El Mapu: La división salvaje




El viernes 31 de agosto de 1973, la petición del vicealmirante Merino a la Corte de Apelaciones de Valparaíso para desaforar al senador Altamirano y al diputado Garretón se trasladó a la Corte Suprema. La acusación eran las reuniones con suboficiales de la Armada que querían denunciar una conspiración contra el gobierno y tomarse la Escuadra. Garretón informó al Presidente Allende, que ya lo sabía y no le dio gran importancia.

Garretón sentía una empatía especial con Allende, a pesar que el Presidente había ordenado unos pocos meses antes la escisión del Mapu y que la oratoria del parlamentario parecía cada vez más antiallendista. "Barbas", como lo llamaba Bernardo Leighton, era afable y respetuoso y había servido a la UP en la dirección de la Corfo con indiscutible disciplina.

Las raíces del Mapu se hallaban en lo que en cualquier otro momento histórico habría sido una de las instituciones más conservadoras de la Iglesia: la Acción Católica. En la segunda mitad de los 60, esos jóvenes -todos de colegios de elite, profesionales o en camino a serlo, muchos de la Universidad Católica- fueron miembros de la Juventud Demócrata Cristiana y bajo los influjos de la revolución cubana y el movimiento estudiantil de mayo de 1968 en París se hicieron críticos del gobierno de Eduardo Frei Montalva.

Para comienzos de 1969, ya conformaban el sector "rebelde" del PDC, que en conjunto con el "tercerismo" de Radomiro Tomic impulsaba la alianza con los partidos de izquierda para impedir que la derecha recuperase el poder en 1970. El 9 de marzo de ese año, una toma de terrenos por parte de 90 familias en el sector de Pampa Irigoin, en las cercanías de Puerto Montt, terminó con un violento desalojo policial que dejó 10 pobladores muertos. El presidente de la JDC, el ex seminarista Enrique Correa, emitió una declaración feroz contra el gobierno y el partido decretó su suspensión.

Pero al frente de la juventud permanecieron otros "rebeldes", Juan Enrique Vega y Rodrigo Ambrosio. El 6 de mayo, uno de los más prominentes líderes "terceristas", el senador Rafael Agustín Gumucio, renunció al PDC por "un problema de conciencia personal" que le impedía adherir al gobierno. En los siete días siguientes dejaron el partido otro senador (Alberto Jerez), dos diputados (Vicente Sota y Julio Silva Solar) y los departamentos campesino y sindical, además de la JDC.

Sin perder un minuto, los promotores de la ruptura organizaron un acto con 550 personas en el sindicato de la Empresa de Transportes del Estado y fundaron el Movimiento de Acción Popular y Unitaria, con el ex "tercerista" Jacques Chonchol como primer secretario general, aunque el líder intelectual era el joven Rodrigo Ambrosio.

Este último había estudiado Sociología y Derecho en Chile y luego en L'Ecole Practiques des Hautes Etudes de París, donde fue influenciado por el hipnótico y obsesivo Louis Althusser, el filósofo que venía ensayando relecturas lacanianas y estructuralistas de Marx en virtud de las cuales lo esencial era la descripción científica de la sociedad a partir de sus fuerzas productivas. Esa comprensión debía ser el motor de la revolución socialista.

En su origen, el Mapu no pretendía ser un partido. Su aspiración central era producir cuadros de alta calificación profesional, que contribuyeran a la construcción de un gobierno socialista aportando un nuevo estilo, más moderno y superior al del Frap. Se definía por el "movimientismo", igual que su más enconado adversario intelectual dentro de la izquierda, el MIR. El Mapu deploraba del MIR su inclinación guerrillerista, su frivolidad intelectual y su tendencia a sustituir a las masas por su frente de vanguardia.

Fieles a sus orígenes y pretensiones, los jóvenes del Mapu eran estudiosos y metódicos y por ello se revestían de un aire de superioridad. Pretendían convertirse en la fuerza transversal para la unidad de la izquierda. En el 69 declararon su desconfianza hacia Allende, a quien consideraban un representante de la política "vieja", y simpatizaron con su contendor dentro del PS, Aniceto Rodríguez, aunque designaron como precandidato a un hombre de sus filas, Chonchol. "El Mapu está de moda", proclamaba con alegría Jaime Gazmuri.

El Mapu entró a la UP por la puerta grande. Sin haberse medido nunca en elecciones, tenía cinco parlamentarios y Allende les confirió dos ministerios, Agricultura (Chonchol) y Salud (Juan Concha); dos subsecretarías, Economía (Garretón) y Justicia (José Antonio Viera-Gallo), además de la dirección de Corfo (Fernando Flores) y la gerencia agrícola (Francisco González).

En octubre de 1970, asumió el liderazgo Rodrigo Ambrosio, con una línea de "lealtad crítica" hacia Allende y la tesis del "cuchillo de dos filos", que significaba moverse entre el poder de las superestructuras -el gobierno y el Parlamento- y el poder popular. Hacia mediados de 1971, el Mapu ya estaba fuertemente tensionado entre dos grupos: los que deseaban mantener su identidad cristiana y quienes querían declararse como el tercer partido marxista-leninista de Chile.

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Cuando el Mapu inició la campaña para inscribirse como partido, el PDC sufrió una segunda escisión, en la que se fueron Luis Maira y Bosco Parra para formar la Izquierda Cristiana. A ellos se adhirieron los cinco parlamentarios del Mapu. Aunque la izquierda celebró el nuevo desgarro del PDC, el verdadero perjudicado fue el Mapu. Peor aún, su propósito de inscribirse a lo grande, con 100.000 firmas por sobre las 10.000 que necesitaba, se redujo a 34.000 suscriptores.

La siguiente desgracia ocurrió el 19 de mayo de 1972, cuando Ambrosio murió en un accidente de auto. Sin el líder que amalgamaba a los sectores en disputa, el Mapu comenzó una deriva sin destino. Aunque aún no lo sabía, se encaminaba hacia su fin. La crítica hacia la "burocratización" del gobierno de la UP empezó a imponerse junto con la tentación de construir un "polo revolucionario" con el MIR y el PS. El II Congreso partidario, en diciembre de 1972, proclamó su condición marxista-leninista y puso a la cabeza a Oscar Guillermo Garretón, acompañado de los subsecretarios Eduardo Aquevedo (figura eminente del ala más radicalizada) y a Juan Enrique Vega (representante del ala moderada de Jaime Gazmuri).

En las parlamentarias de marzo de 1973, el Mapu mostró lo que era: un magro 2,79% de la fuerza electoral (101.987 votos), capaz de elegir un solo diputado, el mismo Garretón, en el microclima "rojo" de Concepción. En la misma elección, el PDC perdió sólo un 2,66% de su poderío, es decir, el Mapu más la IC.

Todo esto ocurría en el medio de una tormenta interna. El 2 de marzo, El Mercurio publicó un documento interno que concluía que el gobierno sólo disponía de recursos hasta fines de abril. Los redactores (Aquevedo, Rodrigo González, Enrique Olivares, Kalki Glauser y Carlos Montes) pertenecían al ala radical y el gobierno exigió sanciones en su contra. Garretón se negó a aplicarlas. Cinco días después, utilizando sus posiciones dentro de los aparatos disciplinarios del Mapu, Gazmuri y Flores, ya ministro secretario general de Gobierno, expulsaron a Garretón, Aquevedo y otros 13 miembros de la dirección. En represalia, dos días más tarde Garretón y Aquevedo expulsaron a Gazmuri y Flores.

La disputa fue salvaje. Hubo incendios, robo de automóviles, atentados y grescas callejeras. El partido de los amigos se había convertido en una guerra de patotas. Unos y otros se acusaban de pequeñoburgueses, infantilistas y contrarrevolucionarios. Traición y cobardía pasaron a ser las palabras dominantes. El PS, la IC y el MIR reconocieron como legítima a la fracción de Garretón, mientras el PC y Allende apoyaban a la de Gazmuri.

En una entrevista con la revista del MIR Punto Final, Garretón se preguntó si la ruptura del Mapu no era "el aperitivo de un largo banquete". Quería decir lo que también entendieron Altamirano y la dirección del PS: que la operación de quiebre, con el evidente auspicio de Allende, era el experimento previo a la intervención del mismo PS para terminar de una vez con los desbordes por la izquierda que atenazaban al gobierno.

Los meses siguientes fueron una ordalía para el Mapu. La moda, como todas, se había esfumado. Garretón, que había sido parte del gobierno, se sentía arrastrado por el verbalismo incendiario de sus compañeros. Dos veces intentó renunciar antes de septiembre. Aun así, el 31 de julio concurrió a la reunión con los suboficiales de la Armada en Recreo, que fue denunciada con estruendo como un intento de infiltración. La decisión de pedir su desafuero y el de Altamirano demolió el liderazgo del almirante Montero y consolidó el de Merino.

El 3 de septiembre, la Corte Suprema acogió la petición de Merino y abrió paso al procesamiento de ambos. Ya no había retorno.

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