Emerson, Lake and Palmer
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La manía necrofílica de la industria musical viene aceitándose hace años. El primer atisbo se dio en 1991 con esa suerte de “ouija analógica” que fue la canción Unforgettable, que logró traer de vuelta a Nat King Cole en un tierno dueto con su hija Natalie. La emoción de ese reencuentro permitió normalizar una tendencia que cada vez se hizo más rentable.
¿El show debe seguir?
20 OCTUBRE
El detalle final fue el sonido. Steven Wilson, que se ha convertido en un especialista en remezclar discografías y álbumes clásicos de rock y pop con un nivel de excelencia superlativo, digno del mejor museo restaurando arte, ofreció el mismo nivel de puntillosidad como experiencia auditiva. Todos los instrumentos perfectamente balanceados con alardes de dominio para controlar el volumen, sincronizado con lo que sucedía en pantalla.
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