Por Bastián DíazPéter Magyar, el exadmirador de Orbán que desafía su permanencia en el poder en Hungría
Proveniente del Fidasz, pero separado hace tiempo y con un nuevo partido, el conservador está poniendo en aprietos al primer ministro Viktor Orbán. En las elecciones de este domingo, podría terminar con sus 16 años de gobierno.

La nueva cara de la oposición húngara, hace dos años, no era conocida por nadie. Hoy, con su pelo engominado, su camisa, jeans y zapatillas grises, Péter Magyar recorre Hungría con la esperanza de sacar del poder a Viktor Orbán, primer ministro desde hace 16 años.
Este domingo, en las elecciones legislativas húngaras, se predice un posible sismo político, a medida que las encuestas dan como ganador a Magyar, a veces incluso con una diferencia de 10 puntos sobre Orbán. El líder del Fidesz, partido de derecha conservadora y nacionalista, se ve más débil que nunca, y hoy, como en la trama de Los Increíbles, es un exseguidor del primer ministro quien se propone acabar con él.
A pesar de hacerse conocer hace poco, su historia es la de alguien que viene “del interior del sistema” Orbán, y por eso mismo, cuando Magyar lanzó su carrera política en 2022, divorcio con la ministra de Justicia mediante, el ahora opositor denunció todo el aparato de corrupción endémica que, según denuncia, aqueja a Hungría desde 2010, años de la llegada del Fidesz al poder.

Producto genuino de Fidesz, Péter Magyar no se forjó en la oposición. Nacido hace 45 años en una familia de políticos conservadores húngaros, se unió al partido de Orbán -fundado en 1988- a principios de la década de 2000.
A partir de 2010, Péter Magyar ocupó varios cargos de gran importancia estratégica. Se incorporó al Ministerio de Asuntos Exteriores y posteriormente fue enviado a Bruselas para supervisar las decisiones de la Unión Europea antes de pasar a formar parte de la Oficina del Primer Ministro.
La política incluso llegó a inmiscuirse en su vida personal. En aquel entonces, estaba casado con Judit Varga, madre de sus tres hijos, quien fue nombrada Ministra de Justicia en 2019. “Magyar tenía ambiciones políticas que no pudo cumplir. Según algunos, esto se debía a su personalidad explosiva, narcisista y muy individualista. Internamente, cuestionaba y criticaba constantemente; no gozaba de buena reputación. La gente le temía por ser un inconformista”, explica Antonela Capelle-Pogacean, especialista en política húngara, en declaraciones a Le Pèlerin.

Péter Magyar, que soñaba con un gran futuro político, aún era un desconocido para el público en general, o solo se le identificaba como el “esposo” de Judit Varga, entonces Ministra de Justicia. Pero en 2023, ella dejó su cargo tras las revelaciones de un enorme escándalo de corrupción. La pareja se separó, Péter Magyar renunció a su puesto en las empresas estatales que dirigía y abandonó Fidesz. Su notoriedad creció con cada crítica que formulaba contra la corrupción endémica inherente al régimen de Orbán.
En este escenario, Magyar anunció la creación de su propio partido, Tisza, que significa Respeto y Libertad en húngaro, y emprendió una gira masiva con más de 200 mítines. Su partido quedó en segundo lugar en las elecciones europeas de 2024, con casi el 30% de los votos. “Un resultado que lo legitimó de inmediato como el principal rival de Viktor Orbán”, escribió Renata Varga, profesora en la Universidad de Lille, para el periódico Marianne.

Demasiado cercano a Fidesz para la izquierda húngara, y considerado un traidor por los partidarios de Orbán, Péter Magyar es, sin embargo, la opción de todos los que quieren cambio en Hungría, e incluso los partidos socialistas y comunistas retiraron sus candidatos con el fin de no obstaculizarlo. Ideológicamente, Magyar es un conservador moderado que pretende restaurar el Estado de derecho en Hungría desmantelando la “corporación familiar” que Orbán ha construido a su parecer, restableciendo los controles y equilibrios institucionales y erradicando la corrupción sistémica.
“Mientras que Orbán alimenta el temor al colapso nacional y basa su legitimidad en una visión de supervivencia y grandeza nacional, Magyar, en cambio, construye la narrativa de una Hungría donde las instituciones funcionan, con la mirada puesta en un futuro esperanzador”, añade Renata Varga.
En política exterior, Péter Magyar esboza una política prooccidental, en la que Budapest sigue siendo un aliado de la OTAN y un miembro leal de la Unión Europea. Su postura “proeuropea” busca desbloquear los miles de millones de euros en fondos europeos congelados por la Comisión Europea debido a las reiteradas violaciones del Estado de derecho por parte de Budapest. Esto ha alimentado las críticas de sus detractores, quienes lo tachan de “títere de Bruselas”.
Incluso simpatizantes de la izquierda afirman estar dispuestos a votar por Péter Magyar, a pesar de su escasa retórica en apoyo de los migrantes o del movimiento LGBT, temas que suelen defender los socialistas. En cuestiones sociales, se mantiene cercano a las posturas de Orbán y prefiere no pronunciarse al respecto.

A principio de año, un amago de escándalo casi explota en la carrera de Magyar. El jefe de la oposición afirmó entonces que un video ilegal, tomado en una situación íntima con su exnovia, estaba a punto de ser filtrado. Muchos periodistas recibieron un link que reenviaba a un video con el título “Érase una vez… 3/08/2024”, y según indicó Magyar, se trató de una noche en la que él tuvo una relación sexual consentida con su pareja de entonces, en el contexto de una fiesta a la que habían sido invitados.
Según el medio húngaro Blikk, la publicación del video estaba prevista inicialmente para el aniversario de la entrevista de Péter Magyar en el canal de YouTube del Partizan, el 11 de febrero de 2024, cuando era prácticamente un desconocido, pero no se publicó nada. Fue esta entrevista la que catapultó a la fama al abogado y exalto cargo vinculado al partido de Viktor Orbán.
En declaraciones recogidas en otro artículo de Blikk, Péter Magyar afirma que fue “invitado a una propiedad donde se alojaban desconocidos”. “Había alcohol y una sustancia que parecía droga sobre una mesa, pero no la toqué”, añadió. “Me di cuenta de que había caído en una clásica trampa rusa, pero como no hice nada ilegal, tengo la conciencia tranquila”, declaró también en un video publicado en Facebook, que fue compartido por Reuters.
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