De fiscal a secretario del Senado: Las alarmas que enciende la llegada de Raúl Guzmán al Parlamento

"Es una señal equivocada, difícil de leer y difícil de entender", dijo el senador Juan Ignacio Latorre a La Tercera PM. Y agregó que aún está en reflexión sobre cómo votará en la sesión del martes, donde la carta de consenso desde la DC a la UDI debe ser ratificada por 2/3 de los senadores en ejercicio, es decir, 28 votos.


Como una “señal equivocada” para el prestigio del Senado calificó el senador Juan Ignacio Latorre (RD) la decisión de la Comisión de Régimen Interno de la Cámara Alta de designar como nuevo secretario de la corporación al fiscal de la zona Metropolitana Sur, Raúl Guzmán.

La aprensión del único frenteamplista con escaño en el Senado no es aislada en la Cámara Alta y, de hecho, refleja una preocupación que también ha sido transmitida por los funcionarios de la corporación: que el evidente vínculo del actual persecutor con el Ministerio Público podría abrir dudas sobre eventuales presiones o influencias indebidas entre ambas instituciones, sobre todo en vista de que el fiscal Manuel Guerra, compañero regional de Guzmán, es quien lidera la investigación por presunto fraude al Fisco respecto de las asignaciones de asesorías externas en el Senado, indagatoria que aún mantiene diligencias en curso.

Guerra y Guzmán se conocen hace años y, si bien no son amigos, desde el entorno del fiscal Oriente han visto con buenos ojos su nominación en este nuevo cargo.

“Es una señal equivocada, difícil de leer y difícil de entender”, dijo Latorre a La Tercera PM. Y agregó que aún está en reflexión sobre cómo votará en la sesión del martes donde la carta de consenso desde la DC a la UDI debe ser ratificada por 2/3 de los senadores en ejercicio, es decir, 28 votos.

El legislador por Valparaíso subrayó que “el Senado no goza de un muy buen prestigio en términos de transparencia, y esto no ayuda. Es una señal compleja que está dando el mundo político y es meterse en un problema gratuitamente, porque había otras alternativas”.

Otro tema que en el Senado consideran “delicado” es la causa –radicada precisamente en la Metropolitana Sur– por presunto tráfico de influencias en contra del senador Manuel José Ossandón (RN). El legislador, incluso, asistió en representación de su partido a la Comisión de Régimen, donde el miércoles pasado se acordó nombrar a Guzmán. Y tras su nombramiento, dijo que no se iba a inhabilitar.

Cita clave

Si bien Guzmán se sometió a un proceso junto a otros 17 candidatos, el que fue liderado por la agencia Deloitte, fue la entrevista que tuvo con los senadores el pasado 1 de abril la que selló su nominación.

La postulación del fiscal, inicialmente, era considerada como testimonial al interior de la Cámara Alta. Esto, porque tanto en el PS como algunos senadores de la DC estaban por impulsar el nombre de la exsubsecretaria de Hacienda y actual asesora del Consejo Resolutivo de Asignaciones, Macarena Lobos.

Sin embargo, luego de esa cita clave la situación cambió. Algunas versiones de fuentes ligadas al Senado explican, en reserva, que Guzmán habría prometido a los senadores una fluida relación con el Ministerio Público. Otras fuentes conocedoras del encuentro aseguran que Guzmán se habría comprometido, además, a estudiar la situación interna del Senado en lo relativo a sueldos de funcionarios y roles.

Este medio ha intentado en reiteradas ocasiones tomar contacto con el todavía fiscal, para conocer su versión sobre esa entrevista, pero este ha declinado referirse al tema.

El presidente del Senado, Jaime Quintana (PPD), en tanto, aseguró que “de lo que yo recuerdo haberse explayado bastante el señor Guzmán tiene que ver con los temas administrativos, no recuerdo una alusión a la fiscalía, salvo lo que él destacó en su primera presentación, que lo recuerdo perfectamente, referido a los logros que él había alcanzado en materia de persecusión penal”.

“De todas las personas que estuvieron de Presidencia y Secretaría ellos aseguran que no hay ninguna referencia a vinculada a la fiscalía”, añadió.

En paralelo, Quintana ya dio señales de buscar la manera de rebajar las remuneraciones de los altos cargos de la Cámara Alta, incluyendo el del secretario (monto fijado por ley en cerca de $16,1 millones brutos), por lo que solicitó a la fiscalía interna de la corporación un informe jurídico respecto a la legalidad de bajar estos ítems.

Prosecretario

Otro punto que inquieta a los funcionarios de la corporación es el concurso que se abrió para reemplazar el cargo de prosecretario. Esto, porque en un inicio se les transmitió que en caso de que el secretario fuese un nombre externo al Senado, como una forma de equilibrar, se elegiría a algún funcionario de carrera interna para el cargo de prosecretario.

Sin embargo, que ese escenario se concrete no es seguro. Esto, porque –según fuentes de la Cámara Alta– la negociación por Guzmán tendría aparejada la nominación del exdiputado DC Aldo Cornejo para el cargo de prosecretario, quien se encuentra dentro de la nómina de los postulantes.

*Esta nota fue actualizada a las 16.53 del viernes 12 de abril de 2019. 

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