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Karl Rove admite errores en la invasión de EE.UU. a Irak

<P>El ex principal asesor de George W. Bush en la Casa Blanca afirma en sus memorias que fue su responsabilidad no haber salido al paso de las afirmaciones que sostenían que el gobierno llevó al país a la guerra valiéndose de acusaciones falsas.</P>

"¿Se habría producido la guerra de Irak sin armas de destrucción masiva? Lo dudo. Es muy improbable que el Congreso (de EE.UU.) hubiera respaldado el uso de la fuerza sin la amenaza de las armas de destrucción masiva. La propia Administración de Bush es probable que hubiera buscado otros medios para controlar a Saddam Hussein". Con esta frase, quien fuera el principal asesor político de George W. Bush, Karl Rove (59), aborda en sus memorias quizás el momento más controvertido de la Presidencia pasada, cuando intentó justificar la invasión de 2003 al país árabe basándose en acusaciones que resultaron -al menos- infundadas.

En Courage and consequence (Coraje y consecuencia), que saldrá a la venta este martes, Rove admite que el hecho de que no se encontraran esas armas dañó severamente la credibilidad del gobierno de Bush y llevó a que fuera cayendo el apoyo de la opinión pública a la guerra. Y en eso, quien fuera considerado uno de los verdaderos poderes en la sombra en la era Bush, asume la responsabilidad de no haber salido al paso, con más fuerza y en el momento apropiado, a las afirmaciones que sostenían que se llevó a EE.UU. a la guerra valiéndose de acusaciones falsas. En todo caso, Rove no expresa arrepentimiento por los hechos y destaca que Bush y todo su gobierno estaban convencidos de la existencia de esas armas.

Juicio histórico

Rove, quien fue clave en los triunfos electorales de Bush desde los años en que el ahora ex mandatario era gobernador de Texas, considera que el juicio de la historia será benévolo con los ocho años del gobierno de Bush y con su decisión de atacar Irak y derrocar a Saddam Hussein. Considera que la invasión fue el acto más consecuente de la Presidencia de Bush y constituyó una respuesta justificada a los atentados del 11 de septiembre. Ello, pese a que los responsables de esos ataques fueron Osama bin Laden y Al Qaeda, y no Irak.

"Tras ver la matanza que podían causar cuatro aviones (en los ataques de 2001 en Estados Unidos), Bush estaba determinado a hacer todo lo posible para evitar que las armas más poderosas cayeran en las manos de los dictadores más peligrosos del mundo", escribe Karl Rove.

El ex asesor describe en su libro a Bush como un líder valeroso y decidido, cuya conducta en el cargo quedó marcada por los atentados de septiembre de 2001. Considera que los logros del ex presidente durante sus dos mandatos fueron "impresionantes, perdurables y significativos", y señala que muchas controversias que debilitaron su Presidencia fueron falsos testimonios perpetuados por sus opositores.

Rove también defendió el manejo por parte de la Casa Blanca del desastre provocado por el huracán Katrina, que arrasó especialmente la ciudad de Nueva Orleans, en agosto de 2005. A diferencia de lo afirmado por la enorme mayoría de los analistas que criticaron la lentitud de la respuesta federal, Rove echó la culpa de la reacción tardía para asistir a los damnificados a las autoridades locales. Así, la antigua eminencia gris dijo que los responsables de la mala gestión frente a Katrina fueron la entonces gobernadora de Louisiana, Kathleen Blanco, y el alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, ambos demócratas.

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