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Los desastrosos números de la U colista que invocan al “Fantasma de la B”

Las estadísticas de la actual campaña azul son incluso peores que los de 1988, cuando el club descendió por primera y única vez en su historia. Jugadores de aquel plantel reconocen su temor.


La U no levanta cabeza. Ni siquiera mejora respecto a presentaciones pasadas. Hay pocas señales de vida, el equipo está “en el suelo”, como reconoció este domingo el capitán Johnny tras el humillante 4-0 que le propinó la UC en el clásico universitario. Los fríos números tampoco mienten. El último lugar hoy es una realidad.

Pasa que incluso en su peor año, el Romántico Viajero empezó mejor que ahora. En 1988, cuando al final de temporada los estudiantiles se fueron al descenso por única vez en su historia, el arranque tras ocho fechas era más alentador que en la actualidad.

Algunos de los protagonistas de ese descenso ponen la voz de alerta: “Hay que tomar precauciones, porque no te das cuenta cuando estás en esta situación. Uno siempre tiene la esperanza como equipo grande, que tiene jugadores. Siempre se piensa en salir, pero te vas metiendo, empatas, no puedes ganar y los otros sí”, asegura Luis Musrri, juvenil en esa época.

“En lo deportivo ambos equipos se parecen y si no levantamos cabeza, es posible que haya un segundo descenso“, compara a modo de alerta Roberto Reynero, uno de los integrantes del plantel azul que bajó ese año.

Hace tres décadas el León había empezado con una victoria, cinco empates y dos derrotas. Ahora lo hace con un triunfo, dos igualdades y cinco caídas. Hace 31 años marcaba un 33,33% de rendimiento y ahora camina con apenas un 20,83%. Desastroso por donde se le mire, porque, además, en el presente torneo le han hecho 14 goles, seis más que en aquella oportunidad.

Es más, el rendimiento actual del equipo de Alfredo Arias iguala al segundo peor inicio de toda la historia universitaria. Y para eso hay que remontarse a un fútbol casi amateur, en 1938, cuando la U también empezó con 20,83% de rendimiento. ¿El peor? En 1944, cuando en ocho partidos ganó solo uno y perdió los otros siete, con 25 goles en contra y un escuálido 12,5% de rendimiento.

Y aunque quedan 22 fechas por delante, el llamado de atención de quienes ya saborearon los potreros es notorio: “Hay que preocuparse del descenso. Así empezamos nosotros, que íbamos en la décima fecha y decíamos que quedaban 20. Y cuando llegamos a la mitad, quedaban quince… y no reaccionamos”, aporta Reynero, quien encuentra respaldo en Musrri: “La U no puede confiarse, aunque quede mucho. La U no puede esperar hasta la fecha 25 para reaccionar”.

Algunos datos: la U fue colista por última vez en la duodécima jornada del campeonato de 1990. En esa instancia sumaba siete puntos, con uno ganado, cuatro empatados y siete perdidos.

¿Más? Distinto a lo que ocurre ahora, el año en que se fue a la B los azules nunca ocuparon la penúltima o última ubicación durante 29 fechas hasta la jornada siguiente, que a su vez era la final. Tras ese fin de semana terminó en la penúltima posición y descendió junto al colista Palestino.

Siempre está eso de que “este fin de semana salimos”, pero no se puede tapar el sol con un dedo. Esta U no genera oportunidades, que para algunos es signo de tranquilidad. Ni eso pasa”, cierra Reynero, quien ve con preocupación que los azules apenas hayan convertido ocho goles y solo dos de ellos sean de sus delanteros (Benegas y Guerra).

Los fantasmas de la U son reales. Incluso más que en su peor recuerdo.

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