Un cuerpo que vibra y una banda que toca: la noche en que el dúo Frank’s White Canvas reabrió las salas de conciertos

Anoche el conjunto se presentó en la sala SCD de Plaza Egaña, lugar que se convirtió en la primera sala formal de conciertos en volver a la actividad. Además, iniciaron el ciclo “Mujeres: Música y Contenido”. Aquí, la crónica de una tocata que pudo ser una más, pero no: tras el apagón cultural por temas sanitarios, todo retorno a las pistas tiene carne de hito.



Luego de varios meses pensando y reflexionando sobre cómo generar una instancia que permita volver a organizar shows en vivo, y que a la vez cumpla con todo el protocolo sanitario, la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD) se atrevió y empezó a reactivar su cartelera de forma paulatina.

De esa manera, ayer reabrió las puertas de la sala SCD de Plaza Egaña, convirtiéndose de esa manera en la primera sala de conciertos en retomar sus actividades presenciales a un año del inicio de la pandemia.

Todo comenzó a eso de las 19:30 horas, momento en que los asistentes entusiasmados ante esta oportunidad -antes tan cotidiana y que hoy parece increíble, casi milagrosa- fueron llenando la sala, o más bien, el aforo permitido. Así, con butacas separadas, respetando el límite de 60 personas, controles de temperatura y lavado de manos al ingreso, más la infaltable mascarilla, se dio inicio a un ciclo que estará íntegramente dedicado a las mujeres.

En este primer día, el dúo Frank ‘s White Canvas, nombre ascendente de la escena nacional que cruza guitarras, espíritu algo dark y texturas brumosas, se robó los enérgicos aplausos del público, donde hubo algunos que incluso viajaron desde otras regiones para poder verlas en vivo. Rodrigo Osorio, o mejor conocido como  “Don Rorro”, vocalista de Sinergia y vicepresidente de la SCD, comentó la asertiva elección que tuvieron para abrir con esta banda. Ayer estuvo presente en esta suerte de hito para la escena: “Es un grupo que cuida mucho todos los aspectos técnicos, estéticos y musicales, además tienen toda la potencia del rock, ellas inspiran y emocionan”.

Por otro lado, el músico va más allá y reflexiona acerca de lo que significa volver a hacer este tipo de eventos: “Tenemos la obligación de facilitar el retorno a los escenarios, demostrar que sí se puede convocar gente, que somos responsables y que sí podemos ver vías para que los músicos vuelvan a trabajar. Espero que esto sea el principio de una reapertura masiva de escenarios, obviamente cumpliendo con todos los protocolos de seguridad”, asegura Osorio.

Así mismo, las integrantes de la banda de rock que abrió el Lollapalooza en 2019, Karin Aguilera (voz y guitarra) y Francisca Torés (batería), conversaron con Culto sobre lo que significó esta oportunidad.

“Lo que nos enamoró de la música fue la conexión con la gente, poder encontrar personas con las que sientes cosas en común a través de la música, y ese clímax o catarsis que se vive en vivo no tiene comparación, hemos estado todo el año tocando a través de streaming, pero no hay nada como tener a la gente acá, así que nos vamos muy emocionadas y recargadas de energía”, asegura Torés.

Al igual que muchos otros rubros, los cantantes también tuvieron que adaptarse a esta nueva forma de trabajo que plantea encuentros remotos. Y aunque la banda se nutría de las tocatas, debieron descubrir nuevas formas de conectar. “Estamos agradecidas de vivir en una época en que el internet existe porque nos ayudó a crecer y seguir estando presentes”, comenta Aguilera.

Vuelta a la cuna

La SCD Plaza Egaña no es la primera vez que recibe a Frank’s White Canvas, ya que, como ellas comentan, en sus primeros años partieron precisamente en este lugar; por eso el evento de anoche tenía un doble simbolismo.

“Después nos dimos cuenta de que seríamos el primer concierto y lo tomamos con mucha responsabilidad por eso mismo, ya que al final este estreno sirve para ver cómo funcionaba el tema de los protocolos sanitarios, cómo se comportaba la gente, etc. Estamos muy honradas de que hayan confiado en nosotras”, agregan.

En relación a cómo lo vivió el público, Claudia y Nepa, dos asistentes a la cita, valoraron la instancia: “Estuvo excelente, aun me vibra el cuerpo. Las chiquillas tienen mucha energía, es un dueto que se complementa muy bien. Fue un show interesante de ver en vivo sobre todo porque uno tenía la incertidumbre de quizás cuándo íbamos a poder verlas de nuevo”.

El entusiasmo y nostalgia del público se dejó ver cuando llegó la hora de terminar la función, cerca de las 21.00 horas, bajo la incertidumbre de no saber cuándo será la próxima vez frente a un público masivo. La cantante Karin Aguilera le dedicó unas palabras a quienes estaban presentes: “Es difícil quedarse en el momento y sobre todo ahora que jamás pensamos que la pausa del último show iba a durar tanto tiempo, así que por favor disfrutemos y quedémonos acá con esta última canción”.

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