Javiera Contador y su debut en Viña: "Esto exige una cuota de valentía, pero estoy haciendo la pega"
La comediante se presentará en la segunda noche del Festival, la misma de Mon Laferte y Francisca Valenzuela. Aquí habla del desafío que significa subirse a la Quinta Vergara con una rutina de stand up y a los desafíos, temores y la sobreexposición que esto implica.

Dentro de los seis humoristas que se subirán a la Quinta Vergara este año, Javiera Contador es la única mujer del grupo y la más novata en las grandes ligas del humor local. Aunque tampoco es una aparecida en el rubro: si bien no ha dejado de lado el teatro ni la televisión, donde ha hecho roles más serios y otros humorísticos, en el último año y medio se ha enfocado en el stand up comedy.
"No voy a Viña porque soy chora, porque soy cero chora. Voy porque me parece que he trabajado mucho para llegar a un escenario así. Es un trabajo que no solo tiene que ver con el stand up y este año y medio dedicada a eso, sino de antes. He hecho harto monólogo, hartos unipersonales. He trabajado harto en el humor, por eso uno viene a amarrar herramientas que manejo hace varios años", explica sobre su faceta más desconocida para la masa.

Contador estará en la segunda noche de Festival, el lunes 24 de febrero, entre las cantantes nacionales Mon Laferte y Francisca Valenzuela. Una noche dedicada a las mujeres artistas del país y que se anticipa de alta intensidad. Para Contador se trata de un muy buen escenario. "Lejos de sentirme abrumada por la noche que me tocó, me siento bastante acogida en las manos de esas músicas, de esas mujeres", reflexiona.
¿Cómo define el humor que hace?
Para mí el stand up es tu mirada frente a ciertos temas. Por eso creo que el humor ha mutado tanto hacia el stand up, porque reírse de un otro, últimamente, no es gracioso. Creo que lo gracioso es que te rías de ti, y a través de ti hay muchos mundos. Yo reviso el estatus que te da la fama, porque juego mucho con que era famosa, y como famosa puedo decir ciertas cosas. También hablo de mi relación con la maternidad siendo una exfamosa. Paso mucho por ahí.
¿Ha probado la rutina que presentará en el Festival de Viña?
Hago mucho show, con distintos públicos, masivos y no masivos, pitucos y no pitucos. Hay que ir cachando. Porque en la medida que tienes algo que va funcionando en la mayor cantidad de público posible. Es bueno llegar a gente de distintos grupos socioeconómicos, a jóvenes y más adultos. Lograr entretener, y conectar con la mayor cantidad, es el desafío, al menos para mí.
¿Estará presente la contingencia en su rutina?
Como yo hablo de mi vida, y el estallido social fue algo que me marcó muy profundamente en todos los aspectos de mi vida, no puede no estar. Hablo desde un lugar donde todo eso está imbuido por el acontecer diario. En fin, mis temas van por el deber ser, con esto de aparentar lo que uno no es, de cumplir con los estereotipos. Creo que los marcos de mi rutina van por ahí, por todo lo que he aparentado en la vida para ser aceptada o querida. Y si bien puede ser un drama tremendo, acá es una comedia.
¿Cree que hacer humor en este contexto social lo vuelve más delicado?
Siento que Chile está más delicado, porque vivimos en una burbuja bastante horrorosa por año, y ahora que esa burbuja no existe, las realidades están más latentes. En general, yo no tiendo a reírme de los otros, porque nunca me ha parecido muy gracioso. Me gusta más el absurdo, el humor negro. Sí, es delicado, pero más allá del humor tiene que ver con la empatía, porque no te vas a reír de una situación que le está causando daño a muchas personas. Creo que el cuidado especial hay que tenerlo de aquí en adelante, pero con todas las cosas. Siento que a uno le tocó estar ahí por algo y hay que hacerse cargo también. Tengo toda la intención de hacer bien mi trabajo, en una noche que, además, es muy bonita, solo de mujeres, con Mon Laferte y Fran Valenzuela.
¿Y qué piensa del riesgo que puede significar estar justo esa noche, después de Mon Laferte, que tiene un discurso político potente, y la última vez que estuvo en Viña el público pidió con pifias que no dejara el escenario?
Me parece que ella es una artista tremenda, y que es muy consecuente con su discurso político, con el cual comparto muchas cosas. No tengo temor. Es una posibilidad, porque el Festival de Viña funciona con la incerteza de cómo nos va a ir, de que igual hay gente que quiere que uno le vaya mal, pero no, porque está eso del chileno de chaquetearte para tirarte para arriba. No me gusta funcionar del miedo, y si pasa, pasa. Si el público no quiere que se vaya la Mon, y pifian, es algo que va a suceder, pero no puedo preverlo, porque no es sano para uno. Todo es posible, pero yo funciono desde otro lugar. Yo creo que será una linda noche, porque la Mon Laferte canta desde el amor, igual que la Fran Valenzuela, y yo también trabajo desde ahí.
La veo tranquila. ¿Eso responde a un trabajo sicológico que ha hecho o así es siempre?
Estoy tranquila de verdad. Es raro todo. Si hay algo a lo que le he hecho el quite es a la sobreexposición, y por eso me fui más por el lado del stand up. Cuando hacía matinales, eso era lo que más me cargaba, estar súper sobreexpuesta, e ir al Festival tiene mucho que ver con eso. Eso de tener que estar todo el tiempo pensando en lo que digo y lo que no digo, de si es inteligente o no, no me gusta. Pero estoy tranquila, porque llevo un año y medio trabajando con harta constancia, haciendo tres, cuatro y cinco shows por semana. Confío en eso, en el trabajo, más que en la suerte. Seguramente esa noche estaré histérica, pero hay una parte de mí que siente que está bien lo que estoy haciendo, y me lo corrobora la gente que va al show. Me acuesto y me levanto pensando en esto, estoy muy focalizada, a pesar de lo dispersa que soy.
¿Han sido chaqueteros con usted desde que la anunciaron en Viña?
No, ha sido al revés. Todos me han dicho "qué valiente eres", "qué corajuda", "qué par de ovarios". Aunque es lo mismo, pero en positivo. Ha sido bonito, porque también me han dado apoyo los stand uperos, que siento son bien generosos. Sé que esto exige una cuota de valentía, pero soy trabajólica y estoy haciendo la pega. Mi sueño en Viña es pasarlo bien. Porque uno de repente se sube a un escenario y tiene que remar, y yo tengo oficio, herramientas, para hacerlo. Uno rema, y la gente lo pasa bien, pero yo no, porque tuve que preocuparme de remar. Mi sueño es surfear, poder disfrutarlo, y así el show crece.
¿Cómo se define, como una famosa haciendo humor, como una comediante o una "stand upera"?
Primero soy actriz. Me he dedicado mucho a la comedia, en la tele y el teatro, y en el cine me he acercado también al género. Me defino también como una comediante, y me estoy metiendo en el mundo del stand up. Me cuesta decir que una stand upera, porque hay gente que es mucho más stand upera que yo. He hecho un camino bonito, porque partí desde otro lado. Me encanta la comedia, pero eso no quiere decir que más adelante no quiera hacer drama. A mí el humor me encanta en todas sus formas, porque así me relaciono. Yo no tiendo al drama, tiendo a la comedia siempre.
¿Cómo enfrenta el hecho de que haya gente que no sabe de esta nueva faceta suya, y que la sigue viendo como actriz y animadora de televisión?
Me da un poco de risa, porque tengo tan incorporado el humor. Hice Casado con hijos dos años, y nadie puede decir que eso es un drama. Pero parece que la Kena tiene vida propia, y nadie la asocia conmigo. Yo llevo trabajando humor mucho tiempo. Pero me gusta, me parece bonito poder sorprender desde ahí. En general, la gente que ha ido a ver se ríe, y luego se me acerca, sin ningún filtro, y me dice "te tenía cero fe, pero reí mucho". Al principio yo lo sentía un poco agresivo, pero ahora lo encuentro bonito. No me complica para nada, y espero sorprenderlos para bien.
¿Puede contar si sacó alguna lección con lo que pasó el año pasado con Jani Dueñas en la Quinta?
Yo quiero mucho a la Jani, y me cuesta mucho analizarla siendo objetiva. La admiro y la respeto, creo que es una stand upera muy buena que tuvo una muy mala experiencia en Viña. Obviamente, uno saca sus conclusiones, pero exponerlas públicamente no me gusta. Más allá de cómo te vaya en Viña, la gente se siente con el derecho de apropiarse de tu persona para hacerte pebre si te va mal, y eso me parece un círculo vicioso. Creo que son cosas que pasan, aunque uno no quiere que ocurran.
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