Culto

El frustrado intento por traer al Indio Solari a Chile y por qué Los Redondos nunca triunfaron en el país

Llenaban estadios de fútbol en Argentina, pero el fenómeno no se replicó fuera de sus fronteras. Con la muerte de Carlos "Indio" Solari repasamos algunas claves que explican el fenómeno; lo profundamente argentino de la propuesta, la distancia con el funcionamiento de la industria y el poco interés por expandirse son algunas claves.

El frustrado intento por traer al Indio Solari a Chile y por qué Los Redondos nunca triunfaron en el país

Fue probablemente el pogo más grande del mundo por entonces. Los días 15 y 16 de abril del año 2000, Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, con el fallecido Carlos “Indio” Solari al frente, se presentó ante más de 140 mil personas en el Monumental de River Plate, para hacer una de las presentaciones más importantes de su carrera.

No fue la única vez. Acostumbrados a públicos masivos allende los Andes, lo de los Redonditos fue un fenómeno social. Formados en La Plata y consolidados en la era del Menemismo, repletaron estadios y se hicieron de un camino propio fuera del circuito tradicional de medios, disqueras y promoción. Ahí la figura del “Indio” Solari emergió como un personaje de culto. Su último show antes de su retiro, el 11 de marzo de 2017 en Olavarría, es considerado un evento inolvidable, por reunir entre 200 a 300 mil personas, con un fervor tal, que hasta fallecieron dos espectadores. De allí a que su funeral fuera un hito masivo que funcionó como un culto a la argentinidad más profunda.

Hay varias claves para comprender el calado del fenómeno de los Redonditos en la Argentina. “La gente se encariñó con Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota hace ya mucho tiempo; se encariñó con ese mito chamánico de una figura inexistente, a la que luego el público le puso la cara del Indio Solari -dice el periodista y escritor Sergio Marchi-. Al grupo lo han seguido gente de todas las clases, y por otro lado, si en Olavarría se reunieron 300 mil personas en lo que fue el último recital de Indio Solari y Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, no es sorprendente que haya asistido tanta gente a su funeral. Es complejo explicárselo a gente de otros países, pero son esos fenómenos de identificación que no tienen traducción”.

Por su lado, se explaya Roque Casciero, de Página 12. “⁠El Indio Solari es un fenómeno en la Argentina desde mediados de los años ’90 con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, y eso luego continuó con su carrera solista. Las razones del fenómeno son muchas, pero lo más importante es la identificación de una parte del pueblo argentino con la lírica, la música y las ideas de los Redondos, especialmente con ir por fuera del mainstream y hacer las cosas de manera independiente. La reacción por su muerte era esperable porque su figura no dejó de crecer, por más que ya no se presentara en vivo debido a su enfermedad".

Para Guillermo Pintos, de Infobae, hay que mirar las letras y la música de los Redonditos, un rock directo y sencillo. “El fenómeno de devoción popular de este fin de semana se explica por el enorme impacto de las canciones que escribió Solari con Los Redondos (sobre todo, aunque también en su etapa solista aunque en menor medida) en la cultura argentina de los últimos 40 años. Y de ahí al habla popular, porque determinadas frases de esas canciones hoy en día y desde hace mucho tiempo, sirven para remeras, pintadas callejeras, banderas en los estadios de fútbol, calcos de autos o camiones y hasta titulares de diarios o textos de televisión. Ese arraigo es bastante misterioso por cierto, porque la lírica de Solari siempre fue más bien críptica (y hasta erudita en términos de las referencias contraculturales que citaba y contenía) pero evidentemente fue certera e impactó en un público masivo, sobre todo de la clase baja, criado en la cultura rock que creció y se arraigó fuertemente en Argentina desde hace 60 años”.

Indio Solari

La figura del “Indio” Solari, de alguna forma la aportó una capa de misterio. “Era una estrella de rock que no actuaba como estrella de rock y que sobre el escenario mantenía cierta distancia con su público (nada de arengas, apenas algunas pocas palabras), daba pocas entrevistas, no aparecía en televisión -dice Pintos-. Era un intelectual autodidacta que se formó con la generación beatnik de escritores y poetas y de ahí bebió de todas las fuentes de la contracultura de los años 60. Y desde ahí, con sus canciones de rock más bien clásico y algunas baladas midtempo conectó con una masa de jóvenes segregados por el sistema, sobre todo en los años 90, cuando en Argentina creció la desocupación y los cierres de fábricas que luego condujo a la gran crisis de 2001. Ahí ocurrió el crecimiento masivo de de la banda, que pasó de tocar en clubes o locales para 1.500 personas, saltó a pequeñas arenas de 5, 6 mil personas y de ahí a estadios de fútbol para 80 mil personas”.

Los Redondos, mantuvieron con celo su independencia. “No eran como nadie de los grandes del rock argentino por decisión ideológica: estaban por decisión propia, al margen del “sistema” -agrega Pintos-. Trabajaban por afuera de los canales de difusión que involucraban a compañías discográficas multinacionales, productoras de espectáculos, radios ni medios masivos (el Indio hablaba de “rock cortesano”). Alguna vez un colega creo que alumbró la idea del “marketing del no marketing” para esta postura. Ellos grababan y producían sus discos, los publicaban por su propio sello y los vendían mediante un acuerdo de distribución con la mayor compañía del ramo en Argentina. Producían sus shows, vendían las entradas, se encargaban de la seguridad (y este fue un tema complicado en medio del crecimiento masivo de convocatoria, sobre todo cuando terminaban los 90 y hasta 2001, de hecho el último show fue en Córdoba en el invierno de 2001). Todo era independiente y por afuera de la comercialización del rock argentino que había explotado en esa década".

Esa distancia con los canales más “oficiales”, explica en parte por qué el grupo nunca hizo mucho por expandir su alcance continental, a la manera que lo hicieron leyendas como Soda Stereo. De allí a que nunca tuvieran presentaciones masivas en Chile.

“Los Redonditos no pegaron fuera de Argentina, aunque el rock argentino tiene muchos fans afuera. No siguieron el camino de Soda Stereo o Enanitos Verdes, que trabajaron para que su música trascendiera las fronteras -explica Sergio Marchi-. Nunca fue el plan de ellos, y por otro lado, su rock es demasiado argentino, incluso con referencias al tango, como para ser entendido afuera".

Marchi además remarca el carácter profundamente social de su música. “No es que en Argentina lo entiendan mucho más: mucha gente sigue preguntándose qué quieren decir sus letras. Y ahí hay un secreto, del cual cada oyente se adueña como prefiere. Ha habido mucho estudio sociológico, pero no es tampoco una cuestión de clases, aunque es verdad que Los Redonditos llegaban a un público de clase baja que, en algunos casos, no se identificaba con lo que se conoce de nuestro rock”.

Indio Solari

Una opinión similar es la de Roque Casciero. “Los Redondos son la banda más popular de la historia argentina, pero es cierto que son un fenómeno de fronteras adentro. El hecho de haber decidido tener el control de su carrera y de sus grabaciones, y no transar con productoras ni discográficas, generó que salir del país fuera más difícil. ¿Cómo podían controlar su propio juego en un lugar que desconocían? Creo que esa es la razón principal, pero además supongo que se propusieron esencialmente hablarle al pueblo que sentían como propio".

Sin embargo, sí hubo intentos locales por traer a Los Redonditos y posteriormente al “Indio” Solari en su faceta solista. El productor local Jorge Toro, con años de experiencia en el rubro, ha gestado presentaciones en Chile de fenómenos argentinos como La Renga y Damas Gratis. Detalla a Culto que hubo varios intentos. “El más formal fue en 2013 -detalla-. Nunca a gran escala. Fue todo muy subterráneo, alimentado por este mini movimiento, que también armamos en un momento”.

Para Rainiero Guerrero, director de Radio Futuro, una clave para comprender la poca masividad de los Redondos en Chile, es lo profundamente argentino del fenómeno. “Argentina es un mercado inmensamente grande, con eso te basta y te sobra -dice a Culto-. A diferencia de otros fenómenos como Charly, Calamaro, Spinetta, el rock argentino a partir de los Redondos y las bandas que le siguieron, escribieron para la interna de la sociedad argentina, si no naciste en un lugar específico, no lo vas a entender”.

Lo cierto, es que los Redonditos no hicieron el camino requerido para internacionalizarse, como presentaciones en festivales o en venues de mediana capacidad para ir avanzando. “Creo que no tenían ningún interés en proyectarse continentalmente, salvo a Uruguay (el penúltimo show al que fui, fue en marzo de 2001 en el estadio Centenario de Montevideo) -dice Guillermo Pintos-. Y creo que también toda esa jerga “argentina” de las letras (donde había alusiones a la noche, las drogas, un pensamiento de izquierda que se cimentó en la escuela ideológica en que se había criado Solari a principios de los 70 en la ciudad de La Plata, uno de los focos de militancia universitaria-revolucionaria de la época) era poco probable que conectara con otras juventudes latinoamericanas".

Tras un velorio masivo en el Polideportivo José María Gatica, los restos de Carlos “Indio” Solari fueron trasladados al Cementerio Municipal de Lanús, donde fue sepultado en una ceremonia íntima con su familia.

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