“No quedarse con las modas”: 7 consejos para elegir una carrera
Especialistas en orientación, admisión y acompañamiento estudiantil entregan claves para enfrentar la elección de carrera considerando intereses, habilidades, cambios del mundo laboral y la posibilidad de ajustar el camino.

1. Conoce tus intereses
Beatriz Rivera, psicóloga y directora nacional de Orientación del Preuniversitario Pedro de Valdivia, plantea que la elección de carrera comienza necesariamente con una reflexión personal. Desde su experiencia en orientación vocacional, sostiene que identificar intereses, junto con habilidades, fortalezas y valores, permite tomar decisiones más coherentes y con mayor sentido personal. En ese proceso, conocer los propios intereses resulta clave: preguntarse qué temas, asignaturas o problemáticas despiertan curiosidad y motivación ayuda a diferenciar entre gustos momentáneos y un interés que se sostiene en el tiempo. Rivera advierte que no se trata solo de lo que llama la atención en un momento puntual, sino de aquello que mantiene el compromiso incluso cuando exige esfuerzo. Ese interés sostenido, señala, es uno de los factores que mejor predice permanencia y compromiso académico a lo largo de la trayectoria formativa.
2. Reconoce tus habilidades
Para Diego Errázuriz, director de Admisión de Duoc UC, reconocer las propias habilidades no es algo que se resuelva a partir de un test vocacional o de un puntaje. Plantea que este reconocimiento se construye cuando las personas —jóvenes o adultas— son capaces de mirar su trayectoria, ponerla a prueba y proyectarla con información concreta.
Identificar en qué áreas existe mayor facilidad y qué capacidades se han ido desarrollando a lo largo del tiempo permite proyectarse en carreras donde sea posible aprender, rendir y sentirse competente. Errázuriz subraya que hoy muchos postulantes llegan con recorridos previos, estudios incompletos o experiencia laboral, y que esos antecedentes constituyen habilidades que deben ser consideradas. Elegir qué estudiar, sostiene, no pasa solo por preguntarse en qué se es bueno, sino por entender cómo esa decisión dialoga con la etapa de vida y las oportunidades reales de ingreso y proyección laboral.

3. Descubre dónde estás hoy
Descubrir dónde se está hoy implica mirar con realismo el punto de partida antes de proyectar el camino a seguir. Aspectos como el rendimiento académico, los hábitos de estudio, el nivel de autonomía y la forma en que se enfrentan las exigencias influyen directamente en cómo se vivirá la experiencia formativa. Reconocer estas condiciones permite ajustar expectativas, anticipar dificultades y proyectar trayectorias más acordes a la realidad personal, sin que ello signifique limitar opciones. Beatriz Rivera, psicóloga y directora nacional de Orientación del Preuniversitario Pedro de Valdivia, advierte que ignorar el punto de partida real puede generar frustración temprana o dificultades de adaptación, mientras que considerarlo ayuda a avanzar con mayor claridad y menor riesgo de desajuste en la trayectoria formativa.
4. Explora las opciones
Carlos Contreras, responsable de Admisión de la Universidad de Talca, sostiene que revisar con detención las distintas alternativas académicas permite tomar decisiones basadas en información y no solo en la intuición o en el apuro propio del proceso de postulación. Esta exploración no debiera reducirse a elegir una carrera específica, sino considerar de manera más amplia la oferta académica, las condiciones de ingreso y el proyecto formativo de cada institución.
En ese ejercicio, revisar información oficial —como perfiles de egreso, mallas curriculares, campos laborales y requisitos de admisión— resulta fundamental para entender qué se estudia realmente y qué tipo de profesional se busca formar. También destaca la importancia de comparar carreras similares entre distintas universidades, ya que esas diferencias —en enfoques pedagógicos, duración, acreditación o flexibilidad— pueden incidir de manera significativa en la trayectoria del estudiante.

5. Cuidado con las modas
Juan Hurtado, director de Talento de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, advierte que frente a carreras que se vuelven atractivas por tendencia o visibilidad, es clave no quedarse solo con la moda, sino revisar información que permita evaluar su solidez en el tiempo. Recomienda mirar indicadores como la acreditación institucional y de la carrera, la empleabilidad y la trayectoria que estas formaciones han tenido tanto dentro de las universidades como en el contexto nacional. Para Hurtado, distinguir entre una tendencia pasajera y una vocación que se sostenga requiere combinar información objetiva con una revisión personal de intereses y motivaciones, contrastándolas con los propósitos de la carrera, su malla curricular y su proyección futura. La trayectoria y la sostenibilidad en el tiempo, sostiene, son claves para diferenciar una opción sólida de una moda circunstancial.

6. Conoce la realidad laboral
Javier Navarro, vicerrector de Admisión y Difusión de la Universidad de Las Américas, plantea que la vocación sigue siendo un factor central al momento de elegir una carrera, pero que hoy debe ser considerada junto a otros elementos que permitan proyectarla de manera realista. Desde su mirada, conocer la realidad laboral resulta clave en un escenario marcado por cambios acelerados, especialmente por la incorporación de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, que están transformando ocupaciones y demandando nuevas competencias. En ese contexto, advierte sobre la importancia de informarse respecto de la empleabilidad de las distintas carreras, identificar cuáles podrían verse más afectadas por estos cambios y cuáles ofrecen mejores oportunidades en el mediano plazo.
7. El cambio es parte del camino
Natalia Cortés Gallardo, coordinadora de la Unidad de Apoyo al Aprendizaje de la Universidad Austral, plantea que elegir una carrera se ha vuelto especialmente complejo en un contexto de alta incertidumbre, donde a los jóvenes se les exige proyectar su futuro en un mundo laboral cambiante y, al mismo tiempo, tomar decisiones tempranas y definitivas. Explica que uno de los principales errores es transmitir que elegir carrera implica acertar a la primera, cuando la experiencia muestra que las trayectorias suelen ajustarse, redefinirse y enriquecerse con el tiempo. Cambiar de carrera, explorar otros caminos o tomarse una pausa, sostiene, no es señal de fracaso ni de indecisión, sino parte natural del proceso de desarrollo vocacional. En ese sentido, advierte que hoy más que nunca la elección no debiera basarse solo en puntajes, rankings o presión externa, sino en preguntas más profundas sobre cómo y dónde se aprende mejor, qué despierta curiosidad y qué tipo de vida se quiere construir.
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