El clásico también se vive en la mesa familiar de los Solari
<P>Carlos Heller es el máximo accionista de la "U" y se encontrará con su prima María Cecilia Karlezi, quien atesora la mayor cantidad de papeles privados en la UC. Ambos son herederos de un gusto por el fútbol y de una de las herencias familiares más grandes del país.</P>
Alberto Solari Magnasco era un tipo inquieto y apasionado. Entre los negocios y el deporte gastaba buena parte de su tiempo. Fanático del fútbol y los caballos, repartía las horas entre hacer crecer el imperio familiar con Falabella como caballo de batalla y tratar de evitarle mayores penurias al Audax Italiano de sus amores.
El empresario heredó en sus hijas Liliana, María Teresa y María Luisa estas pasiones, pero fue su sobrino Juan Cuneo, actual vicepresidente de Falabella, quien lo acompañaba a ver al cuadro verde, del cual Solari Magnasco fue presidente. En esa época no era muy bien visto que las niñas fueran al estadio, así que ellas iban con mayor frecuencia al Club Hípico.
Herencia de don Alberto
Pero el gusto estaba en los genes y de alguna forma tenía que transmitirse a las generaciones posteriores. Y recayó en varios de los nietos de Alberto Solari, quienes no se limitaron a mirar desde la tribuna a sus equipos, sino que se metieron la mano al bolsillo para ser dueños de ellos.
El primero fue Carlos Heller Solari. El empresario tiene su hogar y centro de operaciones en Los Angeles, donde invirtió en Iberia, que está en Tercera. Le encantó y decidió ir por un desafío mayor: luego de la quiebra de Universidad de Chile y su posterior apertura a la Bolsa de Valores, el hijo de Liliana Solari compró paquetes hasta convertirse en el mayor accionista de Azul Azul, lo que, muy a su pesar, no le ha servido para controlar el club por el poder conjunto de José Yuraszeck y Federico Valdés.
A fines del año pasado, María Cecilia Karlezi Solari, prima hermana de Heller, se alzó como la mayor inversionista privada de Universidad Católica, con el 10 por ciento de la propiedad (la Fundación de la UC se quedó con el 20% mayoritario). Ahí, a diferencia de la audacia que mostró en otros directorios -como cuando se opuso a la fusión de Falabella con DyS pese a que serían la empresa de retail más grande de Sudamérica- no se involucró directamente, sino que puso a un representante en Cruzados SADP. En todo caso, no fue cualquiera, sino Alex Harazic, su mano derecha y parte de su círculo de hierro en otros negocios. En el caso de la hija única de María Luisa Solari, el gusto por el fútbol también fue incentivado por su marido, Alejandro Gil, y por sus retoños.
Esta tarde, los primos se verán las caras, pero no en sus casas ni en espaciosas oficinas de pisos en altura, sino que en la cancha. No habrá dinero, tal vez, pero sí mucha pasión de por medio.
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