Cupra apuesta por la sobriedad: adiós definitivo a los colores llamativos
La marca española refuerza su identidad con una paleta dominada por tonos neutros y acabados mate, dejando atrás los colores intensos que marcaron su pasado deportivo. "Eso se lo dejamos a Ferrari", dicen.

La estrategia de diseño de Cupra ha decidido tener una coherencia estética que le dé identidad a la marca. Mientras algunos fabricantes amplían su oferta cromática para atraer a nuevos públicos, la firma española ha decidido hacer exactamente lo contrario: limitar su gama a tonos neutros y prescindir de colores llamativos.
Según su directora creativa, Francesca Sangalli, ampliar la paleta hacia opciones más vibrantes podría diluir el carácter distintivo de la marca. La decisión no es casual, sino parte de una visión estratégica donde el diseño se posiciona como el eje central del ADN Cupra. La premisa es clara: el cliente elige la marca por su identidad, no por la variedad de colores disponibles.

Francesca Sangalli, jefa de color y acabados de Seat y Cupra. “Nos basamos en colores neutros, con un toque distintivo, y por eso damos mucha más importancia a los acabados mate y al tratamiento del color con aceite”, le comentó a Autocar.
Este enfoque ya se refleja en modelos recientes como el Cupra Raval, que se ofrece en una gama dominada por blancos, negros, grises y variantes con matices metálicos o perlados, además de algunos tonos verdes con tratamiento mate. Lejos de buscar protagonismo a través del color, Cupra apuesta por superficies sofisticadas, acabados “aceitosos” y texturas que aportan profundidad visual.

La decisión también implica una ruptura con el pasado. Cuando Cupra aún formaba parte de SEAT como denominación deportiva, sus modelos destacaban por colores vibrantes: verdes intensos, amarillos llamativos o rojos brillantes que reforzaban su carácter juvenil y agresivo. Hoy, como marca independiente, el enfoque es distinto: más maduro, más minimalista y alineado con una estética contemporánea.
Incluso Sangalli ha sido categórica al respecto: no habrá Cupra rojos ni amarillos, tonalidades que la marca prefiere dejar a firmas con una identidad distinta. “Eso se lo dejamos a Ferrari y otras marcas con colores llamativos. Si bien esto forma parte de su identidad de marca, para nosotros no encaja”, agregó.

Con esta decisión, Cupra define su lenguaje de diseño y busca diferenciarse en un mercado donde la personalización cromática suele ser un argumento de venta. Aquí, en cambio, la exclusividad se construye desde la coherencia estética y una visión clara: menos opciones, pero con mayor identidad.
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