Un lujo

SEÑOR DIRECTOR:
En Chile, la seguridad se ha transformado en una responsabilidad que recae, lamentablemente, en las propias personas. Lo que antes se conocía como “seguridad privada” hoy ha evolucionado a un concepto aún más duro y lejano: “seguridad exclusiva”.
Solo quienes pueden costear guardias, cámaras y sistemas de protección, o vivir en sectores con mayor resguardo, tienen la tranquilidad que debería garantizar el Estado a todos por igual. El resto queda prácticamente a su suerte, dependiendo de rejas, vecinos vigilantes o simples rezos. En este país, la seguridad dejó de ser un derecho y se convirtió en un lujo.
Matías Mella Aguilar
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