Seis momentos que marcaron el impactante cuarto capítulo de House of the Dragon 2

Seis momentos que marcaron el impactante cuarto capítulo de House of the Dragon 2

La guerra entre los Targaryen escala a un nuevo nivel en el episodio más reciente de la serie de HBO. Aquí –ojo, con spoilers– revisamos sus pasajes más tensos y los movimientos que gatillaron un final que no dejó indiferente a nadie.


*Un Daemon cada vez más perturbado

En el tercer capítulo de House of the dragon, y sin enfrentar oposición, Daemon Targaryen reclamó Harrenhal, el castillo más grande de los Siete Reinos. Un triunfo sencillo pero que apenas ha podido disfrutar, porque cada noche lo acechan inquietantes visiones.

Esta vez hay dos imágenes que perturban su descanso. Primero, frente al Trono de Hierro una joven Rhaenyra (nuevamente interpretada por Milly Alcock) lo provoca diciéndole que le genera placer que otros rechacen su reclamo. Daemon responde en su estilo y la decapita.

Más adelante, abandona su habitación y persigue a una alargada figura platinada. Su deambular por los pasillos del castillo lo conduce donde Alys Rivers, la mujer que en el episodio anterior profetizó que Daemon moriría en ese lugar. Alys le detalla el siniestro origen de Harrenhal, una construcción levantada sobre un cementerio, y le entrega una poción que parece empeorar su estado.

*Los secretos de Alicent

Tal como exhibieron los primeros capítulos del segundo ciclo, no ha prevalecido la discreción entre Alicent y Ser Criston Cole. Como resultado de ese amorío, Alicent ha debido tomar algunas precauciones. El maestre le lleva un té de la Luna, la infusión de hierbas que en el mundo creado por George R. R. Martin sirve para prevenir o detener embarazos y luego, debido a que se siente indispuesta, se ausenta de un par de sesiones del consejo que encabeza Aegon.

Su desaparición motiva una visita de Lord Larys Strong, quien le transmite que la ha notado extraña durante el último tiempo. Podría ser el encuentro con Rhaenyra, que ha mantenido en secreto incluso ante su mayor confidente en la Fortaleza Roja. Alicent prefiere recordar los turbulentos acontecimientos que la han sacudido durante el último tiempo. “Hace pocas semanas, mi esposo estaba vivo y el reino estaba en paz”, indica. La conversación termina con ella subrayando que el conflicto entre Negros y Verdes es inevitable y que ahora poco importa cuál fue el último deseo de Viserys antes de morir.

*¿Quiénes son Alyn y Addam?

Aunque Alyn y Addam apenas han tenido minutos durante esta temporada, prometen ser dos personajes relevantes en los acontecimientos que se avecinan. El cuarto capítulo entrega otro adelanto respecto a sus orígenes.

Recién llegada a Stepstones, Rhaenys mantiene una conversación con Alyn, quien salvó a Corlys de la muerte. En el momento en que la princesa le dice que su madre debió haber sido hermosa, Corlys interrumpe el diálogo. Notoriamente molesta, Rhaenys le asegura a su esposo que sabe quién es Alyn y que no entiende por qué lo ha mantenido oculto. El desliz de la Serpiente parece a punto de ser revelado, pero no será en este episodio, donde la urgencia está en Dragonstone y en la alarmante ausencia de Rhaenyra.

*La conclusión de Rhaenyra

“Necesitaba saber que no había otro camino”, señala Rhaenyra frente a los miembros del Consejo Negro, inquietos con su ausencia durante un momento en que el ejército liderado por Criston Cole ha aumentado en número. Revela a los presentes que se ha reunido con Alicent en Desembarco del Rey y que ha concluido que sólo le quedan dos alternativas: reclamar lo que le pertenece –el Trono de Hierro– o morir.

En ese instante se muestra dispuesta a ejecutar el plan que sus partidarios –y el público– esperaban hace tiempo: enviar a los dragones a la batalla. Manifiesta su deseo de ir personalmente, luego se ofrece su hijo Jacaerys y al final quien toma esa responsabilidad es Rhaenys, quien posee el dragón más grande de los Negros (Meleys) y tiene experiencia en la guerra.

El conflicto está a punto de escalar a un nuevo nivel en Westeros y la heredera de Viserys es consciente de que será horroroso. ¿Lo vale todo por la corona? No es solo eso, según Rhaenyra, quien le cuenta a Jacaerys la Canción de Hielo y Fuego, la profecía que los Targaryen se han pasado de generación en generación.

*Un rey desplazado (y aburrido)

Aegon se entera de que Aemond y Criston Cole han estado orquestando movimientos a sus espaldas y que el objetivo ya no es Harrenhal, sino que otro castillo, Rook’s Rest, más pequeño pero cercano a Dragonstone y bajo la tutela de un miembro del consejo de Rhaenyra. Ese acto podría ser considerado una traición, pero Aemond recurre al valyrio para intimidar a su hermano y el rey debe conceder –al menos para sí mismo– que ese es un mejor plan que cualquiera que se le podría ocurrir.

En otra sesión del consejo Aegon se declara aburrido de las conversaciones entre los hombres que lo rodean en el poder. Se harta de ellos y abandona la sala para dirigirse a su habitación, donde lo espera Alicent. Su madre no sólo cuestiona sus decisiones, sino que le recuerda que llevar la corona no le garantiza inspirar respeto. Cuando el monarca le solicita su experiencia ella le sugiere que lo mejor que puede hacer es simplemente no hacer nada. Unas palabras que se negará a seguir.

*La danza comienza

Para sorpresa de Gwayne Hightower, Criston decide iniciar la ofensiva contra Rook’s Rest a plena luz del día, quedando expuestos a ataques de dragones. ¿Suicida o ingenioso? Si todo sale según lo planeado, no es una mala estrategia.

Tal como se definió en la última sesión del Consejo Negro, Rhaenys monta a Meleys y ataca a los hombres que acechan el castillo. Segundos después irrumpe por los cielos Aegon y su dragón dorado, Fuegosol, retrasando el plan de Criston y Aemond: pillar desprevenidos a sus enemigos con un ataque sorpresa con Aemond montando a Vhagar, el dragón más enorme de todos.

Rhaenys se lanza contra Aegon y se enfrascan en una brutal pelea por los aires. En una posición de evidente desventaja, el rey cree que la aparición de su hermano podría ser su salvación, pero se equivoca rotundamente: Aemond le ordena a su dragón que queme a la bestia del monarca, que termina desplomándose en el bosque.

Mientras el fuego y la muerte se expanden en Rook’s Rest, Rhaenys decide volver a la carga en vez de retirarse. Una decisión que le costará caro. Meleys y Vhagar luchan ferozmente, hasta que en el último round el dragón de Aemond ejecuta un ataque mortífero. Meleys muere al instante y con ella su jinete, la princesa que para muchos debió haber sido reina.

Cuando Criston recupera el conocimiento se encuentra con una imagen devastadora a su alrededor: con su ejército arrasado y con Aemond empuñando un arma que solo guarda cuando grita su nombre. ¿Aegon? Desparramado junto a Fuegosol y probablemente agonizando. La Danza de los Dragones ha comenzado.

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