La metafísica del lenguaje barato

SEÑOR DIRECTOR:
En nuestra política el verbo de moda ya no es dialogar, sino “instalar”. Se instala miedo, se instala que tal electorado “está indeciso”, como si bastara repetir la etiqueta para convertirla en verdad. No es solo táctica comunicacional, es metafísica barata del lenguaje: creer que las palabras crean la realidad por simple insistencia.
Así, al votante ya no se le convence, se le diagnostica. Si no apoya al candidato correcto, entonces tiene miedo, está confundido, no ha “entendido el mensaje”. El problema nunca es la pobreza de las propuestas, siempre es la supuesta patología del ciudadano.
Cuando los comandos se dedican a fabricar temores sobre el adversario, el debate público se vuelve una cadena de actos de habla tóxicos, donde la frase principal no es “propongo esto”. Después nos sorprendemos de la desconfianza y del cinismo. El lenguaje político que solo sabe asustar termina asustando incluso a la democracia.
Kênio Estrela
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