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Cómo la expansión del conflicto en Medio Oriente pone en riesgo las inversiones chinas en la región

En los últimos años, el gigante asiático encontró en los países del golfo Pérsico un hogar para sus inversiones y mercados de distintas industrias. Con el inicio del conflicto en Irán, sus negocios en la región están en riesgo.

Puerto de Tangshan, en la provincia de Hebei, en el norte de China. Foto: Archivo Liu Mancang

El aumento de los precios del petróleo y la intensificación del conflicto en Medio Oriente tras la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán aumentan los riesgos económicos para industrias clave de China en la región.

El precio del petróleo alcanzó el lunes niveles no vistos desde 2022, una semana después de que Estados Unidos e Israel lanzaran un ataque contra Irán, aliado y socio financiero de Beijing. Los combates en la región paralizaron prácticamente todo el tráfico a través del estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para la energía y los bienes de China.

Así, con este conflicto en plena expansión, China tiene mucho que perder. En Irán, el gigante asiático encontró una fuente barata de petróleo. En toda la región, encontró gobiernos interesados ​​en su experiencia en energías renovables y tecnología. Y Beijing se volvió dependiente -como gran parte del resto del mundo- del suministro de petróleo y gas de Medio Oriente.

La importancia de la región para China se acentuó aún más el año pasado, cuando se intensificó su rivalidad comercial con Estados Unidos con el inicio del segundo mandato de Donald Trump y se redujo su exportación de productos al país norteamericano, que antes era el mayor mercado de Beijing.

En paralelo a lo anterior, según información recopilada por The New York Times, Emiratos Árabes Unidos se convirtió en el mercado de más rápido crecimiento para los automóviles chinos. La demanda de acero chino por parte de Arabia Saudita y sus vecinos se duplicó. En conclusión, las exportaciones de China a Medio Oriente crecieron casi el doble de rápido que sus exportaciones al resto del mundo en 2025.

Inversión regional

La inversión del gigante asiático también está creciendo más rápido allí que en cualquier otro lugar del mundo. “La región se considera básicamente la de mayor potencial de crecimiento para China”, afirmó Dan Wang, director para China de Eurasia Group, quien también detalló que, entre 2019 y 2024, China invirtió 89.000 millones de dólares directamente en Medio Oriente.

El sistema de defensa antiaérea de Israel, Domo de Hierro, funcionando encima del puerto y bahía de Haifa, Israel. Foto: Archivo ARTORN POOKASOOK

Ahora, estos lazos comerciales están en la línea de fuego, ya que los ejércitos estadounidense e israelí atacan a Irán, y la República Islámica contraataca contra puertos, buques, oleoductos, plantas de desalinización, centros de datos y otras infraestructuras críticas en toda la región. Por esto, el tránsito marítimo de todo tipo de productos -no solo hidrocarburos- transportados por buques portacontenedores a través del estrecho de Ormuz está en peligro.

Sumado a lo anterior, debido a los millonarios préstamos chinos para proyectos en toda la región, Beijing también tiene sus créditos en riesgo.

Según datos de AidData publicados por el diario estadounidense, la cartera global de préstamos y subvenciones de China a la región se duplicó hasta alcanzar el 10% en 2023. Las instituciones financieras estatales otorgaron préstamos a refinerías de petróleo y puertos marítimos que financian la producción y el transporte de materias primas.

Por ejemplo, en Qatar, los bancos chinos están ayudando a financiar y construir una importante ampliación de una planta de producción de gas natural licuado (GNL). El gigante petrolero estatal chino, Sinopec, tiene participación en el proyecto de expansión North Field East de la planta. La semana pasada, estas instalaciones fueron atacadas en medio del conflicto.

Puertos, agua y tecnología

También, inversores chinos han financiado la ampliación del puerto de Haifa en Israel y del puerto Khalifa en Emiratos Árabes Unidos. Las nuevas terminales, resultados de esta inversión, son propiedad de empresas chinas y están operadas por ellas. Y, en Irán, decenas de empresas chinas han financiado, construido y operado infraestructuras, redes eléctricas y plantas petroquímicas.

China también es el mayor inversor en desalinización en Medio Oriente, donde el agua potable escasea. Casi todos los proyectos han sido construidos por Power Construction Corporation of China, con proyectos en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Omán e Irak.

“Hay muchísimos países y muchísimos activos repartidos por la región”, declaró Brad Parks, director ejecutivo de AidData. “Pudimos observar en el flujo de operaciones un gran entusiasmo por trabajar cada vez más en Medio Oriente”, siguió.

Planta de energía térmica de Power Construction Corporation of China en Rabigh, Arabia Saudita. Foto: Archivo

Importantes empresas tecnológicas chinas como Huawei, Alibaba y Tencent se asentaron en Dubái, donde sus empleados trabajan en un complejo que incluye a Microsoft, Meta y Google.

Tres marcas chinas de teléfonos inteligentes -Transsion, Xiaomi y Honor- están ganando cuota de mercado en la región, y se posicionaron junto a la surcoreana Samsung y la estadounidense Apple como las marcas más vendidas el año pasado, según datos de Omdia, una firma de investigación tecnológica.

Espacio para todos

Pero no solo las grandes empresas buscan fortuna en la región. En 2018, Haiyang Zhang, empresaria china, se mudó a Dubái, la ciudad más grande de Emiratos Árabes Unidos y un centro neurálgico para las finanzas y el turismo internacionales. Este año, dejó su trabajo en una empresa china para emprender su propio negocio, ayudando a inversores chinos a expandirse en Dubai. Algunos de sus socios trabajan en el sector de las nuevas energías.

Zhang cree que Dubái sigue siendo un lugar seguro para que China invierta, afirmó, pero le preocupa el impacto de un conflicto prolongado.

Durante la última semana, varias empresas chinas con presencia en Medio Oriente instruyeron a sus empleados en la región a teletrabajar. El 1 de marzo, el gigante tecnológico Baidu anunció la suspensión de sus servicios de robotaxi en Emiratos. La plataforma china de reparto de comida a domicilio Keeta indicó que sus servicios en la región podrían suspenderse o limitarse temporalmente.

La semana pasada, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China confirmó la muerte de un ciudadano chino y la evacuación de más de 3.000 ciudadanos de Irán. Pero no especificó cuántos connacionales se encuentran en la región.

Crudo iraní

El petróleo proveniente de la región es fundamental para la seguridad energética de China. El gigante asiático importa poco más de la mitad de su crudo marítimo de distintos países de Medio Oriente. Y se estima que alrededor de un 25% proviene directamente desde Irán.

Vista aérea del puerto de Fujairah, Emiratos Árabes Unidos, en el Estrecho de Ormuz. Foto: Archivo

Así, al igual que otros países del mundo, China se enfrenta a mayores costos energéticos a medida que suben los precios mundiales. Pero China es el principal comprador de petróleo iraní, que se encuentra bajo sanciones estadounidenses.

Desde Beijing también se operan tres importantes oleoductos, dos de los cuales transportan petróleo desde Rusia y Kazajistán. Aun así, una pérdida del suministro de crudo iraní obligaría a China a buscar otras fuentes, lo que resultaría mucho más caro que el petróleo con descuento que compraba a Teherán.

Como resultado, debido a los profundos lazos financieros de China en Medio Oriente, el país se enfrenta a los mismos riesgos que otros países, incluido Estados Unidos, que invierten fuertemente en la región y generaron dependencia a ella.

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