Por Ricardo OlaveMenopausia explicada para hombres: mitos, verdades y consejos para acompañar a las mujeres en este período
¿Tiene a alguna mujer cercana -madre, pareja, hermana, amiga, compañera de trabajo- que está atravesando por su menopausia? A continuación, entregamos una serie de conceptos y consejos para conocer, comprender y ayudar ante los cambios que está viviendo.

“Quédate con un hombre que estudia la menopausia, para entenderte y ayudarte a vivir mejor esa etapa de la vida”, escribió Claudia Conserva, la presentadora de televisión, en uno de sus posts en Instagram durante sus vacaciones en Brasil junto a su esposo, el también animador Juan Carlos “Pollo” Valdivia.
El gesto puso en tabla algo poco común para miles de mujeres que están viviendo este proceso. En conversación con LT Board, Claudia Conserva cuenta que la ayuda de su pareja ha sido fundamental. “Habla del interés hacia los cambios que está experimentando la persona que amas”, plantea.
Lo cierto es que hoy la mayoría de las mujeres enfrentan en silencio los cambios que trae la menopausia. Si para ellas mismas es un momento de muchas preguntas y dudas, para sus parejas, hijos y personas que están alrededor la situación no es muy distinta, lo que puede generar una sensación de incomprensión y soledad.

¿La razón? La falta de conocimiento que aún existe -en pleno 2026- en torno a este concepto, que va mucho, pero mucho más allá del fin del ciclo reproductivo femenino.
La periodista Montserrat Álvarez, autora del libro “Sin bochornos: prepárate para la menopausia”, cuenta que el poco diálogo que hay en torno al tema se vive también en la consulta médica.
Recuerda que cuando asistió a un especialista para prepararse de la mejor forma para este momento, recibió como respuesta un: “No tienes nada que preparar, llega cuando llega”. “Ahí entendí que este tema estaba muy poco abordado incluso por los propios médicos”, recuerda.
Ni más viejas, ni más complicadas
Aunque en el imaginario colectivo la menopausia suele asociarse principalmente al fin de la menstruación, María Carolina Rodríguez, directora de la Escuela de Obstetricia de la Universidad Andrés Bello, explica que este hito es sólo uno dentro de una transición mayor. “Reducirlo a eso sería simplificar un proceso mucho más amplio”, explica.
Desde el punto de vista clínico, agrega, la menopausia se define de manera retrospectiva, ya que comienza de forma oficial cuando han pasado doce meses consecutivos sin menstruación natural. Este cambio es parte del llamado climaterio o transición menopáusica, que marca el paso desde la etapa fértil a la no fértil. “Comienza alrededor de los 40 años y puede extenderse entre 5 y 15 años”, añade la especialista.
Angie, viñamarina de 44 años, ya comenzó con el proceso de su menopausia. Reconoce que los procesos hormonales en su vida no han sido muy amigables. “No lo fueron en la adolescencia y tampoco lo están siendo ahora”, confiesa
Casada y madre de dos hijos adolescentes, el período ha sido complejo, al tener que lidiar con una versión de sí misma a la que no está acostumbrada. “Es como un ‘yo’ en exceso: muy irritable, muy contenta o muy enojada”, precisa. Las cosas que antes eran simples hoy son más complejas de llevar y de ver, al pasar por una especie de “nebulosa”.

Lo primero que hizo Angie fue pedir ayuda profesional. Eso le ha permitido ser consciente que vive síntomas invisibles que generan conflicto en su vida. Por ejemplo, los bochornos han sido parte de su rutina, aunque los expertos indican que los cambios más incomprendidos suelen ser los emocionales y cognitivos: irritabilidad, ansiedad, dificultad para concentrarse o la llamada “niebla mental”.
La sensación de extrañeza no sólo afecta su vida personal, sino también la relación de pareja. “Para mi marido es complejo encontrarse con una mujer distinta a la de hace cuatro años”, cuenta. Incluso hay noches donde no quiere contacto físico. “Es inevitable que baje el deseo, pues uno va ligado al otro como parte de la naturaleza humana”, comenta.
El problema es que estos cambios suelen interpretarse, a ojos de quien no está viviendo el proceso, como rasgos de carácter, lo que hace menospreciar lo que se siente en esta etapa. “Se piensa que la mujer está de mal humor por la edad, cuando en realidad hay cambios fisiológicos reales”, explica María Carolina Rodríguez, de la UNAB.
La vida sexual se vuelve uno de los puntos más sensibles para las mujeres. Comúnmente se cree que la menopausia implica el fin del deseo, pero lo cierto es que sólo hay una transformación. La psicóloga y sexóloga Valentina Schilling lo resume así: “La sexualidad cambia, no desaparece”. A nivel físico puede haber sequedad vaginal o una excitación más lenta, pero el cambio más profundo es emocional.
“Es muy fácil que las parejas tomen estos cambios como algo personal: ‘Ya no le gusto’ o ‘algo se rompió’”, explica Schilling. Sin embargo, el problema no es la falta de amor, sino la falta de comprensión.
“Cuando las parejas logran entender que esto no es el uno contra el otro, sino un cambio natural que pueden atravesar juntos, la tensión baja un montón”, anuncia. No todo cambio en la sexualidad habla de la calidad del vínculo; muchas veces habla de procesos corporales y vitales que necesitan ser acompañados, no vividos como una amenaza.
El peso: un gran tema
A esto se suma un fenómeno frecuente y muchas veces frustrante: el aumento de peso. La nutricionista Valentina Arroyo, de la Clínica CRL, relata que durante esta etapa se pierde masa muscular, disminuye el gasto metabólico y aumenta la grasa abdominal. “Muchas mujeres sienten que hacen lo mismo de siempre, pero su cuerpo responde distinto”, señala.
El matrón Marcos Magnan, académico de la Escuela de Obstetricia de la Universidad Andrés Bello, recomienda prevenir desde etapas tempranas, ojalá antes de iniciar esta etapa de transición menopáusica. A ello se suma un plan de actividad física que incluya ejercicios de fuerza, los cuales son “fundamentales para mantener masa muscular y metabolismo”.
En cuanto a alimentación, la nutricionista Valentina Arroyo enfatiza que en esta etapa el foco no debería estar en comer menos, sino en sostener masa muscular y estabilidad metabólica. “Más que reglas estrictas, funcionan mejor hábitos sostenibles”, complementa.

Desde asegurar una adecuada ingesta de proteínas en cada comida, evitar saltarse tiempos de alimentación para no desregular el apetito, hasta mantener horarios relativamente ordenados y cuidar la calidad del sueño, son pilares fundamentales para el metabolismo. Dormir bien es especialmente relevante, ya que el déficit de descanso altera las hormonas relacionadas con el hambre.
Sentirse bien, solas o acompañadas
En el proceso de vivencia de la menopausia, el rol de la pareja puede marcar una diferencia significativa. La académica María Carolina Rodríguez comparte que la evidencia clínica muestra que el apoyo emocional mejora la calidad de vida, reduce la ansiedad y fortalece el vínculo.
La propia Claudia Conserva lo experimentó en primera persona. Fue su pareja quien decidió informarse y ponerle nombre a lo que estaba ocurriendo. “Sólo el hecho de hacer esa conexión me alivió”, contó. Ese gesto transformó la confusión en comprensión.
Para la periodista Monserrat Álvarez, ese interés no es menor. A partir de su investigación y testimonios recogidos, observa que cada vez más hombres intentan entender esta etapa. “En el conocimiento puede estar la salvación de la relación”, plantea, sobre todo porque muchos de los conflictos no nacen de la falta de afecto, sino de interpretaciones erróneas. Un paso en falso podría llevar a un quiebre o posible divorcio, dice la periodista, quien también creó junto a amigas la startup So Wise, para venta de productos para mujeres en proceso de menopausia.

Muchas mujeres también atraviesan este proceso solas. En esos casos, el foco cambia: del acompañamiento externo al autocuidado y las redes de apoyo. Para Schilling, esta etapa también puede ser una oportunidad. “Puede ser un momento muy potente para reconectarse con una misma”, señala. Esto implica explorar el propio cuerpo, replantear la sexualidad y dejar de asociarla exclusivamente a la presencia de una pareja.
Tratamientos: el caso de la terapia hormonal
Durante esta etapa los ovarios disminuyen progresivamente la producción de estrógenos y progesterona, lo que impacta múltiples sistemas del cuerpo, pasando desde el metabolismo hasta el estado de ánimo.
La endocrinóloga María Pía Cid, especialista del Centro Médico Nueva Estoril, detalla que los estrógenos cumplen funciones clave en el organismo: regulan la temperatura corporal, influyen en la memoria y el ánimo, mantienen la elasticidad de la piel, protegen el sistema cardiovascular y participan en la salud ósea. Por eso, su disminución provoca síntomas tan diversos como bochornos, alteraciones del sueño, cansancio o cambios cognitivos.
Frente a estos síntomas, una de las principales alternativas médicas es la terapia hormonal de reemplazo. La endocrinóloga María Pía Cid explica que hoy su indicación está respaldada por sociedades científicas y se recomienda en mujeres cuyos síntomas afectan su calidad de vida.
“Habitualmente, estos síntomas corresponden a bochornos y sudores nocturnos, trastornos del sueño, dolores musculares y articulares, disminución de la libido, palpitaciones y síntomas anímicos”, detalla.
En ese sentido, la decisión de iniciar este tratamiento no es automática, sino que depende del impacto real que estos cambios tienen en la vida cotidiana.

“Si la calidad de vida se ve afectada, existe indicación de tratamiento”, explica.
Además, la terapia hormonal también puede ser recomendada en mujeres con alto riesgo de pérdida ósea, ya que cumple un rol en la prevención y tratamiento de la osteoporosis.
Respecto a su efectividad, la especialista señala que es el tratamiento más eficaz para los bochornos y sudores nocturnos, donde la respuesta suele ser rápida. Sin embargo, en otros síntomas los resultados son más variables, como es el caso de los cambios anímicos, los trastornos del sueño y la sequedad de mucosas, donde afirma que puede mejorar, pero no resolverlo por completo.
Guía de consejos: Lo que sí funciona
Uno de los principales déficits en torno a la menopausia es que el discurso suele quedarse en la empatía, sin avanzar hacia herramientas concretas. Desde la salud, hay consenso en algunas estrategias clave.
Lo más importante es cambiar el enfoque. No se trata de “aguantar” hasta que el cuerpo se adapte, sino de vivir mejor. Más allá de la empatía, hoy existe consenso en medidas concretas que pueden mejorar significativamente esta etapa:
- Consultar a tiempo: Desde los 45 años o antes si hay síntomas es clave el control ginecológico.
- Evaluar terapia hormonal: en mujeres con síntomas que afectan su calidad de vida, puede ser el tratamiento más eficaz.
- Priorizar la salud mental: ansiedad, irritabilidad o sensación de descontrol no deben normalizarse.
- Entrenamiento de fuerza: fundamental para mantener masa muscular, metabolismo y salud ósea.
- No comer menos, sino mejor: aumentar proteínas, asegurar calcio y vitamina D.
- Cuidar el sueño: dormir mal impacta directamente en el ánimo, el hambre y la energía.
- Adaptar la sexualidad: el deseo no desaparece, cambia. Requiere más tiempo, conexión emocional y menos presión.
- Hablar sin vergüenza: en pareja, con amigas o en consulta. Nombrar lo que pasa mejora la comprensión.
Suscríbete a nuestro newsletter semanal, con los temas que marcan la pauta del país
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Suscríbete a nuestro newsletter semanal, con los temas que marcan la pauta del país
Lo Último
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETELO MÁS LEÍDO
1.

















