Culto

Pulp lleva su ambición escénica al Movistar Arena en uno de los shows del año

Los íconos del britpop desplegaron un show que repasó su carrera, pasando por el imprescindible Different Class, pero también por More, su reciente disco. Con una formación de 9 músicos, le sacan partido a su material, pero también aprovechan todos los recursos en pos de articular la tensión del espectáculo. Un show de alto vuelo.

Pulp lleva su ambición escénica al Movistar Arena en uno de los shows del año Foto: Pedro Rodríguez/La Tercera

Unas animadas secuencias de nadadoras de trajes coloridos pasaban por las pantallas dispuestas en el Movistar Arena, poco antes de las 21:00 horas. El gusto británico por lo kitsch y lo excéntrico, siempre rimó con el britpop. La parodia de la sociedad feliz en momentos de miseria fue uno de los ejes que alimentó la obra de Pulp. Y la previa a su concierto lo dejaba en claro.

En su primer show en solitario en un venue masivo en chile, y a tres años de su última visita, los de Sheffield mostraron su buen presente. Con el rodaje de la gira en que presentan More, su buen disco tras 24 años sin publicar, el grupo llegó con un buen envión escénico. Más a poco de haber lanzado el EP The Man Comes Around, derivado del álbum.

“Buenas noches, recordarán esta noche por el resto de sus vidas”, rezaba el fanfarrón saludo en las pantallas laterales. Luego seguía con la perentoria instrucción: “Hagan ruido”. El público bramó, la banda entró en escena y empezó a tocar Sorted for E’s & Wizz. Y al momento de su entrada triunfal, Jarvis Cocker apareció desde el fondo al frente del escenario. La ovación se hizo sentir en el Arena.

Pulp Foto: Pedro Rodríguez/La Tercera

Y de inmediato, el riff saturado anunció a Disco 2000. Un tema que cualquiera entre 35 y 45 años ha bailado alguna vez en una discoteca o en una fiesta casera. El público -de veinteañeros a veteranos del britpop- reaccionó con fervor. Jarvis se entrega y no escstima en gestualidad. Uno de los momentos altos de la noche.

El show alterna entre el material clásico, concentrado en el ineludible Different Class y parte de More. Es una buena ocasión para escuchar en vivo temas como Spike Island (muy fiel a la versión de estudio) o Farmer’s market. Mientras, Jarvis es pura gestualidad. Aunque ya evidencia desgaste en su voz, interpreta con su cuerpo, remarca frases con los brazos y el rostro. Todo en pos del espectáculo.

Además de los músicos históricos de Pulp (Jarvis Cocker, el baterista Nick Banks, el guitarrista Mark Webber y Candida Doyle), el equipo se amplía en directo con Andrew McKinney (bajo), Emma Smith (violín y guitarra), Adam Betts (varios instrumentos), Jason Buckle (percusión) y Richard Jones (teclados, guitarra, viola).

Un colectivo que tiene un extenso kilometraje de escenario y en directo suena contundente como un ventarrón porteño, a pesar del considerable desafío técnico. Y más en un recinto cerrado con rebote natural. Toda esa masa de instrumentos genera un sonido rico en texturas que hace crecer a canciones como Underwear y This is Hardcore (mención a la notable visual de una lámpara de lágrimas suspendida en el escenario).

Pulp Foto: Pedro Rodríguez/La Tercera.

Tras una bella versión de Sunrise, con sugerentes pasajes instrumentales (pasa de balada acústica a pieza electrónica sin complejos), termina el primer acto de la noche. Las pantallas anuncian el intermedio de 15 minutos, rellenando con extractos de clips de la banda e imágenes kitsch. Bien empleados los recursos.

En el segundo acto arranca solo con Mark, Nick, Candida y Jarvis en escena. El núcleo histórico. La pandilla de Sheffield. Jarvis lee un texto, en un tropezado español, en que repasa como se reunieron en una casa con unos pocos instrumentos. Ese espíritu, con solo un par de guitarras, teclado y percusión, basta para hacer Something Change. Uno de los más coreados.

Llega el momento de la canción sorpresa de la noche. En realidad fue elegida por la gente usando el viejo clásico aplausómetro durante el intermedio, entre dos opciones, Silence y Help the aged. Esta última, corte clásico de This is Hardcore, fue la ganadora. Con la formación extendida sonó algo más fluida y menos acompasada que la versión original. Es otra de las que crecen en vivo y se benefician de la estructura de la banda.

Pulp Foto: Pedro Rodríguez/La Tercera.

Pasa otro estreno, Begging for Change, un single grabado para el álbum benéfico War Child. Suena algo más cruda, y le suman una introducción instrumental algo más desarrollada. También Got to have love, uno de los temas del álbum More, que suena muy aceitada. Y por cierto, no faltan clásicos como Mis-Shapes, Babes y la inmortal Common People, muy cerca a la grabación original. En el tramo final pasa A Sunet, el tema que cierra More y la sorpresa llega con Open Strings, un tema inédito de mucha sonoridad acústica -dedicado al fallecido Steve Mackey- que el público igualmente aplaude, además como para premiar una gran noche. Pulp ha sabido reinventarse y ofrecer un espectáculo de alto vuelo. Es claro que su reactivación discográfica les ha refrescado y le permite aprovechar al máximo todo su potencial. El carisma de Jarvis Cocker es la firma. Una gran noche, que estará entre las mejores del 2026.

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