en las distintas cocinas del mundo: si uno tiene dos paños para poder secar la loza, generalmente se prefiere usar el que está más gastado y usado.

Pero, aunque parezca contradictorio, ese paño viejo suele secar mejor los platos que uno recién comprado.

La explicación no es una simple “maña” doméstica. Así lo explica Rebecca Van Amber, profesora de Moda y Textiles en la Universidad RMIT, en un artículo publicado en The Conversation, quien dice que hay una base científica detrás de este fenómeno.

Por qué los paños de cocina viejos secan mejor que los nuevos, según la ciencia

La ciencia detrás de la absorción

Los paños de cocina suelen fabricarse con algodón o lino, fibras naturales de celulosa que son higroscópicas, es decir, tienen afinidad por el agua.

Sin embargo, el tipo de fibra no lo es todo. La capacidad de absorción depende de una interacción compleja entre la fibra, el hilo, la estructura del tejido y los acabados aplicados durante la fabricación.

Los textiles absorben el agua en dos niveles: dentro de la propia fibra y en los espacios entre fibras e hilos.

Por eso la estructura del tejido es clave. En el caso de las toallas de baño, por ejemplo, la felpa con múltiples bucles aumenta considerablemente la superficie disponible para retener humedad.

Con los paños de cocina ocurre algo similar. Existen distintas construcciones: tejido liso, sarga, gofrado o felpa.

Los de tejido liso, frecuentes cuando tienen diseños impresos, presentan una superficie más uniforme. En cambio, el tejido gofrado, con su textura tridimensional, incrementa la superficie y facilita la absorción.

Entonces, ¿por qué lo viejo suele superar a lo nuevo? Van Amber identifica tres factores principales.

Por qué los paños de cocina viejos secan mejor que los nuevos, según la ciencia

¿Por qué el paño viejo es superior?

El primero son los acabados industriales. Muchos textiles nuevos incorporan suavizantes de silicona que les dan una textura agradable y resistencia a las arrugas.

El problema es que estos recubrimientos pueden ser parcialmente repelentes al agua. En la práctica, el paño nuevo podría tener una capa que dificulta la absorción.

Por eso, la recomendación es lavarlo con agua caliente antes del primer uso para eliminar esos residuos.

El segundo factor es el impacto del lavado. Durante la fabricación, las telas se mantienen bajo tensión.

En los primeros ciclos (hasta seis, según detalla la experta) se produce lo que se conoce como “encogimiento por relajación”: los hilos vuelven a su estado natural.

Aunque el paño puede reducir levemente sus dimensiones, su masa permanece constante, lo que lo vuelve más grueso y denso. En tejidos gofrados, este proceso acentúa la textura tridimensional y mejora la absorción.

El tercer elemento es el envejecimiento del material. El lavado y secado repetidos generan pequeños daños superficiales: fibras diminutas se levantan y crean una textura más esponjosa.

Las superficies completamente lisas dificultan la humectación, ya que el agua tiende a formar gotas. A medida que aumenta la rugosidad, disminuye el ángulo de contacto y el líquido se absorbe con mayor facilidad.

En síntesis, el desgaste no siempre es sinónimo de deterioro y, antes de desechar ese paño deshilachado, quizás convenga mirarlo con otros ojos: puede que esté, simplemente, en su mejor momento.

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