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Yoshi and the Mysterious Book: la belleza en una aventura que no busca reinventar nada

El mejor amigo de Mario entra de lleno en un libro ilustrado del tipo pop-up. Una aventura en un mundo de papel guiada por la música de Kumi Tanioka y con el sello de Nintendo.

Yoshi and the Mysterious Book: la belleza en una aventura que no busca reinventar nada

Si revisamos el historial de la gran N durante las últimas dos décadas, el carismático dinosaurio verde ha funcionado como algo más que un simple compañero de Mario: es el ratón de laboratorio donde los estudios de Nintendo experimentan la materialidad.

Desde los trazos de crayón en Yoshi’s Island, pasando por la lana de Woolly World y el cartón corrugado de Crafted World, la franquicia ha construido su identidad sobre la ilusión de algo tangible.

Con Yoshi and the Mysterious Book, esa tradición continúa, esta vez sumergiéndonos en el universo de los libros ilustrados tipo pop-up. Y aunque el resultado es una de las experiencias audiovisuales más encantadoras del catálogo actual, la obra también hereda los vicios históricos de la firma japonesa.

Un mundo de papel

Yoshi and the Mysterious Book: la belleza en una aventura que no busca reinventar nada

El principal acierto de esta nueva entrega va en cómo su premisa estética justifica el diseño de niveles. Al estar situado dentro de un “libro misterioso”, las mecánicas juegan constantemente con la perspectiva y el papel.

Yoshi ahora puede interactuar con lengüetas de cartulina para desplegar puentes, doblar esquinas del escenario para revelar zonas secretas, o aprovechar la mecánica de “pasar la página”, la cual transforma radicalmente el entorno en tiempo real, alternando entre diferentes estaciones del año o revelando las “tuberías” de papel detrás de los decorados.

Es un triunfo absoluto de la dirección de arte, que tal vez recuerda a la saga Little Big Planet. A nivel visual, el motor gráfico logra texturas tan convincentes -desde el gramaje del papel acuarela hasta el brillo de los recortes de revista- que casi se puede sentir la fricción en los dedos. Todo esto acompañado de una banda sonora acústica, dominada por flautas, xilófonos y guitarras de madera, a cargo de la compositora Kumi Tanioka, que refuerza esa atmósfera de cuento de cuna antes de dormir.

La tensión entre el paseo y el desafío

Yoshi and the Mysterious Book: la belleza en una aventura que no busca reinventar nada

Sin embargo, cuando despojamos al juego de su bellísimo envoltorio, nos encontramos con un esqueleto mecánico extremadamente conservador. Las acciones base de Yoshi siguen intactas: tragar enemigos, producir huevos, lanzarlos a los puntos débiles y mantenerse en el aire con su clásico pataleo. Funciona porque el control es milimétrico, pero rara vez sorprende a nivel de jugabilidad.

Yoshi and the Mysterious Book es un título fácil. Demasiado fácil, quizás. La campaña principal es un paseo dominical diseñado sin fricciones, donde el castigo por el error es prácticamente inexistente. Está claro que el objetivo de Nintendo es ofrecer un título intergeneracional, un espacio seguro -acaso familiar- que padres e hijos puedan compartir sin frustraciones.

Yoshi and the Mysterious Book: la belleza en una aventura que no busca reinventar nada

Pero para el jugador veterano, el verdadero videojuego recién comienza en la capa del coleccionismo.

Como es costumbre, conseguir el 100% de cada nivel -encontrar todas las flores sonrientes, las monedas rojas y terminar con la barra de salud intacta- es donde el diseño de niveles muestra los dientes.

Escondidos en pliegues casi invisibles o requiriendo tiros de huevo con rebotes calculados al milímetro, estos secretos salvan al título de ser una experiencia puramente pasiva, exigiendo una exploración meticulosa.

¿Vale la pena?

La verdad es que Yoshi and the Mysterious Book no viene a reinventar nada, ni menos a redefinir el género de las plataformas en 2D, y juzgarlo bajo esa métrica sería un error. Es una obra que conoce perfectamente sus propias limitaciones y su público objetivo.

Lo que ofrece es un refugio. Un ejercicio de artesanía digital impecable que prefiere la sonrisa a la adrenalina. Para quienes busquen un desafío implacable que ponga a prueba sus reflejos, probablemente este libro deba quedarse en la estantería.

Yoshi and the Mysterious Book: la belleza en una aventura que no busca reinventar nada

Pero para aquellos que valoran el ritmo pausado, la exploración detallista y la magia de ver cómo un mundo de papel cobra vida frente a la pantalla, la nueva aventura de Yoshi es una lectura obligatoria. Una historia que, aunque ya nos la han contado antes, sigue siendo un placer volver a escuchar.

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