El laborismo entra en crisis tras perder sus bastiones clave

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El líder laborista, Jeremy Corbyn, sale ayer de su casa, ubicada en el norte de Londres. Foto: AFP

El partido perdió 42 escaños y llegó a 203. Su líder, Jeremy Corbyn, dijo que no renunciará por ahora, sino que en 2020.


Sin reconocer alguna responsabilidad por la derrota sufrida el jueves en las elecciones, el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, culpó a la "polarización y división social" generadas por el Brexit por la debacle que sufrió su partido en las elecciones británicas y adelantó que dimitirá "a comienzos de 2020".

La colectividad perdió 59 escaños, quedando en 203, la peor derrota desde 1935. De hecho, 24 de sus bastiones pasaron a manos conservadoras por primera vez en décadas.

Este resultado puso de manifiesto una fractura interna en el partido, por lo que ahora el laborismo tiene el desafío de elegir si prolonga la línea más de la izquierda, ya trazada por Corbyn, o decantarse por otro perfil más moderado, como el que tenía el expremier Tony Blair.

En este contexto, y como era de esperar, muchos diputados laboristas pidieron ayer la dimisión de Corbyn, que pese a contar con el respaldo de las bases del partido, nunca ha superado la tensión con gran parte de su grupo parlamentario. Corbyn dijo que no se presentará como candidato en unos futuros comicios, aunque seguirá, por ahora, al frente del partido durante "un período de reflexión".

La "muralla roja"

De los 24 distritos que se tiñeron de azul (conservador), nueve han estado en manos de los laboristas desde la Segunda Guerra Mundial. Es por eso que ha sido un duro golpe para la colectividad que los conservadores hayan podido romper la "muralla roja", que se ubica en el norte de Inglaterra.

El diario The Telegraph explica que los electores de la clase trabajadora, que han sido considerados como un voto seguro del laborismo, este año se fueron en masa hacia el Partido Conservador en respaldo del mensaje de Boris Johnson de concretar el Brexit.

Para el ministro del Interior laborista, Alan Johnson, las estrepitosa derrota de los laboristas se debió a una "cultura de la traición" contra la comunidad de la clase trabajadora. "No vivo en Londres. Vivo en Yorkshire (condado en el norte de Inglaterra), una comunidad de clase trabajadora. Corbyn fue un desastre en el puerta a puerta. Todos sabían que él no podía tener un buen desempeño con la clase trabajadora", dijo Johnson al canal ITV News.

Guerra de egos

Para muchos, la derrota se explica por el escepticismo hacia Corbyn y la postura del partido respecto del Brexit. Sin embargo, el diario The Guardian, que siguió al laborismo durante la campaña, explica que al interior de la colectividad hay muchas quejas por los egos que chocan, los mensajes confusos y la falta de claridad por la planificación diaria.

Por ejemplo, muchos de los aliados de Corbyn se quejaron durante las elecciones de 2017 de que funcionarios del partido más veteranos los habían restringido de hacer una campaña más agresiva. Es más, hay muchos que creen que si lo hubieran hecho habrían tenido mejores resultados.

Jeremy Corbyn visitó 10 blancos laboristas en los primeros días de campaña. Pero los veteranos dijeron que no tenía foco, sostiene el Guardian, a lo que siguió su negativa de cambiar su postura a una más defensiva a medida que los sondeos mostraban la preferencia por los conservadores.

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