Cartas al Director

Trivialización de la esvástica

Candelabro en Lollapalooza.

SEÑOR DIRECTOR:

La proyección de esvásticas durante una presentación en Lollapalooza, sobre los rostros de figuras políticas, entre ellas el Presidente José Antonio Kast, el Presidente argentino Javier Milei y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, resulta profundamente preocupante.

La esvástica no es un símbolo político cualquiera. Está inseparablemente ligada a una ideología basada en el racismo, el antisemitismo y la persecución sistemática de minorías, y personas consideradas por los nazis como “indeseables”, p.ej. homosexuales. Bajo este símbolo fueron asesinados seis millones de judíos durante el Holocausto, 500.000 romaníes y millones de otras personas. Además, la Alemania nazi fue responsable del inicio del conflicto más grande y con mayor pérdida de vidas de la historia.

Cuando este símbolo se proyecta sobre los rostros de personas vivas en un contexto de espectáculo o provocación artística, se genera una comparación que distorsiona la historia y banaliza los crímenes del nazismo. De este modo, el Holocausto corre el riesgo de convertirse en un mero recurso retórico en disputas políticas.

Para el Museo Judío, cuya misión es educar y sensibilizar a la juventud chilena y contribuir a prevenir toda forma de discriminación, este tipo de representaciones resulta especialmente inquietante. La libertad artística es un valor esencial en una sociedad democrática, pero también implica responsabilidad, especialmente cuando se utilizan símbolos asociados a uno de los crímenes más atroces de la historia.

Dalia Pollak, Presidenta Museo Judío de Chile

Beate Wenker, Directora de Educación Museo Judío de Chile

Más sobre:HolocaustoEsvástica

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

Lo más leído

Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera

Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE