Balance en protección al consumidor
SEÑOR DIRECTOR:
Si tuviera que poner nota a estos cuatro años en protección al consumidor, diría que aprueba, pero no destaca. Hubo avances puntuales, pero no llegó el cambio estructural prometido.
La reforma “Sernac te protege” no se convirtió en ley, y eso pesa. La experiencia cotidiana sigue marcada por reclamos lentos y reparaciones débiles. Cuando el daño es individual, la respuesta debe ser rápida y efectiva. Hoy no lo es.
También persiste una deuda con las asociaciones de consumidores. Sin financiamiento basal ni fortalecimiento real del fondo concursable, no hay vigilancia permanente a los mercados ni educación al consumidor. El consumidor enfrenta solo a proveedores con mayores recursos.
Se reconocen esfuerzos del Sernac en soluciones colectivas y estándares técnicos, pero eso no reemplaza una justicia individual eficaz. En fraudes, además, siguen existiendo cargas probatorias que recaen en quien ya fue víctima.
Hacia adelante, se observan dos alertas. Simplificar no puede significar desregular; y la independencia institucional no se garantiza solo por diseño legal, sino por voluntad de respetarla.
Un mercado sano no es proempresa ni promercado. Es pro reglas claras. Aprobar ya no basta. Sin confianza, la competencia se deteriora. El próximo ciclo debe cerrar estas brechas, y debe hacerlo con metas claras y plazos definidos.
Stefan Larenas Riobó
Presidente
Organización de Consumidores y Usuarios de Chile (ODECU)
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