Turismo médico
Señor director:
Es casual -pero en ningún caso trivial- que los medios informen simultáneamente que el Ministerio de Salud anticipa listas de espera para atención hospitalaria al menos por los próximos cinco años, en tanto que las clínicas privadas se asocian con la industria turística para promocionar el creciente negocio del turismo médico.
El Minsal informa que los hospitales no dan abasto, a pesar de que los avances en la medicina han reducido los tiempos de hospitalización. Por otra parte, pocos hospitales utilizan sus pabellones quirúrgicos más allá de las 14.00 horas, en tanto que sólo un tercio de los médicos trabaja en establecimientos públicos. Las clínicas, en cambio, copan su capacidad con "ofertones para los pacientes foráneos", con "promociones de salud, hotelería y turismo". El turismo médico está en crecimiento, y la industria del turismo comienza a promocionar como una inversión rentable.
La medicina chilena alberga una discordancia irritante: mientras el servicio público adolece de falencias, el privado rebosa en la bolsa turística internacional. ¿Qué ocurre con un proyecto en el que las desigualdades persisten y crecen, facilitando inequidades y marginaciones en educación y salud? El mercado no puede prescindir de fundamentos éticos cuyo garante es, indefectiblemente, el Estado.
Miguel Kottow
Escuela de Salud Pública
Universidad de Chile
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