Bruna Truffa rescata íconos nacionales en nueva exposición
<P>La pintora, famosa por su estética pop, inaugura <I>Memorice</I> el 29 de junio, en Galería Patricia Ready.</P>
Eran la dupla creativa más exitosa del momento, pero sólo querían separarse. En 2005, los artistas Bruna Truffa y Rodrigo Cabezas habían decidido que su exposición Si vas para Chile, en el Museo de Bellas Artes, sería la última que harían juntos, tras la sociedad que habían iniciado a mediados de los años 80. Pronto echaron pie atrás. La muestra fue un éxito, reunió a unas 160 mil personas y les significó invitaron a exponer juntos en México, Cuba e Italia.
No había sido fácil. Hace más de 10 años se había roto su relación amorosa, pero la artística se afianzó. "Fuimos leales con nuestra amistad y respetamos nuestro espacio. A alguna gente tampoco le gustaba y nos preguntaba constantemente cuándo nos íbamos a separar. También insistían en saber cuál obra había hecho yo y cuál Rodrigo. A nosotros eso nos daba lo mismo", dice Truffa.
En 2005, la pintora dio el paso e inauguró en Galería Animal su primera muestra en solitario: Territorio doméstico, donde volcó de lleno su imaginario femenino. "Estaba recién casada y con dos hijos. Quería probar que podía seguir en el arte con esta nueva vida", dice.
A seis años de su primera individual, Truffa (48) abre el 29 de junio en Galería Patricia Ready Memorice, donde mezcla objetos de niñez, íconos de la cultura popular y citas a la historia del arte local, a través de una estética colorinche y recargada. Se trata de dos series, una compuesta por 13 óleos, donde hay guiños a obras anteriores y a trabajos de artistas como Gonzalo Díaz y Camilo Mori, y otra con 16 piezas redondas que reproducen las porcelanas Goebels, famosas en los años 40. "Me pasa a esta edad que la nostalgia es importante. Hace un año y medio murió mi papá y fue duro. Ya no tengo esa contención. En esta muestra revisito imágenes del pasado, con las que me formé y las revaloro", dice Truffa sobre el proyecto que le tomó dos años de trabajo.
La caja de fósforos Los Andes, el tarro de Jurel San José, la publicidad de Klenzo y los vinos Santa Rita se mezclan con tapices andinos, paisajes de Claudio Gay y los cuadros geométricos de Matilde Pérez. "Me gusta ser una pintora latinoamericana. Hacer ironías políticas y sociales, hablar de nuestra cultura mestiza. No me gusta el discurso denso o hacer arte para los artistas, me muero de lata. Me gusta ser liviana, juguetona y masiva. Soy una artista populista", dice.
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