La Virgen y San Johnny

Johnny Herrera

Caputto se inclina por Herrera para el trascendental duelo ante Iquique. Ya sin margen, la U se encomienda al arquero para liderar su penúltimo intento de mantenerse en la Primera.




Se le terminó el tiempo a la U. Es hoy o se acaba. Debe ganar o la salvación será cosa de milagros. Iquique, su rival de turno, se le cruza en un momento crítico. Los laicos son colistas del torneo, con 21 puntos, y cualquier resultado diferente a un triunfo ante los nortinos -decimocuartos en la tabla y rivales directos en la zona roja con tres unidades más- les pondría todo tal vez demasiado cuesta arriba. Casi insalvable.

Caputto lo sabe. "Tenemos que ganar y vamos a ganar", expresó ayer el técnico, al tiempo que confirmó a Johnny Herrera como titular para el duelo de esta noche.

Los laicos se encomiendan al arquero, que vuelve a la estelaridad tras largos cinco meses (no juega en el torneo desde el 5 de mayo). A la cancha en un momento clave. El histórico meta universitario asumirá el liderazgo en el penúltimo intento azul por mantenerse en la Primera División. Como otras veces, el conjunto estudiantil deposita sus esperanzas en las manos de Herrera. Le reza a la Virgen del Carmen, que ya reposa en el CDA, y se encomienda a su ídolo.

El DT opta por la jerarquía del golero, que se impuso en la disputa con Fernando De Paul, con el que el DT reconoció haber hablado antes de hacer pública la decisión de devolverle a la banca. El momento apremia, y en el cuerpo técnico estiman que la experiencia del angolino, de 38 años, debe terminar siendo un factor relevante.

Todo vale en esta U, que apela a la mística, la fe y el bagaje de sus jugadores para aferrarse a la máxima categoría. "Va a jugar Johnny. Uno toma decisiones por distintas circunstancias... La determinación tiene que ver con cosas mayores, pero quedan en la interna", explicó el estratega.

Herrera tendrá una chance de oro. Para escribir, tal vez, el último capítulo de su rica historia con la camiseta azul. Su contrato expira en diciembre, y en la cúpula directiva no hay intención de extenderlo.

Y aunque Caputto dice que no sabe qué pasará en el futuro, una buena actuación seguramente le valdrá al arquero para ser inamovible en el tramo final de la competencia, acaso la instancia más importante de la institución de la última década.

Es todo o nada. Con Herrera a la cabeza, los azules salen a jugar un partido que podría marcarlo todo. Para bien o para mal. Empiezan las definiciones y los laicos no tienen ningún margen para volver a fallar. O despiertan ahora, que aún tienen tiempo y dependen de sí, o la condena empezará a ser ineludible. A la Virgen rogando, y con Johnny atajando.

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