Por Bastián DíazEl soft power en el Mundial de México, Estados Unidos y Canadá: Cómo afecta a Sheinbaum, Trump y Carney
La presidenta mexicana está viendo un alza en su ya importante popularidad, mientras que el estadounidense, en medio de las polémicas con los visados de jugadores y árbitros, ha “manchado” para muchos el evento deportivo.
De los tres países que hospedan la Copa Mundial de la FIFA 2026, el menos futbolizado es el que más partidos recibe. Con más de la mitad de los partidos jugados ya se empieza a ver el lugar de Donald Trump, Claudia Sheinbaum y Mark Carney en el evento futbolístico.
Con un Trump menos presente, y más preocupado por la celebración de los 250 años de Estados Unidos, el protagonismo político del evento ha caído sobretodo en el primer ministro canadiense, que ha seguido a su selección e incluso les ha dado una charla en los camarines.
En tanto, Sheinbaum celebra el ambiente festivo en las ciudades sede mexicanas, y a modo de protesta por los precios altos de los boletos, cedió los suyos a atletas nacionales.
En miras a los octavos de finales, los tres países sedes siguen en competencia, y se espera, e distintos niveles, que una buena performance deportiva termine impulsando la popularidad de los líderes. Al menos, Jacques Chirac y Emmanuel Macron pueden atestar que ellos mismos, en 1998 y 2018, se vieron beneficiados con la obtención de la Copa del Mundo por pate de la selección francesa.

Con un formato ampliado de 48 equipos, que disputarán un récord de 104 partidos en 16 ciudades de tres países, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, calificó el torneo de este año como el “mayor evento que la humanidad haya visto jamás”. Sin embargo, al menos para Donald Trump, el Mundial ya se ha convertido en una oportunidad perdida desde la perspectiva de la diplomacia deportiva y el “soft power”, como señala un artículo de SBS.
Para empezar, el evento debía ser una celebración de la alianza norteamericana entre los tres anfitriones: Estados Unidos, México y Canadá. Pero las tensiones han sido altas desde que la administración Trump impuso aranceles del 25% a los productos de Canadá y México. Estos últimos meses, en lugar de buscar la desescalada en un “espíritu de unidad”, Trump ha insistido en provocar a sus homólogos mexicanos y canadienses, afirmando que los aranceles harían que la Copa del Mundo fuera “más emocionante” y que “la tensión es algo bueno”.
A esto se le suma que la administración Trump decidió no renovar su pacto comercial trilateral con Canadá y México, optando en cambio por realizar revisiones anuales del tratado que el presidente Donald Trump alguna vez calificó como “el mejor acuerdo que jamás hayamos firmado”.
La decisión, ampliamente esperada, sobre el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (T-MEC) se dio a conocer el miércoles, fecha límite para que los tres socios comerciales norteamericanos decidieran si renovarían su acuerdo por otros 16 años.
En una dirección similar, el Mundial ha evidenciado algunas de las políticas migratorias más duras de Trump, “manchando” un evento muy querido a lo largo y ancho del planeta. A muchos hinchas de las naciones clasificadas de África y Medio Oriente se les denegó la visa sin explicación alguna. También se les denegó la visa a algunos miembros del cuerpo técnico de la selección iraní, e incluso al árbitro somalí Omar Artan se le negó la entrada a Miami, frustrando así su sueño de ser el primer árbitro somalí en un Mundial.
El profesor Jules Boykoff, autor de “Red Card: The 2026 World Cup, Sportswashing and the FIFA Greed Machine”, señala esto como una “enorme paradoja”: “Por un lado, cuenta con más equipos participantes que nunca. Por otro lado, debido a las políticas de la administración Trump, parece más un Mundial de exclusión que de inclusión”, indica a SBS.

Desde México, el rol de Sheinbaum ha sido el de la protesta. Invitada con el ticket No. 00001 del partido de inauguración en el Estadio Azteca, la presidenta mexicana decidió donarlo a Yolett Cervantes Cuaquehua, una joven de 21 años, de orígenes indígenas y del estado de Veracruz, que participó en el concurso “Representa a México en la Inauguración del Mundial”.
Sheinbaum también regaló entradas para otros partidos disputados en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, a tres atletas aficionados de 16, 22 y 23 años. Estos también fueron seleccionados por el jurado en un concurso organizado por el gobierno.
Mientras tanto, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum no asistió al partido inaugural en Ciudad de México, en solidaridad con los mexicanos que no pueden costear los exorbitantes precios de las entradas, establecidos por la FIFA.
En medio de todo esto, la líder izquierdista alcanzó su nivel más alto de aprobación reciente con un 71.3%, según la encuesta de MetricsMx publicada el 17 de junio. Encima, el medio británico The Guardian la destacó este mes como “la líder de izquierda más popular del mundo”
De paso, la presidenta Sheinbaum aprovechó para arreglar las relaciones con España, cortadas hace 7 años en medio de una polémica entre su predecesor Andrés Manuel López Obrador. Aprovechando la presencia del monarca español para el mundial, se encontraron ambos jefes de Estado, y al salir calificó de cordial la reunión.
Sin embargo, afirmó que esto fue posible gracias a que el rey español reconoció hace algunos meses que hubo abusos durante el proceso de La Conquista. La reunión solo fue posible después de que el monarca reconociera “abusos que se realizaron durante la llegada de los españoles, durante la llamada Conquista, y esto fue un gesto por parte de ellos que se tradujo en la visita el día de ayer”, agregó.
En un país altamente futbolizado, el optimismo se respira a lo largo del territorio, y la misma encuesta MetricsMX dio cuenta de que el 51.9% de los encuestados cree que la Selección Mexicana de futbol logrará llegar a los cuartos de final. Para eso, tendrán que derrotar a Inglaterra este fin de semana.

En cuanto a figurar, el primer ministro canadiense Mark Carney lo ha hecho. Figura omnipresente en la trayectoria de su equipo, en la fase de grupos, contra Suiza, se le atribuyó la “maldición de Carney”, ya que el primer ministro se ausentó brevemente de su asiento cuando se marcó un gol crucial.
El laborista asistió a dos partidos de la fase de grupos de Canadá, donde tuvo una presencia muy visible, y ofreció una charla al equipo tras la victoria 6 a 0 sobre Qatar, que se viralizó en las redes sociales.
Luego de clasificar a dieciseisavos de finales, Carney aprovechó la ocasión para llamar al presidente del futuro equipo rival, el sudafricano Cyril Ramaphosa, con quien conversó sobre “la creciente cooperación en agricultura y agroalimentación”, según un comunicado de la oficina del primer ministro.
El primer ministro canadiense podría beneficiarse políticamente más que sus homólogos del sentimiento de unidad nacional, si su selección nacional avanza en el torneo. La última encuesta de Politico, realizada por Public First, preguntó a los encuestados en seis países, todos ellos aún en competición en las rondas eliminatorias de la Copa del Mundo, si sentirían orgullo si su equipo ganara el Mundial. Más de dos tercios de los canadienses respondieron afirmativamente, superando a los encuestados en países ya campeones del mundo: Alemania, Francia, España y el Reino Unido, a través de la selección inglesa. Solo el 50% de los estadounidenses afirmó que sí.
El sentimiento de orgullo nacional en Canadá comenzó a levantarse en los últimos meses, cuando Trump empezó a amenazar con anexar otros territorios, incluyendo Canadá como el “estado número 51”. Carney le plantó cara con el lenguaje característico del hockey, apropiándose de la frase “¡Codos arriba!” para transmitir un espíritu combativo contra un vecino de lenguaje agresivo.
Andrew Bertoli, investigador de la Universidad IE de España, comentó a Forecast que el orgullo nacional es “quizás un poco mayor en Canadá que en Estados Unidos en este momento”: “Un alto porcentaje de estadounidenses no se siente orgulloso de ser estadounidense. Y un segundo punto: la mayoría de los estadounidenses sí se sienten orgullosos de serlo, pero no les interesa demasiado el Mundial”.
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