Mi manifiesto: Mario Toral, pintor

Después de tantos años, me felicito por haberme ido tan joven de Chile. Me fui a la aventura a los 16 años, a Buenos Aires.
La gente admiraba a las personas que iban a Europa, a un señor que fue a Venecia. Ahora, ¿a quién le importa?
En Buenos Aires comenzó mi vida dura. Pasé hambre. Dormí en estaciones de trenes, en puertos. A Montevideo llegué sin un centavo. Entré en forma clandestina por un puente. A través de un chileno, me contrataron en un restorán, no de mozo, sino que de pinche. Era una fachada. Puros ladrones. Conviví con ellos un tiempo hasta que me normalicé un poco. Eran buenas personas conmigo, muy generosas, incluso me admiraban. No había pintado ni un solo cuadro, pero me admiraban, porque les decía que quería ser pintor y me identificaban como el artista.
Neruda ha sido el artista que más me marcó. Era increíble que, con lo ocupado que era, se diera el tiempo para escribir y para la amistad. Nunca conocí a alguien que tuviera tanto sentido de la amistad como Pablo Neruda. En sus fiestas en Isla Negra a todos los invitados les tenía dibujos. Yo tengo muchos. Imagínate invitar a 20 personas y hacer 20 dibujos.
Lo que me gustaba de mi madre era su candidez. Si uno le decía: "Mire, allá entre las nubes hay una sirena", mi mamá miraba.
Mi músico favorito es Bach, quien no tiene nada que ver con mi arte, porque siempre apuntó a la perfección. A su música no se le puede sacar nada.
Bolaño me gusta mucho, desde antes que se pusiera de moda. Me sacudió esa parte erótica contemporánea. Yo soy de otra generación, mucho más romántica, nos demorábamos más tiempo en tener intimidad con las mujeres.
Me siento identificado con los futbolistas. Son chicos, flacos, muchas veces no saben hablar bien, pero gracias a su persistencia, a entrenar, a tener una idea fija, pueden salir adelante, comprarle una casa a la mamá, un auto al padrino. El chileno es muy quejón, y ellos son pura garra y empuje. Yo era así. No tenía habilidad para pintar. Era torpe. Pero aprendí. Tuve espíritu de lucha.
El arte debe tener erotismo y metafísica.
Oscar Wilde dijo: "La fama es como si te regalaran un collar de perlas. Nunca sabes si es verdadero o falso".
La muerte de mi hermana es el sufrimiento más grande que he tenido en mi vida. Debería decir que la muerte de mi madre, pero ella murió anciana y tú siempre esperas que un anciano muera. Mi hermana murió muy joven, de cáncer. Y me quedé sin interlocutor. Era mi amiga absoluta, me entendía.
Por muchas mujeres que uno tenga, nunca las vas a entender.
En Brasil me di cuenta de que podía ganarme la vida como pintor. Mi esposa era crítica de arte y me integró a la sociedad. Hasta ese momento era un outlaw: un fuera de la ley.
Louis Armstrong tenía una personalidad tremendamente carismática. Andaba con el labio con sangre de tanto tocar el saxofón. Cuando tocaba siempre andaba con un pañuelo. Era tremendamente humilde. Me molesta la gente que se cree tanto, que toma actitudes de grandes personas aunque no lo son.
En Francia hay una frase: "La gloria de un artista es poder vivir de su trabajo". No es poca cosa. Que exista gente que haga un sacrificio para comprar un cuadro o un libro de poesía es un tremendo homenaje para el autor. Esa es la gloria.
Hace poco aprendí a prender un computador. Sé mirar un mail, pero no sé responder. Soy negado para la tecnología.
Cuando estoy en un funeral me siento feliz de estar vivo.
La India me impresiona mucho. Venecia, Rusia... Todo eso de alguna manera pertenece a nuestra cultura. Pero la India rompe todos los esquemas.
Soy agnóstico, relacionado con el panteísmo. No creo en Dios. Si fuera más negativo sería ateo.
Puede que por detrás me anden pelando, pero me parece que los pintores somos bastante gente entre nosotros. No como los escritores, que son destructores. Una vez me reuní con varios escritores y se fueron yendo de a poco. Al que se iba, lo pelaban. Cuando quedaban dos, uno dijo: "Yo me voy a ir al último, porque no quiero que me pelen".
Mi padre era un español muy severo, de Asturias. Si mi padre hubiera estado vivo, probablemente no me habría ido a Buenos Aires a los 16. Como mi madre era tan dulce y comprensiva, ni se dio cuenta cuando me fui. A ella le faltaba un dedal para ser loca, lo que era muy atractivo.
La política actual no está a la altura de las circunstancias. Los radicales fundaron las cosas que todavía son la estructura de este país: La CAP, Endesa, la Corfo. No soy radical en lo absoluto, pero había una visión. Ahora sólo interesa el voto complaciente.
Nunca fui amigo de Matta, pero lo admiro mucho. Es como Neruda en la poesía: absorbe todo el entorno. Uno de los grandes creadores del siglo XX.
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