La carrera hacia 2023: los escenarios que se abren para el gobierno y el bloque opositor tras los comicios

El Presidente de Argentina, Alberto Fernández, junto al gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, y la candidata a legisladora por el Frente de Todos, Victoria Tolosa Paz, durante el mitin de clausura de campaña en Merlo, Buenos Aires. Foto: AFP

Para los expertos, “el gran desafío será la gobernabilidad y los liderazgos en discusión, tanto en el oficialismo como en la oposición”.




Tras los demoledores resultados de las primarias obligatorias de septiembre pasado, en las que los candidatos del Frente de Todos sufrieron una dura derrota a nivel nacional por casi 10 puntos frente a la coalición opositora Juntos por el Cambio, el oficialismo se resignó a una derrota a nivel nacional, manteniendo las esperanzas de tratar de remontar en el bastión bonaerense.

Para los analistas, los comicios de ayer -en lo que se renovaba aproximadamente la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio de la del Senado- funcionaban como una suerte de plebiscito al gobierno de Alberto Fernández, quien ya lleva cerca de dos años en el poder.

A raíz de la derrota en las primarias, en el oficialismo ya se preparaban para el duro camino que tendrá su agenda legislativa tras las elecciones de ayer, acrecentado por la dura crisis económica y la negociación de un nuevo acuerdo con el FMI. Por su parte, la oposición buscaba recuperar los votos perdidos en 2019, cuando Mauricio Macri cayó derrotado ante Alberto Fernández, y retomar así la iniciativa política de cara a las presidenciales de 2023.

Nikhil Sanghani, analista de Capital Economics, dijo en una nota consignada por la agencia France Presse que el efecto más probable del resultado de las elecciones en el gobierno sería que este tome un giro más moderado mientras es forzado a negociar con la oposición para obtener un acuerdo.

En todo caso, apuntó Sanghani previo a los comicios, dependería de cuán dramática fuera la pérdida en términos electorales, debido a que una “derrota fuerte” podría cambiar el panorama. “Podría haber un período de disputa interna peronista o una parálisis de políticas por unos meses. Sin embargo, algo tendrá que ceder a mediados del año que viene, cuando Argentina se acerca a un potencial momento clave respecto de sus pagos al FMI”, dijo.

El Presidente de Argentina, Alberto Fernández, y la vicepresidenta Cristina Kirchner, asisten al mitin de clausura de campaña del "Frente de Todos". Foto: AP

En conversación con La Tercera, el analista y director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, Rosendo Fraga, señaló que “los próximos dos años serán difíciles”. “El gran desafío serán la gobernabilidad y los liderazgos en discusión, tanto en el oficialismo como en la oposición, primera dificultad a superar para lograrla”, añadió.

En todo caso, Fraga advierte que en las tres elecciones de medio mandato anteriores (2009, 2013 y 2017), sólo en la segunda hubo coincidencia entre la legislativa y la presidencial siguiente. Esto quiere decir que “una derrota oficialista en la elección de medio mandato no anticipa necesariamente su derrota en la siguiente”.

En vísperas de las legislativas, el diario argentino La Nación señaló que uno de los efectos más inmediatos de las elecciones de ayer será que el oficialismo busque dar rápidamente vuelta la página electoral y que el Presidente Fernández convoque a los empresarios, sindicalistas y representantes de la oposición a un acuerdo político nacional, con el cual pretende sentar las bases de un nuevo y más activo perfil de gestión en los dos años que le restan para concluir su mandato.

“Más allá de cuál sea el resultado de las elecciones, rápidamente hay que empoderar al Presidente y hablar del 2023″, dijeron en el elenco oficial, según el periódico. El acuerdo político va en esa dirección y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner ya dio su respaldo. Uno de los epicentros de la convocatoria al diálogo será el Congreso y algunas pistas de cómo se instrumentaría las dio a comienzos de mes el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.

El Presidente de Argentina, Alberto Fernández, se proyecta en una pantalla en el escenario mientras encabeza el mitin de clausura de la campaña antes de las legislativas, en Merlo. Foto: Reuters

“Quiero transmitirles que el día después de la elección termina una etapa en la Argentina. El Parlamento seguirá siendo un ámbito de diálogo, de acuerdos y disensos, pero sobre todas las cosas de generación de instrumentos para la Argentina que viene”, aseveró Massa en un mensaje grabado dirigido a los empresarios reunidos en la 46° Convención anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), consignado por el periódico.

En su declaración, Massa deslizó cuáles serán las iniciativas que conformarán la agenda del acuerdo político que ofrecerá el oficialismo en el Congreso. La Nación adelantó que entre estas figurará el debate de la ley de presupuesto de 2022. Se espera que sea aprobada antes de la renovación legislativa del 10 de diciembre, teniendo en cuenta los resultados de ayer en el Senado. En esa cámara hoy cuentan con quórum propio.

Juan Salerno, chief investment officer de Compass Group Argentina, destaca en una columna publicada en el diario Perfil que en un escenario más radicalizado tras las elecciones se podría desencadenar en el país “un evento aún más inflacionario, con afectación de pasivos remunerados y deuda en moneda local, brecha descontrolada y corrección de activos”.

“Pareciera ser un escenario que no le conviene a nadie y tiene poca probabilidad de ocurrencia, pero no podemos descartarlo del análisis”, indica Salerno. Lo positivo, asevera, es que este escenario luego mutaría a uno en el que se buscarían acuerdos políticos y económicos.

Mauricio Macri posa para una foto junto a un hombre con máscara de cerdo, antes de emitir su voto durante las elecciones legislativas en Buenos Aires, el 14 de noviembre de 2021. Foto: AFP

“Creemos que independientemente del camino a tomar, la realidad de las variables termina imponiéndose y, por ende, indistintamente del color político deberemos implementar un plan de estabilización. Lamentablemente, no hay soluciones sin costos, por lo tanto, será desafiante para los líderes políticos tener la entereza de enfrentarlo y pensar quizá por algún momento en dejar un país mejor para las generaciones futuras. Sin reformas y compromiso de todos los actores es imposible volver a la senda del crecimiento”, concluye Salerno.

Desde la oposición, en tanto, ayer Macri se mostró confiado en la nueva senda que se abre para la oposición tras las legislativas. El expresidente dijo que Argentina está entrando en una “nueva era” y que su espacio “va a actuar con mucha responsabilidad”.

“Estos dos años que vienen van a ser difíciles, pero Juntos por el Cambio va a actuar con mucha responsabilidad, ayudando a que la transición sea lo más ordenada posible, para que se vuelva a poner el país en el rumbo correcto”, aseguró Macri.

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