Por Bastián DíazRoberto Vannacci, el exgeneral que desafía a Meloni en Italia
Prorruso y abiertamente homofóbico, el paracaidista amenaza la continuidad de Giorgia Meloni y su coalición de cara a las elecciones de 2027.

Giorgia Meloni debería estar de fiesta, pero una amenaza le arruina la celebración. Luego de cumplir 1.413 días como primera ministra, se ha vuelto la líder del gobierno italiano más largo desde Benito Mussolini. En una política acostumbrada a ver salir y entrar gobiernos, el récord de Meloni supera al último gobierno de Silvio Berlusconi, que duró 1.412 días, hace dos décadas.
Aunque percibido como un triunfo, la continuidad de Meloni no está asegurada. Aun contando con una relativa estabilidad que sus predecesores no vivieron, y con su partido, Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia), siendo el más grande del país, un desafiante se le apareció, y no desde la oposición de centroizquierda, sino de la extrema derecha.
Su piedra en el zapato es Roberto Vannacci, un exparacaidista combativo y de lenguaje directo, admirador de Vladimir Putin, que quiere que Italia ponga fin a su apoyo militar a Ucrania.

Vannacci se hizo conocido hace un par de años. Su historia empezó en 1991, cuando desde el Ejército formó parte de “Task Force” en Afganistán y del contingente italiano en Irak, donde fue comandante. Más tarde, entre 2016 y 2017, ascendió a comandante de la brigada paracaidista Folgore. Ya en 2024, coincidiendo con los comicios europeos, llegó a ser jefe de Estado Mayor del Mando de las Fuerzas de Operaciones Terrestres.
El general retirado de 57 años saltó a la palestra en 2023 tras autopublicar un libro llamado “El mundo al revés”, cargado de racismo, homofobia, islamofobia y antisemitismo. La polémica resultante le costó su puesto en el Ejército, pero lo catapultó a lo más alto de las listas de libros más vendidos. Aprovechando la amplia cobertura de la prensa italiana, sacó partido de esa notoriedad y, en 2024, fue elegido eurodiputado por la Liga, partido que más tarde abandonaría para fundar el suyo propio.
“Leí su libro porque siempre pienso que hay que conocer al enemigo”, declaró a The Guardian Giulia Pastorella, diputada y vicepresidenta del pequeño partido centrista Azione. “Y pensé: esto es exactamente el tipo de cosas de las que la gente habla en el bar. Aquí tenemos a un militar que, en realidad, refleja los peores impulsos de la gente. Lo que da miedo es que creo que es auténtico, y no un producto de relaciones públicas”, comentó.
Ya luego de conseguir su puesto como eurodiputado, rompió con Matteo Salvini -líder de la Liga, quien lo había incorporado a su partido con la esperanza de reforzar su perfil populista y ultraderechista- en 2026, fundando su propia colectividad, “Futuro Nacional”, que con sus “eventos futuristas” no teme hacer referencia al fascismo italiano. En su opinión, el Ejecutivo de Meloni es “demasiado blando”, incluso con sus políticas de migración y seguridad. Tuvo ya ocho diputados tránsfugas de partidos del gobierno -se llaman a sí mismos “futuristas”, uno de tantos guiños a los años veinte-, señala el diario El País.

Su ascenso ha llevado la disputa por el liderazgo de la derecha italiana a un terreno cada vez más ideológico, con la inmigración, los derechos de las mujeres y el modelo de familia como principales frentes de batalla.
“Patriarcado mediterráneo”
El manifiesto recién publicado por Futuro Nacional apuesta por una concepción tradicional de las relaciones entre hombres y mujeres. Giuseppe Barboni, uno de los responsables de su campaña, resumió la propuesta como la recuperación de la figura del “hombre del sur que defiende a su mujer con su vida”.
Su modelo de sociedad es algo que denomina “patriarcado mediterráneo”, que explica así: “Se dirige al subrayado de las especificidades y a la formación de hombres fuertes, capaces de dominar las emociones y las pasiones, protegiendo a las mujeres y ofreciéndose a sí mismos para la construcción y la defensa de la sociedad”.
Según Filippo Sensi, senador del opositor Partido Democrático, el exgeneral está utilizando una concepción marcadamente masculina del liderazgo para presentarse como un dirigente más auténtico de la derecha. “Como hombre, Vannacci siente que es más auténtico como líder de la derecha”, sostuvo.
Pero las propuestas de Vannacci resultan extremas en el contexto italiano. Su manifiesto afirma que ”el aborto no es un derecho”, y que la píldora del día después no se recetará en ambulatorio. Aboga por prohibir la aparición de personas homosexuales en televisión entre las 6.00 y las 23.00 horas, para evitar que los niños se vean expuestos a contenidos “de género y homosexuales” y también eliminar el delito de femicidio y las uniones civiles.
Asimismo, propone introducir la educación militar en los institutos y que cada hijo dé derecho a sus padres a un número igual de papeletas de voto en las elecciones. La edad de imputación penal de un menor bajaría de los 14 a los 12 años. Pretende revisar la normativa vigente sobre tortura porque “presenta ambigüedades interpretativas que generan incertidumbre y riesgo de parálisis operativa para el personal que actúa en contextos de urgencia y peligro”.
Vannacci también plantea un plan de “remigración” de 22 puntos, para expulsar a inmigrantes en situación irregular y a ciudadanos extranjeros que cometan delitos. Señala que se expulsará a un extranjero cuando termine su contrato de trabajo, no tienen acceso a ninguna ayuda social y los médicos que examinen inmigrantes serán militares, porque no están sujetos “a sugestiones ideológicas contrarias a las repatriaciones”.
El programa propone que solo se obtenga la ciudadanía tras 20 años de residencia, un examen de italiano y firmar “una declaración de asimilación a la civilización griega, romana y cristiana”. En los permisos de entrada al país se dará preferencia a quienes procedan de países “de mayoría cristiana, cuyos datos muestren una baja inclinación a la criminalidad”. La razón es que estos extranjeros “no minan la unidad cultural de nuestro país, que hoy está amenazada por una invasión mahometana de masa” (en realidad la población musulmana en Italia es del 4%).
En su manifiesto, Vannacci cuestiona abiertamente la evolución hacia la igualdad de género. Sostiene que cuando se desmantela el patriarcado aumenta la violencia contra las mujeres, porque los hombres dejan de sentirse responsables de protegerlas. Para respaldar su argumento, compara la situación italiana con la de los países escandinavos, donde, según él, el feminismo está más arraigado y se registran mayores niveles de violencia contra las mujeres.
Elisa Ercoli, responsable de la organización italiana Differenza Donna, rechaza esa interpretación. A su juicio, las cifras de países como Suecia reflejan también una mayor disposición de las mujeres a denunciar la violencia porque confían en recibir ayuda. En Italia, afirma, solo se denuncian alrededor del 10% de los casos. Ercoli acusa al exgeneral de intentar atraer a jóvenes vinculados a la denominada “manosfera” y de cuestionar derechos de las mujeres protegidos por la Constitución.
En materia de política exterior, Vannacci ha hecho campaña a favor de suspender el envío de armas y ayuda financiera a Ucrania, declarando que, si pudiera elegir entre Vladimir Putin y el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, se decantaría por el líder del Kremlin.
Su postura hacia Moscú es tan conciliadora y benévola que, según declaró al diario The Telegraph la analista política del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, Teresa Coratella, Vannacci representa “un caballo de Troya para la influencia rusa en Italia”. “Es un admirador de líderes autoritarios como Putin y manifiesta un marcado antiamericanismo”, señaló Coratella. “En Italia, es uno de los defensores más vocales de poner fin a la guerra”, sostiene.
En julio, Vannacci organizó un “Triatlón Futurista” en la localidad costera de Sanremo, presentado como un evento para “templar la mente y el cuerpo”, lo que evocaba la estética y los temas fascistas de la era de Mussolini.

Segundo partido de derecha
Desde su lanzamiento en febrero, el partido de extrema derecha de Roberto Vannacci, Futuro Nacional, ha visto cómo su intención de voto va subiendo hasta cerca del 8% en los sondeos. Hace meses superó a sus antiguos compañeros de la Liga (5,7%) y la última semana ha eclipsado también a Forza Italia (7,1%), los dos socios de coalición de Meloni. Es decir, sería el segundo partido de la derecha detrás de Hermanos de Italia, que cuenta con el 26,8% de los apoyos, según SWG.
Esto implica que Giorgia Meloni podría verse obligada a formar una alianza con Vannacci, para contrarrestar a la oposición de centroizquierda, ya sea antes de las elecciones de 2027 o inmediatamente después. “Si Futuro Nacional sigue creciendo a este ritmo, Vannacci podría alcanzar fácilmente el 13% o 14% para cuando se celebren los comicios. Eso significaría, naturalmente, que Meloni tendría que considerar seriamente una alianza con él. Necesita un aliado fuerte si quiere ganar”, afirmó Coratella.
Meloni podría intentar incorporarlo en el futuro a su coalición, pero existen importantes diferencias, especialmente en materia de violencia de género. El exgeneral promete derogar una ley respaldada con firmeza por Meloni el año pasado que endurece las penas para los hombres condenados por asesinar a mujeres, incluidos antiguos compañeros sentimentales.
El exmilitar considera discriminatoria esa legislación y cuestiona incluso el concepto de femicidio. También afirma que una cuarta parte de los feminicidios en Italia son cometidos por extranjeros, pese a que estos representan aproximadamente el 9% de la población, y utiliza ese dato para defender su política de “remigración”, destinada a impulsar la salida de inmigrantes que ya viven en el país.
La diputada del Partido Democrático Valentina Ghio califica sus argumentos de “delirantes e irresponsables”. Italia registra alrededor de un centenar de femicidios al año, señala, y necesita una educación que avance en la dirección opuesta a la defendida por el exgeneral.
“Vannacci ofrece soluciones ideales que atraen a quienes buscan más, y tiene razón. Sus ideas abordan el núcleo del debate, y estamos viendo cómo se suman a él personas de nuestro partido y de la Liga”, declaró Giuseppe Vittoria, de 62 años, miembro de Hermanos de Italia y profesional de la seguridad en Sorrento. “Para ganar como coalición, hay que sumar los votos. Para nosotros, no unirnos a él sería una autocastración”, añadió.
Ante la posibilidad de que las elecciones se celebren tan pronto como en abril o mayo de 2027, el tiempo apremia para la primera ministra. En las últimas semanas ha retomado una retórica de línea dura, especialmente en su reacción ante la llegada masiva de inmigrantes desde Marruecos al enclave español de Ceuta, en el norte de África. Asimismo, intenta sacar adelante una ley electoral muy polémica que otorgaría una prima de mayoría a cualquier alianza que obtuviera más del 42% de los votos. Según sus detractores, esta medida busca aumentar las posibilidades de victoria de su propio grupo político.
Vannacci, por su parte, se regodea en un imaginario hipermasculino. En un video que atrajo mucha atención y que se publicó en Instagram a finales de julio, se representó a sí mismo como un general romano, de pie sobre el Coliseo, ordenando la ejecución de Elly Schlein, secretaria general del Partido Democrático de centroizquierda, y de Giuseppe Conte, líder del Movimiento Cinco Estrellas, entre otras figuras de la oposición, todos atados en el suelo de la arena. Un legionario armado se acerca, blandiendo una hoz y un martillo, antes de masacrarlos fuera de cámara. En las gradas, Meloni observa en silencio, apunta el diario Le Monde.
A juicio de Alessandra Sardoni, corresponsal parlamentaria del canal televisivo La7, una cadena de televisión independiente, Vannacci será la gran incógnita de las elecciones. El electorado italiano tiende a buscar siempre algo nuevo, a alguien que no esté marcado por la experiencia de gobierno. Esto, obviamente, beneficia a Vannacci”.
“Todo es muy impredecible. Por eso Meloni está siendo muy cautelosa. Quiere observar cómo le va a Vannacci en los próximos meses. Y también está siguiendo muy de cerca la situación en Europa. Se avecinan otras elecciones importantes”, declaró Coratella.
“Si (Marine) Le Pen gana en Francia y el partido Ley y Justicia gana en Polonia, el panorama político europeo cambiará por completo”, advirtió.
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