¿Un nuevo orden global o una transición del sistema internacional?

SEÑOR DIRECTOR:
En noviembre del 2025, la Casa Blanca publicó su nueva estrategia de seguridad nacional. Documento fundante para la protección de sus intereses vitales y que en la práctica define la forma en que ejercerá todas las dimensiones de su poder. En otras palabras, las estrategias de seguridad nacional de las grandes potencias definen la visión de un orden internacional que desean promover y moldear.
Cuando existe un orden internacional claramente establecido, en su modalidad de multipolar, bipolar o unipolar, el impacto tiende a ser más predictivo ya que el o los grandes poderes están definidos y sus intenciones más o menos bien determinadas. Contrariamente, cuando dicho orden internacional se encuentra en transición —como es la propuesta que en esta carta se plantea— la incertidumbre, volatilidad y ambigüedad son más evidentes. Como la historia nos indica, en toda transición el número de guerras tiende a aumentar. Solo como evidencia, en la década de 2010 hubo 45 guerras, comparadas con las 56 ya clasificadas en el actual decenio. Aún no sabemos a qué tipo de nuevo orden transitamos, en un contexto de desvalorización de las normas y de los organismos internacionales.
Lo señalado en los párrafos anteriores es el contexto en el que EE.UU. explicitó su actual estrategia. Lo novedoso de este documento, es la relevancia que se le ha otorgado a América Latina. De paso y como elemento quizás más nítido, reafirma la “Doctrina Monroe”, para excluir rivales e influencias externas de la región. Dicha preeminencia impacta, al menos, en temas como el aislamiento de Venezuela y Cuba, promoviendo cambios políticos y económicos, así como fortalecer la cooperación en seguridad para luchar contra las organizaciones criminales, el narcotráfico y el terrorismo. Destaca la promoción de inversiones en infraestructura y energía en Latinoamérica, lo que representa un esfuerzo para reducir la dependencia de otros países externos a la región.
Se aprecia que la reciente estrategia de los EE. UU. es predominantemente una visión realista de las relaciones internacionales. Sin duda, su éxito dependerá de la correcta ejecución, en que la interacción con las actuales potencias rivales determinará los niveles de paz y seguridad globales, así como el orden internacional al que nos aproximaremos. En consecuencia, Chile debe pensarse estratégicamente y definir estructuras permanentes de seguridad nacional, para enfrentar esta realidad global en pleno desarrollo.
John Griffiths S.
Director ejecutivo (I) de AthenaLab.
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