El "boinazo" de la derecha
EN ABRIL de 1993, durante el gobierno de Aylwin, el edificio de las Fuerzas Armadas, ubicado a pasos de La Moneda, apareció rodeado de soldados en uniforme de guerra, caras pintadas y boinas negras. La ocasión, que fue bautizada como “el boinazo”, era una manifestación de descontento del general Pinochet. Fue, sin duda, uno de los momentos más tensos de la transición.
Hoy, estamos frente a una suerte de nuevo “boinazo”, esta vez, de los partidos de derecha al Presidente Piñera, por sus planteamientos acerca del Golpe Militar del 11 de septiembre. La reacción del sector ha sido tan dura que, en lugar de avanzar, ha retrocedido, al punto de que hoy aparece más pinochetista que nunca. Porque una cosa es criticar la idea de “cómplices pasivos”, pero otra muy distinta es llegar al extremo de defender la existencia del penal Cordillera, recinto que albergaba a personas como Manuel Contreras, quien representa la cara más oscura de la dictadura.
Así las cosas, la paradoja es que la derecha aparece hoy, cuando se celebran 25 años del triunfo del No, más aferrada que nunca al Sí. Defendiendo aquello que demoró tanto en sacarse de sus espaldas. Y lo hace en el peor momento, cuando en esa piscina ya no le queda agua. Porque el Chile actual es muy distinto al de 1988, cuando se realizó el plebiscito, y donde el 44% de la población votó por el Sí. Hoy, considerando el éxito de la transición -que nadie discute-, ese porcentaje sería mucho, pero mucho menor. Por ende, aferrarse a ello es un error histórico.
Este nuevo “boinazo”, si bien, a diferencia del otro, no representa una amenaza para la democracia, puede tener consecuencias demoledoras para el sector. Porque si la respuesta al llamado de Piñera a romper con la dictadura es parapetarse en los cuarteles, entonces no sólo se perderá la oportunidad de formar una nueva derecha, sino que lo que quedará será aún más viejo que lo que existía.
Algunos confían en que esto último no sucederá. Que la pataleta responde más bien a la forma como Piñera presentó el tema -en solitario y descolocando a los partidos-, pero no al fondo, que es lo importante. Si ello es así, entonces lo que vemos no son más que voladores de luces de un grupo minoritario y, más temprano que tarde, surgirá una derecha renovada y potenciada.
Pero en todo esto se extrañan las voces de aquellos que durante estos años se jactaron de ser los liberales del sector. ¿Dónde están ahora que la discusión es en serio? ¿Por qué callan, dejándoles la cancha libre a los más duros? ¿O eran de mentira? Este silencio cómplice ayuda muy poco, porque da la impresión de que el sector como un todo se está cuadrando con el ala más pinochetista del sector.
Mucho se habla en estos días de que la actitud del Presidente Piñera está afectando la candidatura de Evelyn Matthei, pero es justo lo contrario. Quienes realmente le están haciendo un flaco favor a la candidata son los partidos y dirigentes de la derecha, que con su postura frente al tema de la dictadura están alejando aún más al mundo de centro y a los independientes, que son mayoría y que no están para pataletas de este tipo. Entonces, que después no se quejen si la elección resulta ser adversa. Ellos serán los principales responsables, por no saber leer los tiempos que vive el país.
Andrés Benítez
Ingeniero comercial
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