Botched: vuelve el placer culpable del cable

Dubrow ha conducido diversos programas sobre cirugías, como The swan y Bridalplasty.

El doctor Terry Dubrow habla con La Tercera de su serie, donde se intentan reparar cirugías plásticas fallidas y que mañana estrena su cuarta temporada.


El cirujano plástico Terry Dubrow (59) ha pasado buena parte de los últimos 15 años frente a cámaras de televisión. No sólo en su vida profesional, donde ha protagonizado los docurrealities The Swan, Bridalplasty y Botched, sino que incluso en su vida personal, donde es personaje secundario del reality Real housewives of Orange County, que protagoniza su esposa. Asegura que se ha hecho algo tan natural que ya ni nota las cámaras que constantemente lo rodean, pero también cuenta que no siempre fue así.

“Cuando empecé a trabajar en televisión me sentía bastante incómodo. Tengo lo que llamo ‘una cara de radio’, no de televisión”, bromea, en conversación telefónica con La Tercera, pero agrega más en serio: “me acuerdo que hace mucho tiempo escribí un libro y fui al matinal Good Morning America, y me hubieras visto, apenas podía hablar. Mi esposa siempre tuvo facilidad, pero a mí me costaba. Lo que me ayudó fue comenzar a hacerlo tan seguido, y por tanto tiempo, que hoy ni pienso que estoy en televisión”.

Hoy, cualquier rastro de timidez de Dubrow se ha esfumado. Habla con confianza, bromea constantemente y se entusiasma cuando describe los méritos de Botched, que mañana estrena su cuarta temporada en el canal E! (22 horas). En el espacio, para muchos uno de los placeres culpables del cable, Dubrow junto a su eterno socio, el doctor Paul Nassif -con quien sostiene una relación casi siempre cómica-, reciben a pacientes que llegan con deformaciones extremas producto de cirugías plásticas que salieron mal, o por el exceso de procedimientos. Su misión es intentar corregir esos errores.

“Antes hice una serie que se llamaba The Swan que era sólo de transformaciones, y era bastante controvertida. Pero no creo que Botched sea polémica porque mostramos la realidad de cómo las cirugías pueden terminar mal y cómo la gente puede cometer errores en eso. Tratamos de arreglar problemas de gente que ha quedado muy mal. Entonces hay un riesgo real. Pero lo que me gusta es que le damos esperanza a gente que estaba en situaciones desesperanzadas”, dice.

Como un personaje televisivo que se desempeña en un área que se puede considerar frívola, resulta fácil cuestionar los méritos de Dubrow como médico. Error: no sólo consiguió su título médico en la Universidad de California, también tiene un magíster de la prestigiosa Universidad de Yale. Por eso no duda en criticar el exceso de cirujanos plásticos sin estudios. “La gente comete dos errores muy comunes. El primero es que van a cualquiera que se haga llamar cirujano plástico. Hoy en día todos dicen que son cirujanos plásticos, pero no tienen el entrenamiento, ni conocimiento de ningún tipo”, asegura.

“Y el otro error es que la gente tiene expectativas irreales”, agrega. “Esperan que el procedimiento tenga un resultado que a veces es imposible. No siempre te hará feliz o no siempre quedará como imaginabas en tu cabeza. A veces puedes terminar haciéndote algo que realmente no querías. A la cirugía plástica hay que tenerle respeto: las cosas pueden salir mal”.

Si bien la lista de pacientes que sufren verdaderos desastres físicos y que terminan en Botched parece no terminar, Dubrow muestra algo de alivio al notar que en la cultura de las celebridades los errores de pabellón parecen ser cada vez menos frecuentes. “Las estrellas hoy en día están teniendo buenas cirugías. Hace 20 años las cirugías eran muy severas y cambiaban mucho su apariencia. Hoy creo que hacen cambios más sutiles y por eso se ven fenomenales”, concluye.

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